jueves, 24 de septiembre de 2026

Indicios de que el «cometa oscuro» 1998 KY26 podría ser la sonda espacial soviética fallida Phobos 1 POR AVI LOEB

 

Un modelo de la Phobos 1 tiene un aspecto muy distinto al de un cometa; sin embargo, explica la órbita, la aceleración no gravitatoria y la curva de luz del objeto espacial 1998 KY26, al que los expertos en cometas calificaron de «cometa oscuro». Esta etiqueta se ideó originalmente para explicar las anomalías del objeto interestelar 1I/`Oumuamua. (Crédito de la imagen: Wikimedia)

El primer objeto interestelar reconocido, 1I/`Oumuamua, mostró una aceleración no gravitatoria que lo alejaba del Sol y que variaba en proporción inversa al cuadrado de la distancia heliocéntrica. También presentaba una forma de disco, deducida a partir de la reflexión periódica de la luz solar en su superficie. Esto me llevó a proponer que podría tratarse de un objeto de origen tecnológico impulsado por la luz solar. Tres años después del descubrimiento de 1I/`Oumuamua, el telescopio que lo halló —el Pan-STARRS de Hawái— detectó otro objeto, denominado 2020-SO, que sin duda era impulsado por la reflexión de la luz solar. Más tarde se identificó a este objeto como la etapa superior de la misión Surveyor 2 a la Luna, lanzada por la NASA en 1966. A la luz del caso 2020-SO, la interpretación que propuse para 1I/`Oumuamua parece totalmente razonable. Para mí se trataba de una conjetura sensata, pero los expertos en cometas la consideraron un punto de vista herético.

Los expertos en cometas insisten en que 1I/`Oumuamua es un cometa oscuro, es decir, un iceberg cuya desgasificación invisible lo impulsa como si fuera un cohete. El único problema de su interpretación es que no se detectó gas ni polvo alrededor de 1I/`Oumuamua, ni siquiera tras las observaciones exhaustivas realizadas por el telescopio espacial Spitzer.

Este caso es un ejemplo notable de cómo los científicos dogmáticos prefieren promover una conjetura especulativa que contradice ciertos datos observacionales, al tiempo que descartan tajantemente una interpretación alternativa coherente con todos los datos disponibles. Los expertos en cometas explican las anomalías de 1I/`Oumuamua recurriendo a componentes invisibles. Por supuesto, el gran atractivo de su postura es que niega las pruebas de la posible existencia de una agencia espacial alienígena que podría haber fabricado 1I/`Oumuamua, de forma similar a como la NASA produjo el objeto 2020-SO.

Para fundamentar su afirmación, estos mismos expertos publicaron recientemente un artículo en *Proceedings of the National Academy of Sciences* que enumera varios «cometas oscuros» gravitacionalmente ligados al Sistema Solar. La mayoría de estos objetos presentan una aceleración no gravitatoria muchos órdenes de magnitud menor que la de 1I/`Oumuamua. Obviamente, las aceleraciones muy débiles requieren niveles de desgasificación muy bajos, lo que hace que sean demasiado tenues y difusos para ser detectados mediante la dispersión de la luz solar. No obstante, incluso esta lista de cometas oscuros podría incluir naves espaciales.

En un nuevo artículo del que soy coautor junto a los brillantes Adam Hibberd y Adam Crowl, demostramos que uno de estos «cometas oscuros», denominado 1998 KY26, presenta características que coinciden con las de la fallida sonda soviética Phobos 1; esta fue lanzada en julio de 1988 y sufrió un fallo dos meses después debido a una instrucción informática errónea.

El objeto 1998 KY26 fue observado por varios telescopios terrestres, y los resultados se publicaron en un artículo de 2025 en *Nature Communications*. Curiosamente, se observó que este supuesto «cometa oscuro» era brillante, con una reflectividad (albedo) muy elevada del 52 % (±8 %). Su tamaño inferido, de 11 (±2) metros, es comparable al de una nave espacial. Además, presenta un periodo de rotación extremadamente corto, de 5,35 minutos, lo que implica que se trata de un objeto monolítico y robusto; un asteroide de tipo «pila de escombros» se desintegraría bajo la fuerza centrífuga asociada.

