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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Es posible que el cometa Halley lleve el nombre de la persona equivocada

 Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2026/05/260512202329.htm

Un monje medieval podría haberse adelantado casi 700 años a Edmond Halley en uno de los mayores descubrimientos de la astronomía. Los investigadores afirman que Eilmer de Malmesbury reconoció que el resplandeciente cometa visto en 1066 era el mismo que había presenciado en 989. En aquella época, los cometas se consideraban presagios aterradores asociados a guerras y a la muerte de monarcas, lo que añadía aún más dramatismo al famoso evento celeste representado en el Tapiz de Bayeux. El hallazgo está suscitando un debate sobre si el cometa Halley merece recibir otro nombre.

La representación más antigua conocida del cometa Halley en el Tapiz de Bayeux.

Los investigadores señalan que el famoso cometa conocido como Halley podría haber sido identificado como un objeto recurrente siglos antes de que el astrónomo británico Edmond Halley le diera su nombre. Según una nueva investigación en la que participó el profesor Simon Portegies Zwart, un monje inglés llamado Eilmer de Malmesbury parece haber reconocido que el mismo cometa regresaba a los cielos con décadas de diferencia durante el siglo XI.

El descubrimiento se basa en relatos escritos por el historiador del siglo XII Guillermo de Malmesbury. Aunque los expertos conocían estos escritos desde hace tiempo, los investigadores afirman que la importancia de las descripciones había pasado desapercibida hasta ahora. Portegies Zwart y el investigador Lewis sostienen que el monje, también conocido como Aethelmaer, presenció el cometa en dos apariciones distintas y comprendió que se trataba de eventos relacionados.

Su trabajo aparece en el libro *Dorestad and Everything After. Ports, townscapes & travelers in Europe, 800-1100*.

Edmond Halley y el famoso cometa

Edmond Halley alcanzó la fama posteriormente al identificar la naturaleza periódica del brillante cometa que hoy se denomina oficialmente 1P/Halley. Concluyó que los cometas registrados en 1531, 1607 y 1682 eran, en realidad, el mismo objeto que regresaba aproximadamente cada 76 años.

Ese descubrimiento condujo finalmente a que el cometa recibiera su nombre.

El cometa Halley sobre la Europa medieval

La aparición del cometa en 1066 atrajo la atención de gran parte del mundo. Los registros históricos indican que fue observado en China durante más de dos meses. Aunque el cometa alcanzó su máximo brillo el 22 de abril de 1066, no fue visible en Bretaña ni en las Islas Británicas hasta el 24 de abril.

El cometa se convirtió en uno de los símbolos más famosos asociados al año 1066 e incluso aparece en el Tapiz de Bayeux, la obra de arte medieval que representa la conquista normanda de Inglaterra.

Temores medievales y presagios reales

El cometa Halley surcó los cielos durante el breve reinado de Harold Godwinson, quien gobernó Inglaterra desde el 6 de enero hasta el 14 de octubre de 1066. Investigaciones realizadas por Portegies Zwart y Lewis hallaron referencias a avistamientos de cometas en cinco ocasiones durante los siglos circundantes.

En aquella época, los cometas se consideraban mayoritariamente como advertencias de desastres. Las tradiciones orales los vinculaban con hambrunas, guerras y la muerte de reyes en todas las Islas Británicas. Los investigadores también señalan relatos sobre otro cometa asociado a la muerte del arzobispo Sigeric de Canterbury en el año 995, a pesar de que tal cometa no aparece en las crónicas conservadas. Sugieren que esto podría representar una forma medieval de «noticias falsas» o, tal vez, una historia exagerada destinada a atemorizar a la gente con advertencias de castigo divino.

Para el año 1066, es probable que Eilmer (o Aethelmaer) de Malmesbury fuera ya un anciano. Al ver regresar el cometa, al parecer se dio cuenta de que había presenciado el mismo objeto décadas atrás, en 989. Como era habitual en la época medieval, se advirtió al rey de que el cometa presagiaba una catástrofe inminente.

Llamamientos a reconsiderar el nombre del cometa

Los investigadores consideran que la historia del cometa plantea dudas sobre si debería seguir llevando el nombre de Halley, dado que observadores anteriores podrían haber reconocido sus apariciones recurrentes siglos antes de los trabajos de Halley.

Portegies Zwart declaró: «Fue muy divertido realizar esta investigación, aunque también supuso un reto trabajar en un proyecto tan interdisciplinario junto a un historiador. No obstante, tenemos previsto seguir investigando este tipo de cometa periódico».

jueves, 10 de septiembre de 2026

EL COMETA MARINO EN “MELANCOLIA” DE DURERO

 


Este grabado lo conocen desde hace 14 años, porque forma parte de nuestro logo. Se lo conoce como Melancolia 1, es obra del alemán Albert Durero y fue realizado en 1514. Es una de las obras alegóricas más discutidas y analizadas de la historia, la información la pueden encontrar fácilmente en Internet. Lo que a nosotros nos interesa es que entre los elementos alegóricos hay un cometa brillante cerca de un horizonte marino. Leyendo el famosísimo ensayo de Erwin Panofsky “Saturno y la Melancolía” encontré esta referencia, la más autorizada, o al menos, clásica sobre el tema de los “cometas acuáticos”:

“Finalmente, la marina con barquitos encaja también en el contexto de Saturno y la melancolía. Al dios que había huido por mar al Lacio le reconocían los astrólogos clásicos y árabes como «señor del mar y de los navegantes», por lo que a sus hijos les gustaba vivir cerca del agua y ganarse la vida con tales ocupaciones. Y no es eso todo. Saturno —y, más concretamente, todo cometa que le perteneciera— era también responsable de las inundaciones y mareas altas; y no es aventurado decir que todo cometa que figure en una imagen de la melancolía tiene que ser uno de esos «cometas saturninos» de los que se afirma expresamente que amenazan al mundo con el «dominium melancholiae». No puede ser casual, pues, que sobre el mar de Durero luzca un arco iris, y que el agua haya anegado de tal manera la llana playa, que rodea los árboles entre las dos penínsulas luminosas; pues hasta en los textos cuneiformes babilónicos se daba por hecho indubitable que un cometa con la cabeza hacia la tierra anunciaba crecidas; y era el melancólico en particular el que podía pronosticar esas desdichas”.

miércoles, 1 de julio de 2026

EL SOBREVUELO DEL COMETA HALLEY POR LA SONDA GIOTTO EN PRIMER PLANO

 


Este video, realizado con imágenes de la sonda Giotto, es un documento único de cómo asistimos al primer plano cercano de un cometa de la historia. Sublime y un poco inquietante, ¿no les parece?

