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jueves, 10 de septiembre de 2026

EL COMETA MARINO EN “MELANCOLIA” DE DURERO

 


Este grabado lo conocen desde hace 14 años, porque forma parte de nuestro logo. Se lo conoce como Melancolia 1, es obra del alemán Albert Durero y fue realizado en 1514. Es una de las obras alegóricas más discutidas y analizadas de la historia, la información la pueden encontrar fácilmente en Internet. Lo que a nosotros nos interesa es que entre los elementos alegóricos hay un cometa brillante cerca de un horizonte marino. Leyendo el famosísimo ensayo de Erwin Panofsky “Saturno y la Melancolía” encontré esta referencia, la más autorizada, o al menos, clásica sobre el tema de los “cometas acuáticos”:

“Finalmente, la marina con barquitos encaja también en el contexto de Saturno y la melancolía. Al dios que había huido por mar al Lacio le reconocían los astrólogos clásicos y árabes como «señor del mar y de los navegantes», por lo que a sus hijos les gustaba vivir cerca del agua y ganarse la vida con tales ocupaciones. Y no es eso todo. Saturno —y, más concretamente, todo cometa que le perteneciera— era también responsable de las inundaciones y mareas altas; y no es aventurado decir que todo cometa que figure en una imagen de la melancolía tiene que ser uno de esos «cometas saturninos» de los que se afirma expresamente que amenazan al mundo con el «dominium melancholiae». No puede ser casual, pues, que sobre el mar de Durero luzca un arco iris, y que el agua haya anegado de tal manera la llana playa, que rodea los árboles entre las dos penínsulas luminosas; pues hasta en los textos cuneiformes babilónicos se daba por hecho indubitable que un cometa con la cabeza hacia la tierra anunciaba crecidas; y era el melancólico en particular el que podía pronosticar esas desdichas”.

viernes, 26 de junio de 2026

LA MÚSICA DEL COMETA COGGIA

 


Buscando sobre el Cometa Coggia para la entrada anterior, me encontré con esta belleza en Youtube. Es una composición orquestal inspirada en este imponente cometa del siglo XIX. Es misteriosamente sugerente, de serena contemplación cósmica. Comparto la traducción de la descripción del video:

Interpretación en vivo: Orquesta Sinfónica de la University of Illinois. Victor Ho Yip, Director. "Comet Coggia" (2024) para orquesta se inspiró en la trayectoria del Gran Cometa de 1874 (C/1874 H1). Descubierto por el astrónomo francés Jérôme Eugène Coggia el 17 de abril de 1874 en Marsella, fue visible a simple vista en junio de 1874 y observado atentamente en ambos hemisferios. A medida que el cometa de Coggia ganaba fuerza, causó gran revuelo en Estados Unidos, e incluso pánico entre algunos, hasta el punto de que Mark Twain satirizó el cometa en su cuento "Una curiosa excursión de placer", publicado el 6 de julio de 1874 en el New York Herald. Existen numerosos relatos históricos sobre la trayectoria del cometa, y los observadores notaron una hermosa cola visible a simple vista, con una longitud de hasta 70 grados, cuando el cometa pasó más cerca de la Tierra el 23 de julio de 1874. Muchos compositores a lo largo de la historia han escrito música inspirada en cometas, planetas y estrellas. Para mí, además de inspirarme en la trayectoria del cometa, también visualizaba la conexión y la unidad global que conlleva un evento de esta magnitud. Sirve como recordatorio de que, independientemente de nuestra nacionalidad, creencias o ubicación en este planeta, todos miramos al cielo nocturno y compartimos la inmensidad y el poder del universo. La obra "Comet Coggia" fue encargada por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Illinois para conmemorar el 150 aniversario del programa orquestal de la University of Illinois Champaign-Urbana.


lunes, 18 de mayo de 2026

COMETAS SOBRE EL CIELO DE PARIS

 París es una ciudad hermosa, muy hermosa, y era mucho más hermosa en el siglo XIX, por muchas razones, entre ellas que los cometas poblaban sus cielos:



COMETA DONATI EN 1858


COMETA COGGIA EN 1874


GRAN COMETA DE 1882


COMETA HALLEY 1910

viernes, 2 de enero de 2026

Postales desde la Nube de Oort: Enviando de cometas por correo

 

Las postales fueron en su día la red social predilecta, y los grandes cometas han estado entre sus temas favoritos.

