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viernes, 13 de marzo de 2026

THEATRUM COMETICUM (PARTE 8): EL COMETA HALLEY EN 684

 

Proseguimos con la traducción del latín de algunas partes que nos parecen muy interesantes del Tratado “Theatrum Cometicum” del polaco Stanislaw Lubieniecki (1665).

“Capítulo CXLIX: “Un cometa horrible apareció durante tres meses completos, causando fuertes vientos, lluvias, truenos y relámpagos, hasta el punto que se temió sucediese una mortandad generalizada”

Este cometa espantoso de 684 es ni más ni menos que el cometa más famoso de todos, el Halley. El sabio ingles calculó su órbita, la primera órbita cometaria en ser calculada, a partir de las crónicas históricas, como “Theatrum Cometicum”, precisamente. Parece ser que la aparición del siglo VII fue especialmente impresionante, ya que más adelante en “Theatrum Cometicum” se lo denomina como “único en la memoria de los hombres” y en la “Crónica de Nuremberg”, publicada en latín en 1493 por Hartmann Schedel, se lo describe así: “Una estrella con cabellera, lo que los griegos llaman “cometa”, presagió una gran y completa calamidad, ya que apareció por 3 meses enteros”. La traducción de ésta última cita la hicimos a partir del texto en inglés incluido en el interesante artículo “Is Comet P/Halley of AD684 recorded in the “Nuremberg Chronicle”?” de R. Olson y J. Pasachoff. Es una investigación sobre el grabado que ilustra esta entrada y que representaría al cometa Halley en 684 y, por ende, sería su primera representación gráfica. En realidad, el artículo demuestra que la ilustración del cometa de 684 usada en la Crónica de Nuremberg es una representación “estándar” de un cometa, que se usa repetidamente para distintos cometas.


domingo, 8 de marzo de 2026

THEATRUM COMETICUM (PARTE 7): UN COMETA DIURNO Y ¿RAYOS EN BOLA SOBRE BARI?


 

Proseguimos con la traducción del latín de algunas partes que nos parecen muy interesantes del Tratado “Theatrum Cometicum” del polaco Stanislaw Lubieniecki (1665).

Capítulo CL: “Año del Señor de 1106. Año del Emperador Enrique IV. El 5 de febrero se vio todo el día un cometa en el cielo, desde la hora tercera del día hasta la novena, a una distancia de un codo del Sol. Poco después, el 13 de febrero, se vieron en pleno día sobre Bari (Italia) varias estrellas que a veces parecían volar en grupo y a veces parecían descender a la superficie”.

Febrero de 1106 parece haber sido un mes muy cometario. La observación del 5 de febrero seguramente fue un cometa rasante: muy brillante, cerca del Sol, diurno, y se lo vio solamente un día (probablemente no sobrevivió al perihelio. Las luces o estrellas de Bari son más complicadas, sería muy interesante ver en las crónicas de la ciudad de esa época. Lo más probable es que se trate de centellas o rayos en bola, que tienen ese comportamiento errático, aunque es difícil que aparezca más de uno, evidentemente, nos falta información

martes, 4 de noviembre de 2025

THEATRUM COMETICUM (PARTE 6): ¿METEOROS ASESINOS?

 


Proseguimos con la traducción del latín de algunas partes que nos parecen muy interesantes del Tratado “Theatrum Cometicum” del polaco Stanislaw Lubieniecki (1665).

Capítulo CLXVIII. “Año del Señor de 828: Apareció un cometa en Libra y se vio otro en Aries al año siguiente. Por varios días se vieron atravesar el cielo lo que parecían estrellas ardientes. La violencia de los vientos dañó muchos edificios. Año del Señor de 829. Como refiere Fiornovellus, se vieron estrellas, que más parecían caer que ser cometas, que mataron varias personas y animales de crianza. En el mismo año cayeron del cielo piedras heladas de 4 pies de diámetro”.

Es interesante como se relacionan fenómenos diversos, pero similares a los ojos de los cronistas medievales. En 828 debió haberse visto una gran tormenta de meteoros (como la de 1833). Hoy sabemos que no hay relación alguna entre los meteoros y las tormentas. En 829 las estrellas que caen del cielo y mataron personas y ganado deben haber sido centellas antes o durante una gran tormenta eléctrica, y más adelante en el año una granizada considerable.

viernes, 26 de septiembre de 2025

THEATRUM COMETICUM (PARTE 5): UN COMETA CON RAYOS

 



THEATRUM COMETICUM (PARTE 5): UN COMETA CON RAYOS

LIBRO II, CAPÍTULO CCL. Año de Nuestro Señor de 1217. “En otoño, luego de la puesta del Sol, apareció una estrella ligeramente desviada hacia el oeste, en dirección a Ariadna. De la estrella rayos con la forma de vigas (“trabs”, es un término técnico de la astronomía romana y medieval para denominar meteoros con forma alargada) se vieron subir hasta la mitad del cielo de manera continua, y luego de algunos días se repitió por segunda vez el fenómeno, aunque más leve, antes de que la estrella recuperara su forma original. En el año siguiente, el que transcurrió entre estos cometas, no solamente hubo un invierno muy atroz y de muchísimo hielo, sino también guerras, rebeliones, muertes y desgracias de príncipes”.