Descripción del video en castellano:

El 13 de marzo de 1986, la sonda Giotto de la ESA sobrevoló el cometa Halley a menos de 600 km de distancia, obteniendo las primeras imágenes de cerca de un cometa. Reveló la primera evidencia de material orgánico en un cometa y, aún hoy, gran parte de lo que sabemos sobre los cometas proviene de esta misión pionera.

Lanzada el 2 de julio de 1985 por el cohete Ariane 1, Giotto fue la primera misión de la ESA al espacio profundo, parte de un ambicioso esfuerzo internacional para resolver los misterios que rodean al cometa Halley. También fue la primera misión al espacio profundo en cambiar de órbita regresando a la Tierra desde una trayectoria interplanetaria para aprovechar la gravedad.

Tras un viaje de ocho meses, Giotto llegó a su destino y reveló el tamaño y la forma del núcleo de Halley, descubrió que su superficie es muy oscura (el objeto más negro del Sistema Solar) y que emitía chorros de gas y polvo.

La cámara de Giotto registró numerosas imágenes que brindaron a los científicos una oportunidad única —el cometa no regresará al sistema solar interior hasta 2061— para estudiar Halley en profundidad. Fue particularmente importante determinar su composición mediante las lecturas realizadas por Giotto al atravesar la cola de Halley.

Tras completar su misión sobre Halley, Giotto entró en hibernación antes de ser reactivada en el verano de 1990, y volvió a hibernar hasta principios de 1992.

Aunque algunos de sus instrumentos resultaron dañados durante el encuentro con Halley, la nave espacial sobrevivió al impacto del polvo cometario y pudo realizar un segundo sobrevuelo, esta vez del cometa 26P/Grigg-Skjellerup, en julio de 1992.

Este vídeo es una nueva recopilación de las imágenes históricas de Giotto, obtenidas por la Cámara Multicolor de Halley (HMC). Muestra el cometa visto por la sonda durante su aproximación desde aproximadamente 900.000 km, hasta situarse a tan solo 596 km.

Las imágenes fueron procesadas por el equipo HMC, bajo la dirección de Uwe Keller, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (MPS/Lindau), donde este vídeo se produjo en 2011 junto con B. Grieger, del equipo Rosetta de la ESA/ESAC, para conmemorar el 25.º aniversario del sobrevuelo del cometa Giotto.

Crédito: Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar

viernes, 19 de junio de 2026

LA COMPLEJA ESTRUCTURA DE LA COMA DEL GRAN COMETA DE 1874 COGGIA

 







Como ya soy un poco viejo, paso los 55, puedo tener una perspectiva histórica de lo mucho, podemos decir, que he vivido. En la materia específica de este blog, puedo recordar con claridad como hace 15 o 20 años imágenes como las que compartimos en esta entrada, eran ignoradas en su detalle como atribuibles a la “imaginación del observador”.  Hoy, las cámaras y los programas de procesado han mejorado, y podemos acceder a imágenes como la que sigue, con detalles interiores de la coma del cometa 12P Pons-Brooks. Esto demuestra que los observadores experimentados de cometas, en cielos sin iluminación lumínica realmente veían los detalles de la coma que registraban en sus dibujos. Y estas imágenes del cometa Coggia las vi ya de joven en libros antiguos de astronomía, eran bastante intrigantes

El cometa Coggia, descubierto por el francés Jerome Eugene Coggia en abril de 1874, fue visible a simple vista y telescópicamente presentaba una estructura de la coma (en esa época hablaban de “núcleo”) muy compleja, con estructuras con formas de arco en su interior y tonalidades rojizas, anaranjadas y verdosas. En los últimos días en que el Coggia fue visible en el hemisferio norte, fue observado desde el Newall Telescope, un refractor de 25 pulgadas de propiedad del acaudalado empresario Robert Newall en su casa rural de Gateshead (Inglaterra), en el que se reunían diversos astrónomos a observar. Los que siguen son dibujos realizados por la esposa de Newall, a la que lamentablemente solo conocemos como Mrs. Newall, y que se incluyen en su reporte a la Royal Astronomical Society y que traducimos a continuación:

“El 14 de julio —la última noche en que la cabeza del cometa fue visible en Inglaterra— el Sr. With, en Hereford, y la Sra. Hewall, en Gateshead, observaron, además de la mencionada estructura doble, dos débiles arcos parabólicos situados simétricamente con respecto al núcleo, pero con sus ejes separados por un intervalo mucho mayor que el que existía entre los otros arcos, más pequeños. Evidentemente, se estaba produciendo una disrupción lateral en la estructura del cometa: no tan completa como la que tuvo lugar en el cometa de Biela durante su aproximación al perihelio en 1846, ya que en este caso el núcleo seguía siendo único y la distancia entre los ejes de los arcos interiores permanecía prácticamente igual. Después de que el cometa de Coggia pasara por el perihelio, y cuando volvió a ser visible en el hemisferio sur, la estructura duplicada interior aún era visible, pero los arcos exteriores se habían disipado. Es posible que tales alteraciones enla estructura de los cometas sean más comunes de lo que se sospechaba. Kepler parece haber creído que el cometa de 1618 se dividió en dos, por lo que Pingre, en su Cometographie* vol. ii, pág. 7, lo ridiculiza. Dice: «Kepler sospechó que no era solo un cometa que se dividió en dos: incluso Homero a veces dormita”.

12 de Julio de 1874:

 


14 de julio de 1874:




lunes, 4 de mayo de 2026

EL INTERIOR DE LA COMA DEL COMETA HALLEY EN SUCESIVAS APARICIONES

 Como observador visual, de cometas y de la Luna, siempre ha resultado muy interesante cómo los observadores visuales de cometas han registrado con exactitud los detalles del interior de las comas cometarias. Estos detalles son muy elusivos (alguna vez los vi, con algún cometa muy brillante) y hace un tiempo se los consideraba producto de la fantasía de los observadores. Con nuestro moderno instrumental, cámaras y telescopios, hemos podido comprobar estructuras internas en la coma muy similares a las que se reportaban. Pero solamente en este siglo, diría, las imágenes fotográficas pudieron alcanzar el grado de detalle que observadores visuales registraban y registran. Esto es un hecho que no se suele admitir, por una especie de prejuicio contra la observación visual, supuestamente subjetiva. Y hasta este siglo XXI el ojo humano fue más agudo que la cámara fotográfica (y todavía lo es en algunos aspectos).