Por Richard Jakiel

 


Esta rara postal muestra al Gran Cometa de 1901 sobre los cielos de Lima, Perú.

Todas las imágenes: Richard Jakiel

A finales del siglo XIX y principios del XX, las postales eran el medio social predilecto. El período comprendido entre 1907 y 1915 se conoce actualmente como la Edad de Oro de las Postales. En su apogeo, se estima que el servicio postal estadounidense enviaba más de mil millones de postales de un centavo al año, muchas de las cuales se imprimían a color. A menudo, estas postales presentaban temas astronómicos, como grandes observatorios o fotografías de objetos del cielo profundo y del sistema solar, incluyendo cometas.

Inicios

Las portadas patrióticas fueron un antecedente temprano de la postal moderna. Estas solían enviarse en tiempos de guerra. Al comienzo de la Guerra Civil, el Gran Cometa de 1861 (C/1861 J1), también llamado el Cometa de la Guerra, surcó el cielo con su resplandor. En su apogeo, tuvo una magnitud entre 0 y -2 y su cola se extendió 90°, lo que inspiró la creación de una peculiar postal que representaba un cometa con la cabeza del general Winfield Scott. Otra versión mostraba a Abraham Lincoln.

 


En referencia al Cometa de la Guerra, esta postal de 1861 representa al general Winfield Scott como la cabeza de un cometa.

A finales de la década de 1890, se producían cada año millones de postales con dibujos y fotografías, muchas de ellas a color. Una de estas "nuevas" postales ilustradas mostraba al Gran Cometa de 1901, también llamado Cometa Víscara. Aunque era principalmente un objeto del hemisferio sur, las postales a color contribuyeron a su popularidad mundial. El cometa C/1908 R1 (Morehouse) de 1908 fue el siguiente en aparecer, pero el verdadero espectáculo llegó en 1910, cuando dos grandes cometas surcaron el cielo. El primero fue el C/1910 A1 o el Gran Cometa de Enero de 1910, a veces llamado el Cometa Diurno. Probablemente descubierto el 12 de enero, rápidamente se convirtió en un objeto visible a simple vista y para el 17 de enero era visible a plena luz del día con una magnitud de -5, más brillante que el planeta Venus. Lucía una amplia cola de 50°. Se produjeron algunas hermosas postales, pero pronto fueron eclipsadas por el regreso del cometa Halley.

 


El Gran Cometa de Enero cautivó al mundo a principios de 1910, sentando las bases para el impresionante regreso del Halley.

A través de la cola

Sin duda, el cometa más famoso de todos, el 1P/Halley, se ha observado continuamente desde el año 240 a. C. Teniendo en cuenta su período de aproximadamente 76 años, se predijo que su regreso en la primavera de 1910 sería especialmente positivo. La repentina aparición del Gran Cometa de Enero, varios meses antes del perihelio del Halley, el 20 de abril, sin duda contribuyó a aumentar las expectativas del público.

Durante miles de años, los cometas se han considerado precursores del cambio. Por lo tanto, no es de extrañar que el cometa Halley se utilizara para promocionar la candidatura del Partido Progresista de Teddy Roosevelt.

 


Todos aprovecharon la "cometamanía" en 1910, incluido el Partido Progresista de Teddy Roosevelt.

En un momento dado, el Halley brilló con una intensidad superior a la magnitud 0 (algunos informes lo sitúan en -3,5) y su cola se extendió más de 120° en el cielo. Su órbita lo acercó a nuestro planeta (0,15 unidades astronómicas; 1 unidad astronómica o UA es la distancia media Tierra-Sol) y el 19 de mayo, la Tierra incluso atravesaría la cola del cometa.

 


Esta postal alemana muestra cómo, durante su aparición en 1910, el cometa Halley pasó cerca de la Tierra y nuestro planeta atravesó la cola.

El mortal gas cianógeno acababa de descubrirse en la cola, y su paso provocó pánico mundial. El famoso astrónomo francés Camille Flammarion avivó el pánico cuando The New York Times publicó su predicción de que «el gas cianógeno impregnaría la atmósfera y posiblemente extinguiría toda la vida en el planeta». Lo cierto era que el cianógeno del Halley era demasiado raro como para representar una amenaza real, pero el pánico se apoderó de él. Esto dio lugar a productos como pastillas anticometas, seguros anticometas, paraguas anticometas y, por supuesto, postales de pánico extravagantes. Cabe destacar una serie de tarjetas, de producción francesa, extrañamente divertidas, que representan a la humanidad intentando desesperadamente evacuar el planeta. Por otro lado, las postales alemanas del evento eran de naturaleza puramente caprichosa.