La similitud entre la órbita de 1998 KY26 y la de la sonda perdida Phobos 1 sugiere que ambos objetos son el mismo. Por analogía con 1I/`Oumuamua, la presencia de una aceleración no gravitacional significativa, sin desprendimiento detectable de gas o polvo, sugiere que 1998 KY26 es impulsado por la presión de la radiación solar, tal como cabría esperar de la sonda espacial Phobos 1.

Nuestro nuevo artículo, publicado aquí, analiza la fotometría y la astrometría de 1998 KY26 para fundamentar la viabilidad de dicha asociación con Phobos 1. Utilizamos un modelo tridimensional sencillo de la sonda Phobos 1 para demostrar una concordancia convincente con ocho curvas de luz de 1998 KY26. Asimismo, mostramos que la presión de la radiación solar sobre un cilindro con paneles solares permite explicar la aceleración no gravitacional de 1998 KY26, logrando una reducción significativa de los residuos (hasta un 11 %) en relación con 260 mediciones astrométricas y de radar. Estos resultados refuerzan considerablemente la hipótesis de Phobos 1, y no hemos hallado pruebas claras que la contradigan. El polo de rotación en coordenadas eclípticas J2000, calculado a partir de la fotometría bajo la premisa de que se trata de Phobos 1, se sitúa en (𝜆, 𝛽) = (151, 11) grados.

La naturaleza de 1998 KY26 no es una mera cuestión académica. La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) planea hacer aterrizar la sonda Hayabusa2 en este objeto en julio de 2031. En su misión original, la Hayabusa2 exploró el asteroide 162173 Ryugu —de 900 metros de diámetro— en 2018 y trajo muestras del mismo a la Tierra en 2020. Dado que aún disponía de combustible, la sonda fue enviada a una misión extendida hasta 2031, año en el que está previsto que se encuentre con el objeto 1998 KY26. Será la primera vez que una misión espacial se encuentre con un objeto diminuto, del orden de los 10 metros de tamaño. Los astrónomos convencionales esperan que este aterrizaje revele la naturaleza de la desgasificación invisible de un cometa oscuro.

Nuestra predicción es que, en lugar de un iceberg, las cámaras de la Hayabusa2 revelarán la etiqueta «Fabricado en la URSS».

De ser así, esto supondría una lección para los expertos en cometas. Pero ¿admitirán estos dogmáticos que tal vez también se equivocaron con el «1I/Oumuamua»? No estoy nada seguro. Como observó Max Planck: «La ciencia avanza funeral a funeral».

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Es posible que el cometa Halley lleve el nombre de la persona equivocada

 Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2026/05/260512202329.htm

Un monje medieval podría haberse adelantado casi 700 años a Edmond Halley en uno de los mayores descubrimientos de la astronomía. Los investigadores afirman que Eilmer de Malmesbury reconoció que el resplandeciente cometa visto en 1066 era el mismo que había presenciado en 989. En aquella época, los cometas se consideraban presagios aterradores asociados a guerras y a la muerte de monarcas, lo que añadía aún más dramatismo al famoso evento celeste representado en el Tapiz de Bayeux. El hallazgo está suscitando un debate sobre si el cometa Halley merece recibir otro nombre.

La representación más antigua conocida del cometa Halley en el Tapiz de Bayeux.

Los investigadores señalan que el famoso cometa conocido como Halley podría haber sido identificado como un objeto recurrente siglos antes de que el astrónomo británico Edmond Halley le diera su nombre. Según una nueva investigación en la que participó el profesor Simon Portegies Zwart, un monje inglés llamado Eilmer de Malmesbury parece haber reconocido que el mismo cometa regresaba a los cielos con décadas de diferencia durante el siglo XI.

El descubrimiento se basa en relatos escritos por el historiador del siglo XII Guillermo de Malmesbury. Aunque los expertos conocían estos escritos desde hace tiempo, los investigadores afirman que la importancia de las descripciones había pasado desapercibida hasta ahora. Portegies Zwart y el investigador Lewis sostienen que el monje, también conocido como Aethelmaer, presenció el cometa en dos apariciones distintas y comprendió que se trataba de eventos relacionados.

Su trabajo aparece en el libro *Dorestad and Everything After. Ports, townscapes & travelers in Europe, 800-1100*.