Hace un tiempo publicamos una entrada sobre la aparición del cometa Halley en 684 y lo que sería su primera representación, en la imagen que sigue, donde vemos líneas perpendiculares que, a mi criterio, sería indicación de algo que es visible con telescopios y que, en los cielos prístinos del siglo VII se debe haber visto a simple vista: la condensación central de la coma (que por mucho tiempo se confundió con el núcleo, por lo que a veces se la llama “falso núcleo”).

Ahora veamos algunas representaciones del interior de la coma y la cola.

Así se veía en 1682:

 

Así se veía en 1759, los detalles de la coma pueden compararse con imágenes de los últimos cometas observados:

Esta imagen de 1835 muestra un interior de la coma mucho más simple y parecido a lo que se puede ver con un telescopio pequeño o mediano:

En 1910 empiezan a predominar las imágenes fotográficas, que, obviamente no podía tener mucha definición, pero por el brillo de la aparición de 1910 debe haber sido increíble.



jueves, 30 de abril de 2026

VICENTE LÓPEZ Y PLANES OBSERVÓ UNA FRAGMENTACIÓN COMETARIA

 

En la entrada anterior contamos la historia casi desconocida de uno de nuestro próceres máximos argentinos, que había descubierto un cometa, más precisamente el Gran Cometa de 1844. La prueba de la autoría del descubrimiento, decíamos, estaba en un periódico brasileño, “Sentinella da Monarchia”, del 2 de mayo de 1845, que transcribe (luego de traducir del portugués) el autor del texto que nos sirve de fuente, Santiago Paolantonio. En ese texto se cuenta una parte extraña y singular observación de Vicente López y Planes, nada menos que una fragmentación (presuntamente) observada “en directo”:

“El autor de dicha correspondencia [Vicente López] dice que, cuando observó la cola del cometa, en la noche del 13 de diciembre, un meteorito luminoso se desprendió de él, que iluminó el cielo, a las 8 y media de la noche, que se convirtió en día; y que Foster ya había observado lo mismo en el cometa de 1843, en Kingston, Inglaterra, el 20 de marzo, algo que no es ajeno en tales circunstancias cuando se acercan mucho al Sol.”

Fuente:

El texto de Santiago Paolantonio puede leerse en:

https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/cometas1843-44/

Forma parte de la impresionante enciclopedia online “Historia de la Astronomía”.


domingo, 26 de abril de 2026

VICENTE LÓPEZ Y PLANES, DESCUBRIDOR DEL GRAN COMETA DE 1844

 


Vicente López y Planes (1784-1856) es uno de los grandes próceres argentinos. Luchó en las invasiones inglesas, fue una figura de nuestra independencia, es el autor de la letra de nuestro Himno Nacional,  fue Presidente Provisional y Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Paralelamente a su medio siglo de activa vida política, fue un científico amateur relacionado con la matemática, la meteorología y la astronomía. Como astrónomo amateur participó de la observación de cometas en 1821, 1825 , 1832 y del gran cometa de 1843 (C/1843 D1), uno de los cometas más brillantes de la historia. Al gran cometa de 1843 lo observaron Vicente López y Planes y Felipe Senillosa a partir de marzo de 1843 desde Buenos Aires y realizaron un reporte completo en la revista Archivo americano y espíritu de la prensa del mundo del 30 de noviembre de 1843, publicado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

El 13 de diciembre de 1844 nuestro prohombre argentino observó desde Buenos Aires un cometa muy brillante que en su época se conoció como el Gran Cometa de 1844 y hoy como  C/1844 Y1, que fue observado 3 días después en las Guayana Británica y posteriormente en Green Point, Sudáfrica. Para Europa recién fue visible en febrero del año siguiente.

En ese momento no trascendió que el Gran Cometa de 1844 fue descubierto desde Argentina, las comunicaciones eran muy precarias, Argentina siempre está lejos y más en esa época. Lamentablemente, la autoría del descubrimiento tardó en ser reconocida, “Cometography”, el catálogo de cometas de Gary Kronk más reconocido le atribuye la autoría al astrónomo inglés que lo observó luego de nuestro héroe astronómico el 16 de diciembre de 1843.

La atribución del descubrimiento del cometa de 1844 a López y Planes es hoy lo que se puede leer en internet y esto se debe a dos increíbles astrónomos, brasileño uno y argentino el otro. Alexandre Amorim, gran observador cometario brasileño, descubrió en un periódico brasileño de 1845 (Sentinella da Monarchia), que hace referencia a La Gaceta Mercantil del 2 de enero de 1845, que publicó el informe de López y Planes sobre el Cometa de 1844. A partir de ese descubrimiento Santiago Paolantonio (astrónomo del Observatorio de Córdoba) escribió un texto fundamental sobre la cuestión, que puede leerse en el link al final de este texto. Hoy la autoría del descubrimiento de nuestro prohombre no está discutida gracias a estos dos prohombres de nuestro siglo.

El texto de Santiago Paolantonio puede leerse en:

https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/cometas1843-44/

Forma parte de la impresionante enciclopedia online “Historia de la Astronomía”.


viernes, 13 de marzo de 2026

THEATRUM COMETICUM (PARTE 8): EL COMETA HALLEY EN 684

 

Proseguimos con la traducción del latín de algunas partes que nos parecen muy interesantes del Tratado “Theatrum Cometicum” del polaco Stanislaw Lubieniecki (1665).