Sin embargo, otros temas de postales del Halley eran más realistas, mostrando el cometa desde las principales calles de Estados Unidos o desde paisajes exóticos de todo el mundo.

La cometamanía perduró durante la década de 1910, con estos objetos etéreos apareciendo en tarjetas navideñas, de felicitación e incluso publicitarias.

Calma antes de la tormenta

Durante las siguientes décadas, una serie de cometas brillantes adornaron los cielos, aunque ninguno inspiró la misma cometamanía observada en 1910.

Todo cambió el 7 de marzo de 1973, cuando Luboš Kohoutek descubrió un cometa distante de largo período. Como visitante por primera vez del sistema solar interior, se predijo que el cometa C/1973 E1 (Kohoutek) se convertiría en el "cometa del siglo", rivalizando con el planeta Venus durante la Navidad de 1973. Pero no logró brillar como se predijo y se consideró un fracaso. Se convirtió en un objeto visible a simple vista con una cola de 25° de largo, pero que nunca estuvo a la altura de la expectación mediática. Aun así, varios grandes observatorios e incluso el Skylab 4 tomaron imágenes impresionantes del cometa, que pronto aparecieron en postales y portadas.

 


Aunque nunca estuvo a la altura de las expectativas, el cometa Kohoutek fue recordado en muchas postales.

El regreso del Halley

A diferencia de su aparición en 1910, la siguiente aparición del Halley en 1986 fue la menos favorable en más de 2000 años de observación. Esta vez, en lugar de que la Tierra pasara por su cola, el cometa pasó a una distancia de 0,42 UA. Apenas alcanzando la segunda magnitud y con una cola corta en forma de abanico, el Halley era un tenue destello de su antigua gloria.

Pero la expectación mediática fue increíble. Docenas de países produjeron cientos de sellos, postales, sobres y otros objetos conmemorativos que conmemoraban el paso del cometa, así como la pequeña flotilla de naves espaciales en camino para recopilar datos de este visitante del sistema solar exterior. Incluso hoy en día, es fácil encontrar una amplia selección de sellos postales, sobres de primer día y postales, la mayoría a precios asequibles.

 


Este sobre de primer día de 1986 conmemora la misión Giotto de la Agencia Espacial Europea al cometa Halley.

 

Los tiempos están cambiando.

 

El siglo XX terminó con una explosión cuando dos impresionantes cometas, el C/1996 B2 (Hyakutake) y el C/1995 O1 (Hale-Bopp), iluminaron alternativamente los cielos del norte. El Hale-Bopp tuvo una magnitud 0 o superior durante muchas semanas, visible incluso desde el corazón de las grandes ciudades. Probablemente fue el cometa más observado de la historia. Pero para entonces, las postales ya no eran un medio predilecto, por lo que, en comparación con el cometa Halley, se produjeron relativamente pocas postales y portadas para conmemorar su paso.

Hoy en día, las redes sociales han superado hace tiempo a las cartas y postales como principal medio para mantenerse en contacto. Tras un gran evento astronómico, como un eclipse, un cometa brillante o la publicación de una imagen del telescopio espacial James Webb, miles, o millones, de imágenes y publicaciones aparecen en línea en cuestión de horas.

Pero las postales y portadas antiguas tienen un encanto especial, y los verdaderos coleccionistas creen que no serán fáciles de reemplazar en el ajetreo de la era digital.

Fuente:

https://www.astronomy.com/science/postcards-from-the-oort-cloud-sending-comets-through-the-mail/


lunes, 14 de octubre de 2024

DESFILE DE COMETAS


Por Michel Deconinck, tenemos una gran admiración. Lo conocemos por ser un asiduo colaborador de la Sección Lunar de ALPO, con sus increíblemente precisos y bellos sketchs lunares. No tenemos el placer de habernos encontrado de persona, pero sí intercambiamos emails. Observa desde el sur de Francia, en la Provence (busquen su aldea en Google, Artignosc, y verán el lugar hermoso donde vive). Michel observa una amplia gama de fenómenos astronómicos, entre ellos cometas (es el Coordinador Adjunto de la Sección Cometas de ALPO). Sigue practicando el injustamente olvidado y sumamente útil arte de dibujar los cometas que observa, y en la imagen que compartimos tuvo la suerte de observar 3 cometas al mismo tiempo. Esta es la traducción de su comentario en Cloudy Nights:

"Esta mañana, 7 de octubre de 2021, observé 3 cometas muy cerca uno del otro en el cielo del sureste, en la cima de la colina de mi pequeño pueblo. Pequeño pueblo pero con muchas farolas. Usé mi Takahashi Mewlon 250 mm aquí a f10 con dos EP, uno William Optics SWAN 40 mm y otro Ethos 13 mm 100°.Algo interesante aquí es, primero, el DC (grado de condensación) de los cometas y, segundo, la cola corta del cometa Philae y Rosetta".