La descripción de este cometa es, sin dudas, tan interesante como intrigante. Recordemos que con rayos (“radios”) el latín no se refiere a los rayos como fenómenos eléctricos, sino a los rayos de la rueda, por lo que esa es la imagen que tenemos que tener en mente. Sigue siendo indescifrable que es lo que realmente pasó. Mi primera impresión es que el texto quería decir que desde el cometa partían meteoros con forma de vigas (una forma conocida de meteoros, aunque evidentemente se trata de otra cosa, luz zodiacal, auroras boreales o bien la estela de un meteoro que persiste algunos segundos). Cuando una noche de viernes, antes de asistir al Club del Western, le comenté mis dudas a Juan Manuel Biagi, él recordó haber visto “cometas con rayos” y trajo “El cometa” de Sagan y Druyan para mostrarme viejos grabados, entre los que reconocí un cometa de múltiples colas del año 1744, cuya imagen compartimos. Pueden ser ambas explicaciones, el caso seguirá siendo un misterio, aunque claramente la primera explicación no se parece a nada conocido y la segunda sí.


martes, 1 de julio de 2025

THEATRUM COMETICUM (PARTE 4): EL COMETA QUE TRAJO LA SEQUÍA


 

Libro II, Capítulo CXLVI: “Año del Señor de 674. Apareció un gran cometa, al que siguieron sequía, peste y hambre (Alfredius). Vimos la gran lista de males que precedieron este cometa. Los que lo siguieron, según Alfredius, no los encuentro en los otros autores que conozco. La sequía y la peste asolaron el mundo los años siguientes. Estos efectos sí se deberían al cometa que referíamos, el mismo que registra Alfredius. De este cometa se puede referir lo que Funccius refiere del cometa del año 673: “Apareció un fuego terrible en el cielo durante 10 días”.

Posiblemente la contribución más importante de Lubieniecki fue la sistematización de la maraña de fuentes medievales, viejas crónicas difíciles de hallar. Eso lo vemos en el Capítulo CXLVI. LA fuente, en este capítulo, es un tal Alfredius, que parece corregir a otro tal Funccius, que sitúa al cometa en 673. Estos errores, o confusiones, son comunes en crónicas de años en los que no era tan fácil registrar con precisión los hechos históricos (en el siglo VII estamos en los siglos más oscuros de la alta Edad Media). Como ya hemos indicado, Lubieniecki es claramente escéptico con los efectos negativos “históricos”, repite a menudo que sin o con cometa siempre hay guerras para anotar en cada año. No parece tan seguro en cuanto a negar los efectos “climáticos”, ya que la tesis mayoritaria en el siglo XVII era que los cometas eran o bién atmosféricos y sublunares, o bien supralunares pero muy cercanos, por lo que se veía como plausible que fueran ígneos y que, en consecuencia, trajeran grandes sequías.

viernes, 6 de junio de 2025

THEATRUM COMETICUM (PARTE 3). UN COMETA QUE ARROJA PIEDRAS SOBRE LA TIERRA


La siguiente es nuestra traducción del latín de parte del capítulo CCLIV del Segundo Libro de la increíble enciclopedia cometaria del siglo XVII:

“Año del Señor de 1200. Apareció un cometa, que Cardanus incluyó entre los que han arrojado ciertas piedras sulfurosas y fétidas. La cita es Keckerman (…) El famoso profesor Abraham De Grau dedujo con exactitud el curso de este cometa recientemente en las constelaciones de Cuervo y Liebre. A partir de este cometa Keckerman propuso que muchos cometas tienen “excreciones sulfúreas” y hasta expelen por todos sus bordes y, en consecuencia, ese humo debe ser producto de encenderse en el aire. Fácilmente de este se deduciría que los cometas no pertenecen al éter sino al aire. Que haya guerras, y muy terribles, y cambios grandes en los imperios, sin que haya cometas, parece bastante obvio…”

La afirmación que cierra el párrafo se repite en todo el libro, el autor cumple con lo que mandaba el estado de la ciencia en su época y cuenta los eventos que habrían sido augurados por el cometa y luego expresa su personal escepticismo.