“Capítulo CXLIX: “Un cometa horrible apareció durante tres meses completos, causando fuertes vientos, lluvias, truenos y relámpagos, hasta el punto que se temió sucediese una mortandad generalizada”

Este cometa espantoso de 684 es ni más ni menos que el cometa más famoso de todos, el Halley. El sabio ingles calculó su órbita, la primera órbita cometaria en ser calculada, a partir de las crónicas históricas, como “Theatrum Cometicum”, precisamente. Parece ser que la aparición del siglo VII fue especialmente impresionante, ya que más adelante en “Theatrum Cometicum” se lo denomina como “único en la memoria de los hombres” y en la “Crónica de Nuremberg”, publicada en latín en 1493 por Hartmann Schedel, se lo describe así: “Una estrella con cabellera, lo que los griegos llaman “cometa”, presagió una gran y completa calamidad, ya que apareció por 3 meses enteros”. La traducción de ésta última cita la hicimos a partir del texto en inglés incluido en el interesante artículo “Is Comet P/Halley of AD684 recorded in the “Nuremberg Chronicle”?” de R. Olson y J. Pasachoff. Es una investigación sobre el grabado que ilustra esta entrada y que representaría al cometa Halley en 684 y, por ende, sería su primera representación gráfica. En realidad, el artículo demuestra que la ilustración del cometa de 684 usada en la Crónica de Nuremberg es una representación “estándar” de un cometa, que se usa repetidamente para distintos cometas.


martes, 24 de febrero de 2026

COMETAS FUGACES. PARTE 4: LA EXPLICACIÓN DE LOS COMETAS FUGACES DE 1882, 1915 Y 1921

 

En las partes anteriores de la serie sobre lo que hemos denominado “cometas fugaces”, un término de fantasía para agrupar reportes de cometas que solamente se observaron uno o dos noches y por un breve espacio de tiempo, comentamos tres de estos cometas, siguiendo el muy buen libro “Weird Astronomy” de David Seargent. Ahora traducimos de dicho texto la explicación probable de estas observaciones:

“¿Por qué no se observaron en el cielo nocturno los supuestos cometas brillantes de 1915 y 1921?

Imaginemos un cometa relativamente pequeño acercándose al Sol desde la región del Sistema Solar opuesta a la Tierra. Desde nuestra perspectiva, permanecería cerca del Sol en el cielo (es decir, en pleno crepúsculo) y más allá. Si el cometa no fuera especialmente brillante intrínsecamente, sería difícil encontrarlo contra el cielo brillante.

Supongamos, además, que el cometa se moviera en una órbita que lo acercara mucho al Sol (¿dentro de la órbita de Mercurio?) y que, en su aproximación más cercana, girara más o menos frente al Sol, aunque no directamente, como se ve desde la Tierra.

Ahora bien, sabemos que los cometas normalmente brillan mucho a medida que se acercan al Sol, pero otro efecto muy interesante podría haber entrado en juego. ¿Has observado alguna vez fragmentos de pelusa de cardo y trozos de telaraña (y, por cierto, las propias arañitas) brillantemente iluminados al pasar frente al Sol en un día despejado y ventoso? A pocos grados del Sol, brillan con un brillo plateado, pero se vuelven invisibles al alejarse poco.

Este es un ejemplo de un fenómeno conocido como dispersión frontal de la luz solar, y se aplica tanto a las partículas de polvo que rodean el núcleo de un cometa como a las pelusas de cardo y las telarañas que flotan en nuestra atmósfera. De hecho, si un cometa polvoriento pasa muy cerca de la línea de visión Tierra/Sol, es posible que su brillo, visto desde la Tierra, aumente en varios miles de veces. Pero solo mientras el ángulo Tierra/cometa/Sol sea amplio.

Aunque el efecto alcanza su punto máximo cerca de los 180°, ya se hace detectable en ángulos de unos 110°. Ahora, volvamos a los objetos de 1915 y 1921.

Supongamos que estos objetos fueran, efectivamente, cometas, y además, supongamos que cada uno permaneció poco tiempo en la cara del Sol dirigida a la Tierra. Esta geometría habría ocurrido aproximadamente en el momento en que el cometa pasaba más cerca del Sol, y el efecto combinado de esta proximidad y la dispersión frontal bien pudo haber provocado que su brillo aparente aumentara al menos varios cientos de veces, aunque solo por un corto período de tiempo (la duración real depende en gran medida de cuánto se acercó el cometa al Sol). Desde la oscuridad, brilló repentinamente con todo su esplendor, solo para volver a ocultarse detrás del Sol y salir de la geometría de dispersión frontal. Con el brillo disminuyendo tan rápido como aumentó y el cometa alejándose del Sol, se desvaneció rápidamente en la oscuridad durante el crepúsculo. Esta puede ser la explicación más probable para los objetos de 1915 y 1921, y tal vez también para el de 1882”.


viernes, 20 de febrero de 2026

COMETAS FUGACES. PARTE 3: EL COMETA DE 1921


 

Al anochecer del 7 de agosto de 1921, un grupo de distinguidos astrónomos, nada menos que H. Norris Russell, Major Chambers, el Capitán Rickenbacher, el Director del Lick Observatory Profesor W. W. Campbell y la Sra. Campbell, estaban sentados en el porch de la residencia de los Campbells en Mt. Hamilton mirando la puesta del Sol, cuando Campbell observó un objeto similar a una estrella a la izquierda del Sol. El Capitán Rickenbacher admitió que lo estaba viendo desde hacía varios minutos, pero no se animaba a quedar mal, ya que pensó que era algo conocido. Campbell fue a buscar sus binoculares, pero cuando salió de la casa solamente alcanzó a observar el objeto brillante unos pocos segundos antes descendiera por el horizonte junto con el Sol. Las observaciones de las noches siguientes del Lick Observatory fueron infructuosas, por lo se emitió una circular en el Harvard Observatory Bulletin (la circular astronómica de más prestigio), en la que se indicaba que podía ser un cometa o una nova. La mayoría de los reportes eran erróneos (Júpiter o Venus) aunque varios reportes ingleses coincidían con lo que habían visto los astrónomos en el porch, reportando un objeto similar pero más elongado.

Parece ser que solamente un puñado alcanzó a ver por unos pocos minutos en el anochecer de esa tarde del verano boreal de 1921.

jueves, 5 de febrero de 2026

COMETAS FUGACES. PARTE 2: EL COMETA DE ANNA CAROLINA BROOKS

 


“En la tarde del 26 de junio de 1915, Anna Caroline Brooks (hija del famoso astrónomo William R. Brooks) observó un punto de luz muy brillante a unos 5° sobre el punto en el horizonte occidental donde el Sol se había puesto apenas 10 minutos antes. Comparó su brillo con el de Venus (aunque ciertamente no era ese planeta) y se lo señaló a tres de sus compañeros, quienes también lo vieron sin problemas. Después de unos 2 minutos, una nube cubrió el objeto y no se volvió a ver. Tanto Anna como su padre lo buscaron la noche siguiente, pero sin éxito. Poco después de su observación (negativa) de la segunda noche, William Brooks escribió un breve informe en Popular Astronomy donde documentó la observación "en vista de futuros desarrollos", pero, lamentablemente, no parece haber habido tales "desarrollos futuros", y Anna y sus tres compañeros siguen siendo los únicos testigos del objeto. El propio Brooks sugirió que el objeto era probablemente "el núcleo de un cometa brillante, cuya cola era invisible a la abrumadora luz del cielo".