Edmond Halley y el famoso cometa

Edmond Halley alcanzó la fama posteriormente al identificar la naturaleza periódica del brillante cometa que hoy se denomina oficialmente 1P/Halley. Concluyó que los cometas registrados en 1531, 1607 y 1682 eran, en realidad, el mismo objeto que regresaba aproximadamente cada 76 años.

Ese descubrimiento condujo finalmente a que el cometa recibiera su nombre.

El cometa Halley sobre la Europa medieval

La aparición del cometa en 1066 atrajo la atención de gran parte del mundo. Los registros históricos indican que fue observado en China durante más de dos meses. Aunque el cometa alcanzó su máximo brillo el 22 de abril de 1066, no fue visible en Bretaña ni en las Islas Británicas hasta el 24 de abril.

El cometa se convirtió en uno de los símbolos más famosos asociados al año 1066 e incluso aparece en el Tapiz de Bayeux, la obra de arte medieval que representa la conquista normanda de Inglaterra.

Temores medievales y presagios reales

El cometa Halley surcó los cielos durante el breve reinado de Harold Godwinson, quien gobernó Inglaterra desde el 6 de enero hasta el 14 de octubre de 1066. Investigaciones realizadas por Portegies Zwart y Lewis hallaron referencias a avistamientos de cometas en cinco ocasiones durante los siglos circundantes.

En aquella época, los cometas se consideraban mayoritariamente como advertencias de desastres. Las tradiciones orales los vinculaban con hambrunas, guerras y la muerte de reyes en todas las Islas Británicas. Los investigadores también señalan relatos sobre otro cometa asociado a la muerte del arzobispo Sigeric de Canterbury en el año 995, a pesar de que tal cometa no aparece en las crónicas conservadas. Sugieren que esto podría representar una forma medieval de «noticias falsas» o, tal vez, una historia exagerada destinada a atemorizar a la gente con advertencias de castigo divino.

Para el año 1066, es probable que Eilmer (o Aethelmaer) de Malmesbury fuera ya un anciano. Al ver regresar el cometa, al parecer se dio cuenta de que había presenciado el mismo objeto décadas atrás, en 989. Como era habitual en la época medieval, se advirtió al rey de que el cometa presagiaba una catástrofe inminente.

Llamamientos a reconsiderar el nombre del cometa

Los investigadores consideran que la historia del cometa plantea dudas sobre si debería seguir llevando el nombre de Halley, dado que observadores anteriores podrían haber reconocido sus apariciones recurrentes siglos antes de los trabajos de Halley.

Portegies Zwart declaró: «Fue muy divertido realizar esta investigación, aunque también supuso un reto trabajar en un proyecto tan interdisciplinario junto a un historiador. No obstante, tenemos previsto seguir investigando este tipo de cometa periódico».

martes, 15 de septiembre de 2026

ASTEROIDE “(50271) Albertoanunziato”, UN RECONOCIMIENTO DE LA UNIÓN ASTRONÓMICA INTERNACIONAL A NUESTRA ASOCIACIÓN

 

En su edición de septiembre de 2026 el Bulletin del WGSBN (Working Group Small Bodies Nomenclature) de la Unión Astronómica Internacional (el Grupo de Trabajo que asigna nombres a cometas y asteroides) anunció que se nombraba al asteroide anteriormente denominado 2000CW como 50271 Albertoanunziato”. Obviamente, es un enorme honor ya que son muy pocos los astrónomos amateur a los que se les otorga esta distinción. En realidad, se trata de un reconocimiento a la labor que todos los miembros de la Sociedad Lunar Argentina y de la Sección Lunar de la LIADA venimos realizando desde hace tantos años.  Los trabajos que hemos realizado sobre topografía lunar han sido siempre fruto de la colaboración de todos los amigos de Latinoamérica que observan la Luna todas las noches. Necesariamente tiene que ser a nivel individual, pero reconoce el trabajo de todos nosotros. Y ello surge de la fundamentación de la designación: “Alberto Anunziato (nacido en 1970) es un astrónomo amateur argentino. Fundó la Sociedad Lunar Argentina y es Secretario de la Liga Iberoamericana de Astronomía. Alberto enseña en la Universidad Autónoma de Entre Ríos y es el Coordinador Adjunto de la Sección Lunar de la “Association of Lunar and Planetary Observers”.

