Traducción de:
https://www.sciencedaily.com/releases/2026/05/260512202329.htm
Un monje medieval podría haberse
adelantado casi 700 años a Edmond Halley en uno de los mayores descubrimientos
de la astronomía. Los investigadores afirman que Eilmer de Malmesbury reconoció
que el resplandeciente cometa visto en 1066 era el mismo que había presenciado
en 989. En aquella época, los cometas se consideraban presagios aterradores
asociados a guerras y a la muerte de monarcas, lo que añadía aún más dramatismo
al famoso evento celeste representado en el Tapiz de Bayeux. El hallazgo está
suscitando un debate sobre si el cometa Halley merece recibir otro nombre.
Los investigadores señalan que el
famoso cometa conocido como Halley podría haber sido identificado como un
objeto recurrente siglos antes de que el astrónomo británico Edmond Halley le
diera su nombre. Según una nueva investigación en la que participó el profesor
Simon Portegies Zwart, un monje inglés llamado Eilmer de Malmesbury parece
haber reconocido que el mismo cometa regresaba a los cielos con décadas de
diferencia durante el siglo XI.
El descubrimiento se basa en
relatos escritos por el historiador del siglo XII Guillermo de Malmesbury.
Aunque los expertos conocían estos escritos desde hace tiempo, los
investigadores afirman que la importancia de las descripciones había pasado
desapercibida hasta ahora. Portegies Zwart y el investigador Lewis sostienen
que el monje, también conocido como Aethelmaer, presenció el cometa en dos
apariciones distintas y comprendió que se trataba de eventos relacionados.
Su trabajo aparece en el libro
*Dorestad and Everything After. Ports, townscapes & travelers in Europe,
800-1100*.
Edmond Halley y el famoso cometa
Edmond Halley alcanzó la fama
posteriormente al identificar la naturaleza periódica del brillante cometa que
hoy se denomina oficialmente 1P/Halley. Concluyó que los cometas registrados en
1531, 1607 y 1682 eran, en realidad, el mismo objeto que regresaba
aproximadamente cada 76 años.
Ese descubrimiento condujo
finalmente a que el cometa recibiera su nombre.
El cometa Halley sobre la Europa
medieval
La aparición del cometa en 1066
atrajo la atención de gran parte del mundo. Los registros históricos indican
que fue observado en China durante más de dos meses. Aunque el cometa alcanzó
su máximo brillo el 22 de abril de 1066, no fue visible en Bretaña ni en las
Islas Británicas hasta el 24 de abril.
El cometa se convirtió en uno de
los símbolos más famosos asociados al año 1066 e incluso aparece en el Tapiz de
Bayeux, la obra de arte medieval que representa la conquista normanda de
Inglaterra.
Temores medievales y presagios
reales
El cometa Halley surcó los cielos
durante el breve reinado de Harold Godwinson, quien gobernó Inglaterra desde el
6 de enero hasta el 14 de octubre de 1066. Investigaciones realizadas por
Portegies Zwart y Lewis hallaron referencias a avistamientos de cometas en
cinco ocasiones durante los siglos circundantes.
En aquella época, los cometas se
consideraban mayoritariamente como advertencias de desastres. Las tradiciones
orales los vinculaban con hambrunas, guerras y la muerte de reyes en todas las
Islas Británicas. Los investigadores también señalan relatos sobre otro cometa
asociado a la muerte del arzobispo Sigeric de Canterbury en el año 995, a pesar
de que tal cometa no aparece en las crónicas conservadas. Sugieren que esto
podría representar una forma medieval de «noticias falsas» o, tal vez, una
historia exagerada destinada a atemorizar a la gente con advertencias de
castigo divino.
Para el año 1066, es probable que
Eilmer (o Aethelmaer) de Malmesbury fuera ya un anciano. Al ver regresar el
cometa, al parecer se dio cuenta de que había presenciado el mismo objeto
décadas atrás, en 989. Como era habitual en la época medieval, se advirtió al
rey de que el cometa presagiaba una catástrofe inminente.
Llamamientos a reconsiderar el
nombre del cometa
Los investigadores consideran que
la historia del cometa plantea dudas sobre si debería seguir llevando el nombre
de Halley, dado que observadores anteriores podrían haber reconocido sus
apariciones recurrentes siglos antes de los trabajos de Halley.
Portegies Zwart declaró: «Fue muy
divertido realizar esta investigación, aunque también supuso un reto trabajar
en un proyecto tan interdisciplinario junto a un historiador. No obstante,
tenemos previsto seguir investigando este tipo de cometa periódico».

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