Traducido de “Weird Astronomy” de David Seargeant

sábado, 31 de enero de 2026

COMETAS FUGACES. PARTE 1: EL COMETA DE BROUGHTY FERRY

 

En la historia ha habido un gran número de cometas (o de objetos astronómicos o atmosféricos que muy probablemente fueron cometas) que solamente fueron observados una vez. En tiempos modernos han sido muchos los cometas que no han podido ser observados más de una vez. Presentamos algunos de los casos más famosos en esta serie de entradas.

El 21 de diciembre de 1882 numerosas personas en Broughty Ferry, Escocia, vieron cerca del Sol un objeto con forma de “estrella” pero con una “apariencia lechosa”, que visto con un catalejo tenía forma curva, como en fase creciente. La apariencia cometaria parece bastante evidente, aunque se alegó que podía ser Venus. Si pensamos que en 1882 hubo dos cometas visibles en plena luz del día cerca del Sol (uno a simple vista) y un tercero que se vio dentro de la corona solar en un eclipse solar total, es lógico que este fuera el cuarto cometa de 1882, que no sobrevivió al perihelio. Un meláncolico cometa, solamente visto por algunos escoceses curiosos.


viernes, 2 de enero de 2026

Postales desde la Nube de Oort: Enviando de cometas por correo

 

Las postales fueron en su día la red social predilecta, y los grandes cometas han estado entre sus temas favoritos.

Por Richard Jakiel

 


Esta rara postal muestra al Gran Cometa de 1901 sobre los cielos de Lima, Perú.

Todas las imágenes: Richard Jakiel

A finales del siglo XIX y principios del XX, las postales eran el medio social predilecto. El período comprendido entre 1907 y 1915 se conoce actualmente como la Edad de Oro de las Postales. En su apogeo, se estima que el servicio postal estadounidense enviaba más de mil millones de postales de un centavo al año, muchas de las cuales se imprimían a color. A menudo, estas postales presentaban temas astronómicos, como grandes observatorios o fotografías de objetos del cielo profundo y del sistema solar, incluyendo cometas.

Inicios

Las portadas patrióticas fueron un antecedente temprano de la postal moderna. Estas solían enviarse en tiempos de guerra. Al comienzo de la Guerra Civil, el Gran Cometa de 1861 (C/1861 J1), también llamado el Cometa de la Guerra, surcó el cielo con su resplandor. En su apogeo, tuvo una magnitud entre 0 y -2 y su cola se extendió 90°, lo que inspiró la creación de una peculiar postal que representaba un cometa con la cabeza del general Winfield Scott. Otra versión mostraba a Abraham Lincoln.

 


En referencia al Cometa de la Guerra, esta postal de 1861 representa al general Winfield Scott como la cabeza de un cometa.

A finales de la década de 1890, se producían cada año millones de postales con dibujos y fotografías, muchas de ellas a color. Una de estas "nuevas" postales ilustradas mostraba al Gran Cometa de 1901, también llamado Cometa Víscara. Aunque era principalmente un objeto del hemisferio sur, las postales a color contribuyeron a su popularidad mundial. El cometa C/1908 R1 (Morehouse) de 1908 fue el siguiente en aparecer, pero el verdadero espectáculo llegó en 1910, cuando dos grandes cometas surcaron el cielo. El primero fue el C/1910 A1 o el Gran Cometa de Enero de 1910, a veces llamado el Cometa Diurno. Probablemente descubierto el 12 de enero, rápidamente se convirtió en un objeto visible a simple vista y para el 17 de enero era visible a plena luz del día con una magnitud de -5, más brillante que el planeta Venus. Lucía una amplia cola de 50°. Se produjeron algunas hermosas postales, pero pronto fueron eclipsadas por el regreso del cometa Halley.

 


El Gran Cometa de Enero cautivó al mundo a principios de 1910, sentando las bases para el impresionante regreso del Halley.

A través de la cola

Sin duda, el cometa más famoso de todos, el 1P/Halley, se ha observado continuamente desde el año 240 a. C. Teniendo en cuenta su período de aproximadamente 76 años, se predijo que su regreso en la primavera de 1910 sería especialmente positivo. La repentina aparición del Gran Cometa de Enero, varios meses antes del perihelio del Halley, el 20 de abril, sin duda contribuyó a aumentar las expectativas del público.

Durante miles de años, los cometas se han considerado precursores del cambio. Por lo tanto, no es de extrañar que el cometa Halley se utilizara para promocionar la candidatura del Partido Progresista de Teddy Roosevelt.

 


Todos aprovecharon la "cometamanía" en 1910, incluido el Partido Progresista de Teddy Roosevelt.

En un momento dado, el Halley brilló con una intensidad superior a la magnitud 0 (algunos informes lo sitúan en -3,5) y su cola se extendió más de 120° en el cielo. Su órbita lo acercó a nuestro planeta (0,15 unidades astronómicas; 1 unidad astronómica o UA es la distancia media Tierra-Sol) y el 19 de mayo, la Tierra incluso atravesaría la cola del cometa.

 


Esta postal alemana muestra cómo, durante su aparición en 1910, el cometa Halley pasó cerca de la Tierra y nuestro planeta atravesó la cola.

El mortal gas cianógeno acababa de descubrirse en la cola, y su paso provocó pánico mundial. El famoso astrónomo francés Camille Flammarion avivó el pánico cuando The New York Times publicó su predicción de que «el gas cianógeno impregnaría la atmósfera y posiblemente extinguiría toda la vida en el planeta». Lo cierto era que el cianógeno del Halley era demasiado raro como para representar una amenaza real, pero el pánico se apoderó de él. Esto dio lugar a productos como pastillas anticometas, seguros anticometas, paraguas anticometas y, por supuesto, postales de pánico extravagantes. Cabe destacar una serie de tarjetas, de producción francesa, extrañamente divertidas, que representan a la humanidad intentando desesperadamente evacuar el planeta. Por otro lado, las postales alemanas del evento eran de naturaleza puramente caprichosa.