Les dejo la web del asteroide 50271 Albertoanunziato con todos sus datos (por si pueden fotografiarlo).

https://ssd.jpl.nasa.gov/tools/sbdb_lookup.html#/?sstr=50271&view=OPDA

jueves, 10 de septiembre de 2026

EL COMETA MARINO EN “MELANCOLIA” DE DURERO

 


Este grabado lo conocen desde hace 14 años, porque forma parte de nuestro logo. Se lo conoce como Melancolia 1, es obra del alemán Albert Durero y fue realizado en 1514. Es una de las obras alegóricas más discutidas y analizadas de la historia, la información la pueden encontrar fácilmente en Internet. Lo que a nosotros nos interesa es que entre los elementos alegóricos hay un cometa brillante cerca de un horizonte marino. Leyendo el famosísimo ensayo de Erwin Panofsky “Saturno y la Melancolía” encontré esta referencia, la más autorizada, o al menos, clásica sobre el tema de los “cometas acuáticos”:

“Finalmente, la marina con barquitos encaja también en el contexto de Saturno y la melancolía. Al dios que había huido por mar al Lacio le reconocían los astrólogos clásicos y árabes como «señor del mar y de los navegantes», por lo que a sus hijos les gustaba vivir cerca del agua y ganarse la vida con tales ocupaciones. Y no es eso todo. Saturno —y, más concretamente, todo cometa que le perteneciera— era también responsable de las inundaciones y mareas altas; y no es aventurado decir que todo cometa que figure en una imagen de la melancolía tiene que ser uno de esos «cometas saturninos» de los que se afirma expresamente que amenazan al mundo con el «dominium melancholiae». No puede ser casual, pues, que sobre el mar de Durero luzca un arco iris, y que el agua haya anegado de tal manera la llana playa, que rodea los árboles entre las dos penínsulas luminosas; pues hasta en los textos cuneiformes babilónicos se daba por hecho indubitable que un cometa con la cabeza hacia la tierra anunciaba crecidas; y era el melancólico en particular el que podía pronosticar esas desdichas”.

martes, 8 de septiembre de 2026

En busca de meteoros de tecnología alienígena POR AVI LOEB

 

Un meteoro similar a la sonda Voyager 1 en la atmósfera de un exoplaneta parecido a la Tierra. (Crédito de la imagen: A. Loeb, 2026)

La sonda Voyager 1 saldrá del borde exterior de la nube de Oort —situado a una distancia 100.000 veces mayor que la que separa la Tierra del Sol— dentro de unos 30.000 años. Aproximadamente 10.000 años después, la Voyager 1 pasará a menos de 1,6 años luz de la enana roja Gliese 445, que actualmente se encuentra a 17,6 años luz de la Tierra. En un futuro más lejano, dentro de miles de millones de años, la Voyager 1 podría chocar contra un exoplaneta similar a la Tierra a lo largo de su trayectoria. En tal caso, aparecería como un meteoro interestelar en el cielo de dicho exoplaneta. Es posible que los expertos en meteoros de ese mundo atribuyeran el suceso al impacto habitual de una roca natural. Pero tal vez entre ellos haya algún astrofísico curioso, intrigado por las propiedades anómalas de este meteoro interestelar, que decida investigar si su origen podría ser tecnológico. Ese astrofísico podría liderar una expedición para recuperar materiales del lugar del impacto, haciendo caso omiso de las burlas de sus colegas académicos y de las barreras impuestas por las revistas científicas. Ese astrofísico podría descubrir que no están solos. Y que nosotros tampoco lo estamos. Ese astrofísico sería un espíritu afín al mío.

Me encantan los espíritus afines. Hace unos días, Stephon Alexander —actualmente distinguido profesor de física en la Universidad Brown— me contó que recuerda vívidamente haber asistido a una conferencia en Islandia hace dos décadas, cuando aún era un científico principiante; allí se sentía solo hasta que un profesor de Harvard con ideas afines le hizo sentirse bienvenido. «¡Eras tú!», me dijo.