Para admirar el trabajo de Michel:

https://astro.aquarellia.com/


miércoles, 13 de diciembre de 2023

EL COMETA HALLEY EN 451 Y LA BATALLA DE LOS CAMPOS CATALÁUNICOS

Lo que hace tan importante al cometa Halley es su relación con la historia de la humanidad, al ser un cometa cuyas apariciones periódicas cada 76 años son , casi siempre, muy prominentes, lo que facilita su registro y permitió que Edmund Halley pudiera estudiarlas como apariciones de un mismo cometa. La del año 451 se dio en un momento decisivo para la historia del Imperio Romano, la última gran batalla que pudo vencer frentes a los bárbaros que asolaban ya todo su territorio. Fue la batalla de los Campos Cataláunicos (o de Chalons) en la que el general Flavio Aecio y los visigodos al mando de Teodorico vencieron al temible rey de los Hunos, Atila. No fue una victoria decisiva, ya que Atila casi tomó Roma en 452, lo que evitó el Papa León I con sus ruegos o, más seguramente, el temor a la peste que asolaba Roma por ese entonces.

Sobre el Halley en 451 no encontré más que este grabado, seguramente parte de algún libro, que se vende online. El cometa tiene semejanza con la espada que levanta Aecio en el campo romano, a la derecha.

 

jueves, 22 de septiembre de 2022

COMETA HALLEY DESDE PARÍS, 1759




 

Estos señores y señoras tan elegantes están observando el primer cometa cuyo retorno se prefijo, un hecho capital en nuestro conocimiento del cosmos, el cometa Halley. Halley no sobrevivió a su cálculo predictivo pero predijo que para 1759 su cometa retornaría, lo que generó una carrera salvaje por ver quién era el primero. Fue un humilde campesino alemán, Johan Palitzsch, el 25 de diciembre de 1758, aunque la carrera prosiguió un poco más porque las comunicaciones viajaban lentas, por eso es que el famoso Messier pensó que la había ganado, pero lo observó 27 días después, sin saber el logro del alemán. Meses después todo el mundo pudo observar el cometa Halley, entre ellos Cesar Cassini (conocido como Cassini III, nieto del famoso Giovanni Cassini, además de hijo y padre de astrónomos, todos trabajando para los reyes de Francia. Y ahí lo vemos, observando el Halley.

sábado, 30 de abril de 2022

FESTEJAMOS 600 ENTRADAS CON “LOS SECRETOS DEL COMETA DORADO” DE MICHEL DECONINCK

 

Nada menos que 600 entradas, en poco más de 8 años. ¡Gracias por estar con nosotros!

Lo festejamos a lo grande. Ustedes ya conocen a nuestro amigo francés Michel Deconinck, hemos compartido sus artísticas observaciones cometarias en una entrada anterior. Ahora presentamos un comic cometario, escrito y dibujado por Michel (y que tradujimos al castellano con mucho orgullo). Trata de las observaciones del cometa Neowise. La obra nos fascina, como todo lo que hace Michel, por la combinación de observación con precisión científica, belleza artística y poesía. La representación del observador solo frente al cielo y en medio del paisaje evoca los sentimientos que recordamos de las noches de observación, en lo que un árbol puede distraernos del cometa que observamos, ¿por qué no?, si al final de cuenta en medio del silencio de la noche estamos todos unidos.