Sin embargo, otros temas de postales del Halley eran más realistas, mostrando el cometa desde las principales calles de Estados Unidos o desde paisajes exóticos de todo el mundo.

La cometamanía perduró durante la década de 1910, con estos objetos etéreos apareciendo en tarjetas navideñas, de felicitación e incluso publicitarias.

Calma antes de la tormenta

Durante las siguientes décadas, una serie de cometas brillantes adornaron los cielos, aunque ninguno inspiró la misma cometamanía observada en 1910.

Todo cambió el 7 de marzo de 1973, cuando Luboš Kohoutek descubrió un cometa distante de largo período. Como visitante por primera vez del sistema solar interior, se predijo que el cometa C/1973 E1 (Kohoutek) se convertiría en el "cometa del siglo", rivalizando con el planeta Venus durante la Navidad de 1973. Pero no logró brillar como se predijo y se consideró un fracaso. Se convirtió en un objeto visible a simple vista con una cola de 25° de largo, pero que nunca estuvo a la altura de la expectación mediática. Aun así, varios grandes observatorios e incluso el Skylab 4 tomaron imágenes impresionantes del cometa, que pronto aparecieron en postales y portadas.

 


Aunque nunca estuvo a la altura de las expectativas, el cometa Kohoutek fue recordado en muchas postales.

El regreso del Halley

A diferencia de su aparición en 1910, la siguiente aparición del Halley en 1986 fue la menos favorable en más de 2000 años de observación. Esta vez, en lugar de que la Tierra pasara por su cola, el cometa pasó a una distancia de 0,42 UA. Apenas alcanzando la segunda magnitud y con una cola corta en forma de abanico, el Halley era un tenue destello de su antigua gloria.

Pero la expectación mediática fue increíble. Docenas de países produjeron cientos de sellos, postales, sobres y otros objetos conmemorativos que conmemoraban el paso del cometa, así como la pequeña flotilla de naves espaciales en camino para recopilar datos de este visitante del sistema solar exterior. Incluso hoy en día, es fácil encontrar una amplia selección de sellos postales, sobres de primer día y postales, la mayoría a precios asequibles.

 


Este sobre de primer día de 1986 conmemora la misión Giotto de la Agencia Espacial Europea al cometa Halley.

 

Los tiempos están cambiando.

 

El siglo XX terminó con una explosión cuando dos impresionantes cometas, el C/1996 B2 (Hyakutake) y el C/1995 O1 (Hale-Bopp), iluminaron alternativamente los cielos del norte. El Hale-Bopp tuvo una magnitud 0 o superior durante muchas semanas, visible incluso desde el corazón de las grandes ciudades. Probablemente fue el cometa más observado de la historia. Pero para entonces, las postales ya no eran un medio predilecto, por lo que, en comparación con el cometa Halley, se produjeron relativamente pocas postales y portadas para conmemorar su paso.

Hoy en día, las redes sociales han superado hace tiempo a las cartas y postales como principal medio para mantenerse en contacto. Tras un gran evento astronómico, como un eclipse, un cometa brillante o la publicación de una imagen del telescopio espacial James Webb, miles, o millones, de imágenes y publicaciones aparecen en línea en cuestión de horas.

Pero las postales y portadas antiguas tienen un encanto especial, y los verdaderos coleccionistas creen que no serán fáciles de reemplazar en el ajetreo de la era digital.

Fuente:

https://www.astronomy.com/science/postcards-from-the-oort-cloud-sending-comets-through-the-mail/


jueves, 1 de enero de 2026

1490: ¿UNA MASACRE COMETARIA EN CHINA? EL EVENTO DE QINGYANG

 

En estos días estamos en pleno apogeo de la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas, cuyo pico máximo es la noche entre el 3 y 4 de enero. Las bellas y simpáticas estrellas fugaces (muchas, un máximo de 120 por hora, pero muy débiles) parece que aterrorizaron a la ciudad china de Qingyang en 1490. A fines de febrero o principios de marzo de 1490, esta ciudad china sufrió una lluvia de piedras provenientes del cielo, del tamaño de “un huevo de ganso”, de una intensidad tal que los muertos se contarían por miles (la cifra más alta es la de 10.000) y la ciudad tuvo que se evacuada. Algo realmente pasó, porque los reportes históricos son numerosos, aunque como la historia oficial china no habla de muertos, se prefiere pensar que realmente no los hubo. Lo cierto es que modernamente se ha comparado los eventos de Tunguska de 1908 y de Qingyang en 1490: ambos podrían haber sido causados por un asteroide o cometa explotando en altura con terribles consecuencias en superficie. De hecho, si Tunguska se hubiera producido en un lugar poblado (como Qingyang) hubiera ocasionado una masacre.

Como en 1490 se descubrió un cometa (hoy conocido como C/1490 Y1 por fuentes chinas y coreanas contemporáneas), la relación es posible. Este cometa podría haberse desintegrado cerca de la Tierra y sus fragmentos habrían impactado en los infortunados chinos de Qingyang. La órbita de este cometa coincide con el cinturón de meteoroides de las Cuadrántidas, por lo que lo más probable es que estos meteoros tengan su origen en el C/1490 Y1. La otra probabilidad es que se hayan originado en el asteroide 2003EH1, aunque es probable que este asteroide también tenga su origen en la fragmentación cometaria que arrasó una aldea china en 1490 (y muy probablemente mató a miles de personas).