Los sensores de los satélites del gobierno de EE. UU. vigilan continuamente la Tierra en busca de señales térmicas procedentes del lanzamiento de misiles balísticos. Ocasionalmente, detectan bolas de fuego (bólidos) causadas por meteoros. Estos datos terminan documentándose en una base de datos gestionada por el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA/JPL. Un nuevo artículo, que acabo de redactar en colaboración con el brillante profesor Volkan Duran, aborda la importante cuestión de si existen meteoros interestelares en la base de datos del CNEOS que superen la velocidad de escape del sistema solar. El catálogo CNEOS ofrece un registro de alcance casi global de entradas atmosféricas brillantes, pero no informa sobre las incertidumbres en la velocidad. Nuestro nuevo artículo calibra la precisión cinemática de los informes de CNEOS utilizando 19 eventos con trayectorias de referencia independientes obtenidas a partir de datos terrestres. Para ello, empleamos catálogos basados ​​en observaciones ópticas, satelitales, de radar e infrasónicas. En 9 comparaciones de alta calidad, el residuo de velocidad (CNEOS menos referencia) presenta una media de -1,00 (+/-0,86) kilómetros por segundo. Siete de los 354 informes completos de CNEOS son potencialmente de origen interestelar. El evento Polar-IM del 1 de abril de 2026, que descubrí junto con mi investigador posdoctoral Richard Cloete, constituye la anomalía más significativa registrada por CNEOS después de 2018; no obstante, los datos independientes permiten considerar la posibilidad de una órbita marginalmente ligada.

El descubrimiento de 1I/ʻOumuamua, 2I/Borisov y 3I/ATLAS demuestra que cuerpos interestelares macroscópicos atraviesan el sistema solar interior. En el caso de objetos del tamaño de meteoroides, la entrada en la atmósfera proporciona una gran área de recolección efectiva, pero las clasificaciones de trayectoria hiperbólica son sensibles a los errores de medición. El catálogo de bolas de fuego de CNEOS es el único registro público de alcance casi global sobre impactadores atmosféricos de escala métrica; si bien proporciona vectores de velocidad de tres componentes (referidos a la Tierra) para un subconjunto de eventos, no incluye información sobre las incertidumbres de dicha velocidad. Una bola de fuego se clasifica como interestelar cuando su velocidad reconstruida con respecto al Sol supera la velocidad de escape solar local; sin embargo, el margen por encima de ese límite suele ser de unos pocos kilómetros por segundo, una magnitud comparable al error de medición plausible.

Nuestro análisis calibra las incertidumbres de CNEOS y evalúa los eventos nominalmente hiperbólicos bajo una jerarquía de evidencia explícita. En conjunto, este registro público permite jerarquizar eventos prioritarios para su seguimiento e identificar las suposiciones que determinan su clasificación, aunque no permite confirmar un meteoro interestelar basándose únicamente en un caso individual de CNEOS. Para el evento Polar-IM, el siguiente paso decisivo consiste en realizar una reconstrucción tridimensional conjunta —que incorpore las incertidumbres— a partir de las observaciones estéreo independientes.

La base de datos CNEOS sienta un precedente importante en la búsqueda de tecnología de origen extraterrestre. Incluso cuando los datos provienen de sensores clasificados, es posible divulgar información de valor científico —como la velocidad, la ubicación y la energía liberada por el meteoro— sin comprometer la información clasificada sobre los sensores utilizados para su obtención. Como presidente del Consejo Asesor Científico sobre FANI (Fenómenos Anómalos No Identificados), espero motivar al gobierno de los Estados Unidos para que, de manera similar, divulgue información sobre estos fenómenos sin comprometer datos clasificados relativos a los sensores y el contexto asociados. Queda por ver si alguno de los datos sobre meteoros o FANI guarda relación con una sonda similar a la Voyager.