Este sería uno de los casos en que se reportan como cometas meteoros o meteoritos, concepto que no se conocía en la época. Las “piedras sulfúreas y fétidas” serían fragmentos de un meteorito. Quizás lo de “sulfúreas” se debería a algún aspecto mágico (si la fuente es Cardanus…), el azufre siempre anuncia algo malo… Pero hay una opción más interesante, se trataría de un fragmento meteorítico con materia orgánica, similar al meteorito de Orgueil, que también se reportaba con un cierto olor. Es interesante la larga tradición de meteoritos con cosas extrañas en su interior, como ranas y otros animales, como una exageración que terminó siendo la materia orgánica de los meteoritos carbonáceos.


lunes, 17 de marzo de 2025

THEATRUM COMETICUM (PARTE 2). LA CORRESPONDENCIA ENTRE HEVELIUS Y LUBIENIECKI

 

LUBIENIECKI


HEVELIUS

Stanisław Lubieniecki (1623-1675) fue un noble polaco, seguidor de la religión unitaria. Tras la expulsión de sus correligionarios de Polonia y Lituania en 1658, se estableció en Hamburgo y en la vecina ciudad de Altona. A finales de 1664, cuando apareció un cometa en el cielo, Lubieniecki entabló correspondencia con unos cuarenta astrónomos, matemáticos y otros eruditos, entre ellos Giovanni Battista Riccioli, Athanasius Kircher, Otto von Guericke, Erasmus Bartholin e Ismaël Boulliau. Johannes Hevelius fue uno de los destinatarios de sus cartas, y su correspondencia resultó ser extensa y abundante. Entre 1664 y 1673, intercambiaron 92 cartas (31 de Hevelius y 61 de Lubieniecki). Esta correspondencia es la cuarta más extensa de todo el corpus epistolar de Hevelius. Hevelius era un astrónomo de renombre, a veces reacio a compartir sus observaciones e ideas, y Lubieniecki era un aficionado interesado, que se esforzaba por aprender más sobre los cometas de 1664 y 1665 y otros fenómenos astronómicos, así como sobre su significado. Quería recopilar tantos relatos de cometas contemporáneos e históricos como fuera posible, y los publicó en su Theatrum cometicum. Aunque Hevelius trabajaba simultáneamente en su Cometographia, ambos se dieron cuenta de que sus libros abordaban diferentes aspectos de los estudios cometarios: el histórico en el Theatrum Cometicum y el astronómico en la Cometographia.

Traducción de:

https://www.livre-rare-book.com/book/29950017/65167


miércoles, 12 de marzo de 2025

THEATRUM COMETICUM (PARTE 1). LA FORMIDABLE ENCICLOPEDIA COMETARIA DE UN TEÓLOGO


¿Han escuchado hablar de “Theatrum Cometicum? Es un libro fascinante, aunque muy poco conocido. De hecho, que tenga casi 2000 páginas y que no haya traducciones del latín en el que está escrito no ayuda. Su autor no fue un astrónomo, ni siquiera un astrónomo aficionado. Su interés por la astronomía se disparó con un cometa visible en 1664 y a partir de ahí emprendió una obra inconmensurable sobre estos astros.

Stanislaw Lubieniecki nació en la ciudad polaca de Rakow en 1623, en el seno de una familia noble protestante perteneciente al movimiento llamado socinianismo.  Siendo muy joven, en 1639, la católica Polonia prohibió las otras religiones y la ciudad de nuestro héroe tuvo que emigrar primero a Francia y luego a Alemania, donde se radicó en la ciudad de Hamburgo. Sus estudios fueron en Teología y la obra de su vida, al menos él lo pensó así, fue una historia de la reforma protestante en Polonia. Pero su obra maestra fue una inmensa y enciclopédica historia de los cometas desde el origen del mundo hasta su publicación en 1665, llamada (con título típicamente barroco): “Theatrum Cometicum”. La obra consta de 3 partes. La primera parte es más bien teórica y recoge la correspondencia de Lubieniecki con astrónomos como Hevelius y Kircher sobre los Grandes Cometas de 1664 y 1665. La segunda, que es la que hemos leído parcialmente, es la historia de todos los cometas conocidos hasta 1665. La tercera lidia con el significado de los cometas como portentos.

La segunda parte, la parte histórica, es fascinante. El autor recoge información histórica de todos los cometas conocidos y los relaciona con los hechos históricos de cada año. Lubieniecki no se anima a descartar el paradigma reinante en la época, que mandaba que los cometas se relacionaban con las desgracias posteriores, pero indica en muchísimas ocasiones su escepticismo con expresiones como “Si bien el Rey murió, seguramente fue por su vida desordenada y no por el cometa”.

Repasando mi edición (impresión de un PDF, obviamente, los originales se cotizan en más de 30.000 euros) disfruté del recuerdo de las noches pasadas con Juan Manuel Biagi analizando los extraños fenómenos que narra nuestro amigo polaco del siglo XVII, no solamente cometas sino todo tipo de fenómenos en el cielo, agrupados en su enciclopedia de cometas. Mi libro está sumamente anotado y me pareció interesante empezar a compartir fragmentos de esta obra, haciendo traducciones del latín de pequeños fragmentos. Seguiremos en los días que siguen con Theatrum Cometicum.