En estos días la Luna llena nos arruinará las Cuadrántidas, pero es probable que veamos algún fragmento de este cometa asesino surcar el cielo.


lunes, 22 de diciembre de 2025

LA GRAN PROCESIÓN METEÓRICA DE 1913 EXPLICADA

 

En la entrada anterior nos referimos a uno de los eventos meteóricos más extraños registrados: un desfile de bólidos que cruzaron el cielo por más de 3 minutos en 1913. Ahora vamos a referirnos a la teoría más aceptada para su explicación. Los primeros estudiosos de este extraño fenómeno (Chant, Denning, Pickering) ya consideraban que se trataba de un pequeño asteroide capturados como satélite temporario por la Tierra, o por su nombre técnico “temporarily captured orbiters (TCO)”, obviamente se trata de asteroides cercanos a la Tierra o NEOs. Modernamente se considera que hay al menos un TCO, o mini-Luna, orbitando a la Tierra permanentemente, una vez cada 10 años habría un TCO de 5 a 10 metros de diámetro, y una vez cada 100000 años la Tierra capturaría un TCO de 100 metros de diámetro. El momento más probable para que la Tierra capture un TCO es cerca del perihelio (desde finales de diciembre a inicios de febrero), lo que coincide con la gran procesión de meteoros de 1913 (fue el 13 de febrero). El estudio más reciente (2018, en el American Journal of Astronomy and Astrophysics) es de Martin Beech y Mark Comte: “The Chant Meteor Procession of 1913-Towards a descriptive model” (a este evento también se lo conoce por el apellido del primer astrónomo que lo estudión, Clarence Chant). Asi podemos resumir la explicación que se esboza en este estudio (la traducción nos pertenece): “La Procesión de Meteoros Chant del 13 de febrero de 1913 parece ser un buen candidato para la categoría de TCO. La hora del evento, a principios de febrero, y su baja velocidad aparente coinciden con las predicciones de Granvick et al. Sin embargo, aquí se sugiere que el objeto original se fragmentó antes de que los fragmentos individuales, o cúmulos de meteoroides, entraran en contacto con la atmósfera terrestre siguiendo trayectorias de ángulos poco profundos. Por lo tanto, se considera que el objeto original tenía una estructura de poca cohesión, una pila de escombros escasamente cohesionados, y se supone que, en algún momento de su órbita, pasó cerca o incluso dentro del radio de Roche (es decir, a menos de 200.000 km) y se separó gradualmente en una serie de fragmentos y cúmulos de meteoroides. Fue la entrada de estos fragmentos, de forma escalonada y secuencial, lo que provocó la aparición de la Procesión de Meteoros Chant”. Según Beech y Conte, “Los relatos recopilados de testigos oculares de la Procesión de Meteoros Chant, si bien siempre enfatizan el vuelo lento, prolongado y casi horizontal de los cúmulos de meteoros individuales, rara vez enfatizan el brillo, lo que sugiere que las masas de los meteoroides debieron ser relativamente pequeñas, ya que cuanto mayor sea la masa del meteoroide, más brillante parecerá para una velocidad dada. Por consiguiente, parece apropiado poblar la cadena inicial de grupos de meteoroides con una serie de, digamos, 50 meteoroides de 1000 kg de masa, y al menos un número igual de meteoroides de 500 kg, moviéndose al unísono pero distribuidos en un arco de unos 15 000 km de longitud antes de chocar con la Tierra. La masa y el diámetro de un objeto progenitor capaz de producir tal cadena de fragmentos serían del orden de 75 000 kg y 3,5 metros, respectivamente. Obviamente, un cuerpo de mayor masa inicial podría proporcionar más fragmentos, y posiblemente de mayor tamaño, que las cifras recién presentadas (…) Con un diámetro inicial de varios metros, el supuesto objeto precursor de la Procesión de Meteoros Chant podría considerarse de un tamaño bastante típico para un TCO, ya que la Tierra encuentra este tipo de objetos cada década. Lo que hizo a la Procesión de Meteoros Chant tan espectacular y, a la vez, inusual es que el objeto precursor debió haber experimentado una desagregación mucho antes de que los componentes individuales entraran en contacto con la atmósfera terrestre, y que el ángulo de entrada de las trayectorias de los meteoroides era muy cercano a la horizontal. Es esta condición de bajo ángulo de entrada la que reduce drásticamente la probabilidad de que se produzca un espectáculo similar a la Procesión del Chant”.

Un evento espectacular pero difícil de repetir, entonces, ¿o no? Se conocen al menos dos eventos muy similares, registrados en 1783 en Inglaterra y en 1860 en el norte de Estados Unidos, lo que implicaría que estaríamos cerca de ver una gran procesión meteórica pronto. ¡A estar atentos en enero!


viernes, 19 de diciembre de 2025

EL DESFILE DE BÓLIDOS CIRÍLICOS DE 1913

 


Así se vieron desde Toronto, una pintura de Gustav Hahn

Fue en la fiesta de San Cirilo, el 9 de febrero de 1913, a las 9.15 de una noche de invierno, cuando numerosos residentes de los Estados Unidos y Canadá pudieron presenciar un evento sumamente extraño: un desfile de bólidos atravesando el cielo, ocupando una estrecha franja del firmamento desde el noroeste hacia el sureste. Su trayectoria no era la de los meteoros, que parecen radiar desde una pequeña área del cielo, sino que cruzaban el cielo uno de tras de otro, como en una procesión de bólidos.

No hay números exactos, pero habrían sido centenares según los testigos. Los números son imprecisos, pero los testigos no tuvieron mucho tiempo: todo el evento duró entre 3 minutos y medio y 5 minutos. Corto pero espectacular: el desfile iba acompañado de un estruendo que, según algunos testigos, hizo temblar las casas.

Los bólidos iban agrupados en 4 o 5 grupos separados, los más grandes abriendo camino y los más pequeños detrás. Los bólidos que llevaban la delantera eran los más grandes (unos 60 en total, con una duración de unos 40 segundos), algunos ¡con el tamaño de la Luna! El color de los bólidos “principales” era entre rojizo-amarillento y violáceo y varios eran seguidos por colas, como si fueran cometas.