Web de Michel Deconinck: https://astro.aquarellia.com/

Canal en youtube: https://www.youtube.com/user/MichelDeconinck








lunes, 14 de marzo de 2022

LOS COMETAS DE MICHEL DECONINCK

 

Conocemos a Michel Deconinck gracias a ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers) y las observaciones que reporta a “The Lunar Observer”. Michel no solamente es astrónomo sino también un refinado artista, y quienes siguen este blog sabrán de nuestra fascinación por las implicancias culturales de los cometas Michel es un experto acuarelista, de hecho, su Observatorio y su sitio web se llaman “Aquarellia” (https://astro.aquarellia.com/ ). Recomendamos fervientemente visitar su web y disfrutar tanto de su arte como de las observaciones que reporta en distintos campos de la astronomía. Es un eximio observador cometario, los cielos de su hogar en Francia son propicios a la observación, al punto de ser el Coordinador Adjunto de la Sección Cometas de ALPO. De su newsletter extrajimos dos observaciones de los dos cometas más brillantes del cielo actual, son esbozos destinados a ayudar a la determinación de los datos que se reportan: estimación de la magnitud, densidad y tamaño de la coma, etc (recordemos que la mayoría de estos datos no se pueden extraer de observaciones con cámaras fotográficas).

C/2019 L3 ATLAS:


19P BORRELLY:

Lo que más nos fascina es su aproximación artística a la observación astronómica. Sus imágenes captan de manera encantadora no solamente al objeto observado (con precisión) sino también el paisaje nocturno y a los personajes de la observación: observador y telescopio. Me hacen recordar a esos momentos en que nos abstraemos de la observación, del instrumental, y disfrutamos de la serenidad de la noche, no solamente el cielo sino también la quietud de la naturaleza. Los que amamos la astronomía amamos la noche, y ese amor se percibe en las obras artísticas de Michel. Se entenderá lo que digo si vemos algunas imágenes del espectacular cometa de 2020, el Neowise:








miércoles, 31 de octubre de 2018

4 IMÁGENES DEL COMETA DONATI


Probablemente el cometa Donati en 1858 fue uno de los más espectaculares de la historia, al permanecer mucho tiempo en un cielo que no conocía todavía la maldición de la contaminación lumínica. Son muchas las pinturas que lo representan y ya hemos visto varias en el blog. Quería compartir 4 de las más interesantes.
La de Samuel Palmer es muy romántica, el cometa aparece encuadrado en un paisaje muy del gusto de los poetas de la época, una colina boscosa con un arroyo que corre por orillas pedregosas. El cometa maravilla o asusta a quienes lo contemplan:


El elemento humano desaparece en el cuadro que pertenece al más grande pintor de la naturaleza, William Turner. El paisaje terrestre es más bien secundario, lo que importa está en el cielo. Impresiona la exactitud de la representación de las distintas alturas en el firmamento, cerca de la línea del horizonte el cielo es prácticamente blanco y se va oscureciendo paulatinamente hasta que se empiezan a ver estrellas por encimas de los 20º grados. Recordemos que Turner era un genio tan preciso que los científicos analizaron sus pinturas para documentar el color rojizo del cielo provocado por la explosión del volcán Tambora en 1815: 


El cuadro de James Pool muestra un hecho asombroso: el cometa se reflejaba en el agua. Quizás el hecho de que también se refleje la estrella brillante (¿Venus?) nos hace dudar un poco sobre la veracidad del cuadro, probablemente la sombra en el agua fue un toque poético:


En el cuadro de Gabriel Lopeé también se refleja en el agua, pero lo que más me gusta es cómo lo tapan parcialmente las nubes:


Más sobre el cometa Donati en Cometaria:

jueves, 3 de mayo de 2018

UN PAISAJE SUBLIME



Seguimos con las imágenes hechas video de la superficie del 67P Churyumov-Gerasimenko. Las repercusiones en las webs astronómicas han sido increíbles, y no es para menos, es un paisaje bellísimo. Ahora, ¿a ustedes no les parece también bastante inquietante? Parece el escenario ideal para una buena película de terror, una de la serie de Roger Corman sobre cuentos de Edgard Allan Poe. Por supuesto, no es la categoría de belleza que se suele postular de las imágenes astronómicas: “serenidad” “inmensidad”  o “cuan pequeño es el ser humano en el universo”. Es una imagen de belleza sublime, en el sentido de Burke o Kant: una belleza a la que le tememos un poco, una belleza estremecedora. La imagen más icónica de la belleza sublime es el famoso cuadro de Caspar Friedrich del paseante contemplando el precipicio desde la cima de una montaña. 


