miércoles, 1 de julio de 2020

EL COMETA DEL MAL EN “MANFRED” DE LORD BYRON



Es una moda apartar del canon, incluso del restringido canon romántico, a la estrella literaria más grande, en términos de popularidad, del siglo XIX, el mefistofélico Lord Byron. Digan lo que digan, era un gran escritor y un héroe que murió luchando por la libertad de Grecia contra los turcos cuando nada lo obligaba a ello.
En “Manfred”, un drama metafísico sobre la culpa y la rebeldía frente a los designios divinos ambientado en las cimas de los Alpes, la imagen de los cometas como portadores del fuego y la destrucción es particularmente potente.
En la cima de la montaña los espíritus (externos a Manfred o en su mente) así lo hostigan, el mismo Manfred está maldito por su destino, como un cometa:
“La estrella que dirige tu destino
Regí desde antes que la tierra fuera:
Nunca un astro mas nuevo, mas divino
Enderredor del sol giró en la esfera;

Era su marcha libre y arreglada;
No albergaba el espacio mas hermosa
Estrella; la hora vino y fué tornada
Masa errante de llamas espantosa,

Vago cometa, maldición temida,
Del universo la amenaza fiera,
Por sus innatas fuerzas impelida,
Sin órbita ninguna y sin carrera,

¡Deformidad brillante en eminencia!
¡Monstruo, del cielo en las alturas puesto!”

Y así cantan los mismos espíritus al Príncipe, y principio, del Mal, Ahrimán:

“¡Salud a nuestro dueño! Señor de Tierra y Vientos
Que va por nubes y aguas, en cuya mano está
El cetro con que todos los vastos elementos
Se rasgan en el caos su acento al escuchar!

Respira ; por tormenta la mar es agitada:
Habla; se oyen las nubes con truenos contestar:
Mira ; del sol la lumbre se esconde á su mirada:
Anda; y el terremoto al mundo hace estallar.

Volcanes a sus plantas se elevan fulminantes;
Su sombra es la Epidemia; de su camino en pos,
Cometas van cruzando los cielos vacilantes,
Los astros en cenizas caen ante su furor.

La Guerra sacrificios le da todos los dias,
La Muerte su tributo, la Vida solo es de él,
Con todos sus continuos dolores y agonías
¡Él solo es el Espíritu de cuanto existe y es!”


No hay comentarios.:

Publicar un comentario