Este evento fue verdadero, también se lo conoce como “La gran procesión meteórica de 1913” ¿Cuál sería la explicación astronómica? La veremos en la próxima entrada.


lunes, 8 de diciembre de 2025

GUENNADI BORISOV, UN HÉROE COMETARIO

 


En nuestro ámbito de conversación, la astronomía amateur, hay una cierta tendencia a admirar a los divulgadores de la astronomía, es un sesgo muy común, otro sesgo común es la tendencia a abordar temas cosmológicos (con aproximaciones divulgativas, obviamente), que parecen ser un tema de conversación que nos permitiría brillar como “nerds” en las redes sociales. Pues bien, los héroes de este blog son los astrónomos amateurs que han cimentado la astronomía cometaria. Y el más reciente de ellos es Guennadi Borisov. Nacido en 1962 en la entonces Unión Soviética, Borisov trabaja en el mantenimiento de los telescopios de la Universidad de Moscú y en el diseño de telescopios experimentales para RosCosmos. No es un astrónomo profesional y, sin embargo, es más importante que muchos de ellos. Borisov solamente puede observar en su tiempo libre desde su observatorio personal en Nauchni, en el sur de Crimea. Y lo hace con telescopios diseñados y construidos por el mismo. Ha descubierto varios asteroides y nada menos que 14 cometas desde 2013 (todos con su nombre): C/2013 N4, C/2013 V2, C/2014 R1, C/2014 Q3, C/2015 D4, C/2016 R3, C/2017 E1, C/2019 V1, C/2020 Q1, C/2021 L3, C/2023 T2, C/2024 V1, C/2025 V1 y nada menos que uno de los tres objetos interestelares, claramente un cometa, el I2 Borisov. El cometa interestelar fue descubierto con su telescopio de 0.65 metros, construido en 2019.



Borisov es uno de los últimos héroes de la raza de los descubridores amateur de cometas. Hoy los descubrimientos los hacen los sistemas de grandes telescopios automáticos. Él mismo es un pesimista sobre los descubrimientos de aficionados, que considera próximos a extinguirse. No importa, rindamos más homenajes a Borisov y menos a Santaolalla.

viernes, 31 de octubre de 2025

Primera evidencia de aceleración no gravitacional de 3I/ATLAS en su perihelio por AVI LOEB

 


Una composición de 134 imágenes del objeto interestelar 3I/ATLAS en su perihelio, tomadas por el satélite WFI3 de la misión PUNCH el 29 de octubre de 2025. (Crédito: kwalsh4a, Marshall Eubanks)

 En la fecha de su perihelio, 3I/ATLAS mostró la primera evidencia de una aceleración no gravitacional. El informe fue elaborado por Davide Farnoccia, ingeniero de navegación del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, doctor en Matemáticas por la Escuela de Estudios de Posgrado Galileo Galilei de la Universidad de Pisa, Italia.

La aceleración no gravitacional se midió a una distancia del perihelio de 1,36 veces la distancia entre la Tierra y el Sol (definida como una unidad astronómica o UA), equivalente a 203 millones de kilómetros. Presentaba dos componentes en el plano orbital de 3I/ATLAS:

Una aceleración radial alejándose del Sol de 135 kilómetros (9 × 10⁻⁷ ua) por día al cuadrado.

 Una aceleración transversal con respecto a la dirección del Sol de 60 kilómetros (4 × 10⁻⁷ ua) por día al cuadrado.

Si 3I/ATLAS se propulsa mediante el efecto cohete del gas eyectado, la conservación del momento implica que el objeto perdería la mitad de su masa en un tiempo característico igual a la velocidad de eyección dividida por la aceleración no gravitacional medida. Para una velocidad de eyección térmica de unos cientos de metros por segundo, la vida media de evaporación de 3I/ATLAS es de 6 meses. Esto implica que, durante el mes que tarda 3I/ATLAS en recorrer una distancia del orden de su perihelio respecto al Sol, perdería aproximadamente una décima parte de su masa. Una pérdida de masa tan considerable debería ser detectable en forma de una gran columna de gas alrededor de 3I/ATLAS durante los próximos meses de noviembre y diciembre de 2025. La sonda Juice de la ESA sería la primera en detectar esta gran pérdida de masa en la primera semana de noviembre. Posteriormente, el 19 de diciembre de 2025, 3I/ATLAS alcanzará su punto más cercano a la Tierra, a una distancia de 269 millones de kilómetros, momento en el que cientos de telescopios terrestres, así como los telescopios espaciales Hubble y Webb, tendrán la mejor oportunidad para observarlo. Con estos datos, debería ser evidente si 3I/ATLAS perdió una décima parte de su masa por sublimación de hielos volátiles al ser calentado por la intensa luz solar en el perihelio. La evaporación masiva de 3I/ATLAS podría explicar su inusual aumento de brillo, según un nuevo estudio basado en observaciones de 3I/ATLAS realizadas con los instrumentos STEREO, SOHO y GOES-19 durante septiembre y octubre de 2025. Los datos muestran un rápido incremento en el brillo de 3I/ATLAS, inversamente proporcional a la distancia al Sol elevada a la potencia de -7,5 (±1).

Como alternativa, la aceleración no gravitacional podría ser la señal de un motor interno. Esto también explicaría el informe que indica que 3I/ATLAS se está volviendo más azul que el Sol. Para un cometa natural, este color azul es muy sorprendente. Se espera que el polvo enrojezca la luz solar dispersa, y se estima que la superficie de 3I/ATLAS es aproximadamente 20 veces más fría que los 5800 grados Kelvin de la fotosfera solar, lo que explicaría su color más rojizo. La apariencia azulada en el perihelio es la novena anomalía en la lista de propiedades inesperadas de 3I/ATLAS. Podría explicarse por un motor caliente o una fuente de luz artificial. Sin embargo, también podría tratarse de la señal de monóxido de carbono ionizado propia de un cometa natural.

El nivel de aceleración no gravitacional observado corresponde a una modesta desviación espacial del orden de diez veces el radio de la Tierra durante un mes, insuficiente para que 3I/ATLAS se acerque significativamente a cualquier planeta del Sistema Solar de su trayectoria gravitacional original.

Esto nos lleva a una anécdota de otro evento que tuvo lugar hoy. Como director del Instituto de Teoría y Computación de Harvard, organizo todos los jueves un almuerzo al que asisten más de cien astrofísicos. El evento incluye cuatro presentaciones sobre los últimos avances en astrofísica. Una de las presentaciones de hoy se centró en la discrepancia entre la tasa de expansión actual del Universo y el valor esperado según la radiación cósmica de fondo de microondas, la radiación residual de la materia caliente y densa de los primeros 400.000 años de la historia cósmica tras el Big Bang. Parece muy difícil explicar esta anomalía en los datos mediante un modelo teórico elegante. Al concluir la presentación, que demostró, sin lugar a dudas, que la discrepancia es real, les hice notar a los jóvenes teóricos presentes: «Es una mala práctica profesional para los astrofísicos teóricos concluir que los datos son erróneos solo porque carecen de una explicación teórica». Huelga decir que esta misma lección se aplica a las anomalías de 3I/ATLAS.