La fascinación por los paisajes en los que el hombre se ve abrumado por la potencia de la naturaleza es cultural y occidente. Griegos y romanos jamás hubieran subido una montaña por placer, ni se fascinaban ante el desierto o los paisajes invernales, como este cuadro de Friedrich, quizás el pintor que hubiera ideado un paisaje cometario:




O la niebla, que finalmente invade todo, como en este cuadro de Turner:



domingo, 29 de abril de 2018

UN DÍA EN UN COMETA. DESDE LA SUPERFICIE DEL 67P CHURYUMOV-GERASIMENKO


Gracias a un usuario de Twitter (Landru79) tenemos las imágenes cometarias más asombrosas que hayamos presenciado. Se trata de un Gif realizado uniendo imágenes suministradas por la agencia espacial europea ESA de la superficie del 67P del día 1 de junio de 2016. Sorprendentemente, las imágenes pertenecen a la cámara OSIRIS de la sonda Rosetta y no al Lander Philae. Digo sorprendentemente porque parecen haber sido tomadas a ras del piso, cuando han sido tomadas en una órbita muy cercana a la superficie. Parece una tormenta en la Antártida, ¿no? Se puede observar un gigantesco farallón (que pensé que había sido el lugar donde Philae quedó atrapada, pero no lo es) y piedras sueltas de todo tamaño en la superficie. Hay un caos de partículas blancas pero si distinguimos las que vueltan verticalmente de las que lo hacen horizontalmente, distinguiremos las motas de polvo fruto de la sublimación del 67P al acercarse al Sol de las estrellas que van pasando verticalmente por el cielo del cometa durante el día que abarca las imágenes comprimidas en menos de dos segundos. Desde la ESA nos dicen que las estrellas que se ven pasar hacia abajo pertenecen a la constelación Canis Major y a los cúmulos globulares NGC 2362 y NGC 2354. A encontrarlos!

lunes, 13 de marzo de 2017

EL COMETA HALLEY SOBRE NÜREMBERG EN 1682


La aparición del cometa Halley en 1682 fue determinante, ya que inspiró el cálculo de su órbita por Edmund Halley a partir de la convicción de que se trataba del mismo cometa observado en 1607 y 1531. Debe de haber sido una aparición portentosa, a juzgar por esta imagen excepcional, que lo muestra sobre la ciudad de Nüremberg en Alemania. Se trata de una rara mezcla entre sketch observacional (reproduce dirección y tamaño de coma y cola), astrometría (se indican los nombres de las estrellas) y obra de arte (se reproducen detalles de los suburbios de la ciudad). 

