lunes, 10 de febrero de 2025

COMETA DEL SIGLO, COMETA VISIBLE A SIMPLE VISTA… Y TODOS ENOJADOS CON LOS COMETAS


 

Esta década de los 2020 ha sido bastante pródiga en cometas espectaculares, debemos reconocerle a la fortuna estos años, como antes nos quejamos de sequías cometarias. Pero los grandes cometas traen grandes expectativas. Con los cometas Atlas de fines de 2024 e inicios de 2025 se volvió a plantear lo que he pensado como un ciclo en relación con los cometas que se anuncian espectaculares, que se podría groseramente representar así:

1) Se anuncia en una revista especializada un posible cometa espectacular, en base a una serie de parámetros. Recordemos que los cometas son impredecibles, porque cuando se descubren no sabemos nada sobre su núcleo, y el comportamiento de éste es altamente aleatorio hasta que no pasa cerca del Sol.

2) Los divulgadores de la astronomía transmiten la información, con el entusiasmo que solemos tener por estas cosas. Algunos se referirán a dicha imprevisibilidad, otros directamente prefieren centrarse en lo espectacular (tiranía de los likes). No todos los divulgadores, ni aficionados, conocen datos básicos de la observación de los cometas, por ejemplo, piensan que las magnitudes estimadas del Minor Planet Center que aparecen en programas como Stellarium tienen la misma veracidad que la información astrométrica.

3) La información llega a los medios tradicionales de comunicación. Ahí empiezan los problemas, ya que los periodistas suelen creer que lo saben todo y suelen no saber nada de nada. Ahí aparecen generalmente los adjetivos “del siglo” (que no podemos atribuir hasta 2100), “a simple vista” (que no hay manera de saber que suceda), “más brillante que Venus” (pero solamente en las cámaras de Soho, sin saber que esa luminosidad no es puntual sino difusa), etc.

4) Se genera una gran expectativa, que se refuerza con los astrofotógrafos y sus imágenes espectaculares del cometa al lado de edificios, por ejemplo. Es natural pensar que así se ve, si así aparece en una foto… pero las fotos son producto de equipos espectaculares y programas súper avanzados, así como de la extraordinaria habilidad del fotógrafo. Por no hablar del rol que puede estar jugando la inteligencia artificial en el procesamiento de imágenes que quieren ser espectaculares y no de valor observacional (en pos de acentuar el brillo muchas veces se pierden detalles que el entendido sabe que están).

5) Esas expectativas, generadas por la prensa y apoyadas en imágenes espectacular, terminan (casi) inevitablemente con desilusión: el cometa a simple vista no se ve, o casi no se ve, más que una manchita. Es que los cielos han cambiado, los cometas espectaculares de hace no más de 50 años atrás no volverán sino cortamos un poco con la contaminación lumínico. El auténtico cometa del siglo, hasta ahora, el McNaught de 2007, tardará en repetirse y, probablemente, no lo haga si nuestros cielos se siguen deteriorando. No tiene sentido enojarnos con los cometas y hablar de “fiasco”, son nuestras luces parásitas, inútiles y malditas.

Este razonamiento se me ocurrió luego del C/2023 A3 Tsuchinshan-Atlas, que fue un cometa espectacular pero que en Argentina no se vio tan claramente a simple vista como en otros países, y que generó el apelativo de “fiasco”. Y pareció que la historia con C/2024 g3 Atlas iba a ser la misma, pero por suerte fue espectacular y se vio espectacular a simple vista. Pero, no olvidemos que los cometas son impredecibles y que los disfrutaremos en los años próximos con binoculares o telescopios.

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