Hoy, el Observatorio Mount Lemmon (parte del Catalina Sky Survey) detectó un pequeño asteroide, denominado CERNQ52, apenas unas horas antes de su impacto. El objeto entró en la atmósfera terrestre sobre el océano Índico, al noroeste de Australia, en la franja horaria de las 16:00 a las 17:00 horas. 6:30 UTC, produciendo una bola de fuego brillante pero totalmente inofensiva. El diámetro del meteoroide era de aproximadamente 0,8 a 1 metro. Esta es la decimotercera vez que se detecta con éxito un asteroide y se predice su entrada en la atmósfera antes del impacto.


martes, 1 de septiembre de 2026

EL COMETA ASOR EN “LA NARDO” DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

 




 

EL COMETA ASOR EN “LA NARDO” DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

“La Nardo” es una novela del genial escritor español Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), publicada en 1930. Narra la corta vida de una belleza madrileña de clase baja, apodada “La Nardo” y su decadencia vital por los hombres con los que se relaciona, aunque (como es común en la narrativa del autor), el objeto de la novela parece ser también la descripción de los barrios de Madrid. “La Nardo” es una chica feliz hasta que conoce a su novio, quién la llevará por los caminos del vicio. Su primera cita está motivada ante la proximidad del fin del mundo, que los empuja a disfrutar sin preocuparse por el mañana. Y el fin del mundo sería un 18 de agosto por el presagiado choque de la Tierra con el cometa Asor, que finalmente no sucede. Así describe el autor el peculiar clima de expectativa de catástrofe cometaria (con rasgos de la fiebre por el Halley en 1910):

“Esta tarde no lee el novelón, sino el periódico, pues vienen nuevas referencias del posible encuentro del cometa Asor con la Tierra. Los astrónomos se habían puesto de acuerdo con los gitanos para predecir que una noche del mes de agosto, la Tierra, como balón de fútbol, iba a recibir un puntapié de un cometa llamado Asor porque había sido descubierto por un astrónomo así llamado y que se paseaba por los malecones de la astronomía  cuando al cometa le dio por asomarse, entreabriendo la cortina azul. Era el 18 de agosto el día señalado para la catástrofe y todo el mundo quitaba las hojas del almanaque con menos indiferencia que nunca, como si fuesen declarando sus últimas voluntades a cada nueva hoja arrancada”.

“Nadie repetía la predicción, pero se filtraba en las almas como esos líquidos que se cuelan con un paño (…) Toda la totalidad pesa sobre ese cometa y está agarrada a él. A la luz de esas estrellas amenazadoras se fabrica, como bajo el golpe del más potente magnesio, el último retrato de la humanidad y se fijan unos retratos de boda que solo ha inspirado el terror al astro. El día de Asor iba llegando. Lo que apenas se creía se va creyendo. La verbena fatal cuelga sus farolillos en la noche. Asor va a incendiar el mundo con los cohetes de su influencia, y al pasar en plena fiesta junto a él lo va a abordar solo con remover con su enorme proporción las aguas de su alrededor, los espacios alterados por las más potentes ruedas de la tempestad. En las noches todo Madrid se asomaba a las ventanas, viendo cómo el cáncer del cielo prosperaba y resultaba inconfundible con las demás estrellas, hasta con ese célebre gallo del cielo que es Júpiter. Asor se hinchaba, estaba más bello que nunca. Se veía su ventanal abierto de par en par. Tocaba los gramófonos inmensos de sus salones y esplendente de cinematógrafos atraía como la luz de una gran lámpara a los mariposones perdidos. Era como la Verbena de una estrella. Se hablaba de Asor de balcón a balcón y se veía cómo reposaba el enorme botijo sobre el alto balaustral de los cielos. Los enamorados estaban prontos a encargarse la alianza urgente en la que estuviese grabada la fecha en que temían el naufragio final. El cometa Asor daba un insomnio inolvidable a los más apasionados, en los que el miedo insuperable se mezclaba a la pasión. Velatorio medio de viaje por mar, medio de viaje por tierra, medio de viaje aéreo, iba a ser el velatorio de la noche en que el cometa enconado y temible pasaría junto a la puerta de todos y haría vibrar los vasos de las alacenas. (…) El nuevo temor sideral hacía que esperasen muchas almas ese suicidio colectivo que supondría esa carambola de tres mundos, pues la bola roja que es Asor tocaría la bola pintada que es la Tierra, y ésta, a su vez, entrechocaría con la bola blanca que es la Luna, la pobre Luna, que juega un papel inevitable en lo que le sucede al terráqueo. La Tierra conservaba su impasibilidad; pero cuando se apagaban las luces de las casas, las gentes se asomaban para dirigir la oración indecible a Asor, quizás olímpico y despectivo, quizás avieso y solapado”