jueves, 2 de febrero de 2017

LA VUELTA DEL COMETA HALLEY


El cometa Halley en Londres (1759) por Samuel Scott
"La predicción de Halley causó sensación, pero estas cosas no duran eternamente. Al fin y al cabo, lo único que cabía hacer era esperar más de medio siglo para comprobar si, en efecto, el cometa volvía. Muy pocos de los astrónomos del momento podían esperar vivir tanto, por lo que eran conscientes de que nunca sabrían si la predicción era verdadera o falsa. Y, como es lógico, se pusieron a hacer otras cosas.
Pero al fin llegó 1758, y pasaron los meses, uno tras otro, sin que ningún cometa apareciese en el cielo.
Tampoco es que se esperase que el cometa volviera necesariamente en el momento predicho. A fin de cuentas, entre la respectiva circunvalación del Sol de los cometas de 1531 y 1607 habían transcurrido 76 años y un mes, mientras que entre la de los cometas de 1607 y 1682 el intervalo había sido de 74 años y 11 meses. Es decir, una diferencia de un año y dos meses. La cita no tenía por qué ser inexorablemente en 1758. Podía ser en 1759 e incluso en 1760.
Pero ¿por qué tenía que haber tal irregularidad?
Si el cometa y el Sol eran los únicos cuerpos involucrados, el cometa tenía que volver con la puntualidad de un reloj. Pero lo que ocurría era que el cometa y el Sol no eran los únicos cuerpos involucrados. Mientras el cometa se desplazaba a lo largo de su órbita, podía pasar muy cerca de los dos planetas gigantes, Júpiter y Saturno, que podían exigir a su vez su derecho de peaje gravitacional al cometa, acelerándolo o retardándolo.
Halley había calculado una órbita para el cometa, pero había espacio para mejorar tales cálculos. Mientras se acercaba la fecha prevista para el regreso, dos astrónomos franceses, Alexis Claude Clairault (1713-1765) y Joseph Jeróme Lalande (1732-1807), revisaron las cifras de Halley y trazaron la órbita cometaria con mayor exactitud. Tuvieron en cuenta la fuerza de gravedad de Júpiter y Saturno en el momento en que el cometa tenía que rebasarlos. Así averiguaron que el cometa tenía que retrasarse un poco y que no alcanzaría su punto más próximo al Sol «‹perihelio», palabra de origen griego que significa «alrededor del Sol») hasta el 13 de abril de 1759. Como es lógico podría detectarse, mientras se acercaba, meses antes del perihelio.
Pese a todo, los astrónomos profesionales no contaban con un estímulo suficiente para organizar una investigación en toda regla en lo que afectaba a aquel cometa que volvía.
La astronomía es una ciencia que, incluso hoy, cuenta con devotos aficionados capaces de llevar a cabo trabajos importantes y útiles. Uno de éstos, y en activo en 1758, era un acomodado terrateniente alemán llamado Johann Georg Palitzsch (1723-1788). Conocía la obra de Halley y estaba convencido de que el cometa volvería.
En noviembre de 1758 preparó el telescopio y se puso a observar la zona celeste en que el cometa, en caso de que volviese, tenía que aparecer. Esperó con paciencia y el 25 de diciembre de 1758 tuvo lo que sin duda fue la mejor Navidad de su vida, ya que fue aquel día cuando se convirtió en la primera persona que detectó al cometa que regresaba.
El informe de Palitzsch reanimó a los profesionales. El primer avistamiento profesional lo hizo el 21 de enero de 1759 un astrónomo francés, Charles Messier (1730-1817), que durante semanas sufrió sin embargo los inconvenientes de una racha de tormentas que dificultó la buena visión.
A partir de entonces el resplandor del cometa fue aumentando gradualmente, cruzó el cielo según la órbita que le correspondía y fue visible (salvo cuando estuvo muy cerca del Sol) hasta fines de mayo. Llegó a su perihelio el 13 de marzo, un mes antes de lo predicho por Clairault y Lalande.
¿Por qué esta diferencia? Bueno, en primer lugar Clairault y Lalande ignoraban la existencia de los planetas lejanos, Urano y Neptuno, y por lo tanto no habían podido tener en cuenta su fuerza de gravedad. Tampoco eran muy exactas las cifras que tenían respecto de la masa de Júpiter y Saturno. Pero si consideramos la enorme información que les faltaba hay que convenir en que trabajaron de manera irreprochable"
De:

Asimov, Isaac: “El cometa Halley”.

sábado, 7 de enero de 2017

UN COMETA NUPCIAL


Muchos habrán conocido a J. J. Grandville por la tapa del último álbum de Queen, “Innuendo”. Se trata de un verdadero surrealista del siglo XIX. En su libro “Un autre monde” (“Otro mundo”), hay una hermosa y tierna ilustración de un cometa titulada: “Las peregrinaciones de un cometa”. Como el sustantivo cometa en francés es de género femenino, el astro viajero es representado como una novia. La cola del cometa es la cola del vestido, que sostienen estrellas de fuego, pareciera que la estrella que sostiene la punta es el Sol. Hay algo de melancólico en la peregrinación de una novia vestida para el altar sin novio, y además está de espaldas. Me parece muy representativo de la concepción cosmológica de la época (1844) la representación estática de estrellas y planetas como luminarias. En la época el universo se limitaba al sistema solar y a las estrellas, por lo que un cometa era la representación del cambio fugaz. Hoy es uno de más de un cosmos que bulle de astros.

Adieu!

martes, 25 de octubre de 2016

EL COMETA DE 1881 POR ETIENNE TROUVELOT

Etienne Trouvelot fue un astrónomo y entomólogo francés que nos ha dejado una de las colecciones más impresionantes de ilustraciones de observaciones astronómicas. Los que pasamos los 40 tenemos libros astronómicos antiguos, en los que los grabados eran más detallados que las fotografías que se podían obtener, digamos, hasta la década de 1970.

Nacido en 1827, sus ideas republicanas lo forzaron al exilio en EEUU con la llegada al poder en 1852 de Napoleón III. En el exilio americano intentó establecer un emprendimiento de producción de seda e introdujo desde Europa un tipo de polilla (no se sabe el motivo preciso) que terminó generando una peste forestal que todavía genera pérdidas de centenares de millones de dólares al año. Después de la metida de pata, comenzó a ganarse la vida como ilustrador del Harvard College Observatory (el residía en las cercanías de Boston) desde 1872. Incluso el U. S. Naval Observatory le asignó su telescopio de 26 pulgadas durante todo 1875 para que ilustrara las observaciones que él mismo realizaba. Sobran los ejemplos, encontrables en Internet, quizás el más espectacular es el la luz zodiacal, porque es algo que nosotros ya no podemos ver en nuestro mundo de contaminación lumínica:

En 1882 volvió a Francia precedido por su fama para unirse al Observatorio de Meudon. El hecho de que en esos años se descubriera la magnitud del daño que había ocasionado con la importación de polillas lo habrá persuadido de permanecer en Francia, pese a que sus peleas con el Director de Meudon eran constantes. No parece haber sido un amante de los cometas, pero documentó uno de los cometas más importantes de la historia, el Gran Cometa de 1881:


miércoles, 5 de octubre de 2016

EL GRAN COMETA DE 1680 SOBRE EL CIELO DE ROTTERDAM




Una de las más hermosas pinturas cometarias se la debemos a un pintor muy poco conocido, el holandés Lieve Versheier, quien retrató el Gran Cometa de 1680 (o Cometa Kirch), un sungrazer espectacular que se vio a pleno día y fue uno de los primeros en ser observado con un telescopio. En la pintura, sin embargo, lo vemos al amanecer (o al anochecer) pendiendo sobre la ciudad de Rotterdam como un signo. Lo que hace única a la pintura es la multitud que lo observa, sin temor sino con curiosidad. Hay dos personas que tratan de medir el ángulo de la cola con un primitivo goniómetro, el antecesor del sextante, llamado en castellano “Vara de Jacob”.

Es lo que hacemos los astrónomos aficionados todavía en nuestros días con los cometas con cola, dibujamos la cola en un atlas estelar y determinamos su ángulo de posición con un transportador.

martes, 30 de agosto de 2016

“THE EVE OF DELUGE” (LA VISPERA DEL DILUVIO) POR JOHN MARTIN


John Martin fue un pintor inglés de extendida fama a mediados del siglo XIX. Sus pinturas expresaban uno de los grandes temas del romanticismo: la pequeñez del hombre ante la sublime magnificencia de la naturaleza. Cuando no había cine catástrofe, sus pinturas permitían soñar con desoladoras destrucciones. En su trilogía sobre el diluvio, la primera pintura data de 1840. La inminencia de la catástrofe impresiona. En un promontorio, Matusalén enseña a Noé las señales proféticas del diluvio: en el cielo están juntos Sol, Luna y un cometa, mientras los cuervos marcan su presencia ominosa.
Para la ciencia del siglo XIX los cometas estaban relacionados con la humedad (lo que a la ciencia actual no le es tan extraño) y había cierto consenso en la posibilidad de que desencadenaran un final acuático para nuestro planeta.

Los comentaristas han relacionado esta imagen cometaria con el paso del cometa Halley en 1835, que tanta desgracia parece haber llevado a los mexicanos, como vimos en una entrada anterior.

viernes, 29 de julio de 2016

“LA COMÈTE DE 1857” POR HONORÈ DAUMIER. PARTE IV

Cerramos nuestra serie de entradas sobre los grabados cometarios del gran Daumier con 2 últimas sátiras.
En la primera unas señoras mayores que no pueden concebir el mundo más allá de su barrio.

“Ah, los cometas… siempre anuncian grandes desgracias… No me asombre que la pobre Señora Galuchet haya muerto ayer a la tarde…”



En la segunda, un astrónomo no puede concebir el mundo más allá de sus estudios.
“Querido amigo, acabo de descubrir un cometa y según mis cálculos puedo confiar que se encontrará con nuestro planeta en cuarenta y cinco días” 


martes, 26 de julio de 2016

“LA COMÈTE DE 1857” POR HONORÈ DAUMIER. PARTE III

La espera…

Mientras los parisinos se aprestan y toman todas las precauciones en cuanto a los objetos que podrían necesitar en esa catástrofe que podría venir (una lámpara para cuando los gases de la cola oscurezcan el Sol, paraguas para cuando las nieblas cometarias se transformen en agua que traiga un diluvio)…
Hay quien teme y quien no, observando con un telescopio (el machismo va por Daumier, no por nosotros):




“Adelaide… Adelaide… Me parece que ya veo venir el cometa!!!”
“Mi Dios! Ya el fin del mundo… y nos habían prometido que no vendría antes del 13 de junio!”

“¿Es cierto Señor que el 13 habrá una catástrofe?”
“Parece que hay un poco de esperanza, Marianne, el periódico dice que será el 14”