jueves, 29 de febrero de 2024

EL COMETA DIABLO (JAJAJA)


 Si el Cometa Diablo es tan feroz como esta imagen del antagonista de Dios, estamos salvados.

No soy de los que me gusta marcar diferencias entre los que sabemos de astronomía y los que no. Hay un grupo de aficionados, en su mayoría divulgadores, que hacen de su vida una cruzada contra los “ignorantes” en las redes sociales (el terraplanismo suele ser su adversario más frecuente y fácil). Muchos son de buena fe, pero otros son impulsados por sus deseos de mostrar lo que saben. Por esto, no me molestan especialmente las burradas ni de las redes ni de los periodistas cuando hablan de fenómenos astronómicos, y esto no es una crítica de fondo sino una nota divertida sobre la fascinación que siguen ejerciendo los cometas. Es el caso del cometa 12P Pons-Brooks, uno de los cometas más esperados del 2024, incluso para los que no observan, en este caso, esperado como “Cometa Diablo”. ¿No han leído innumerables notas sobre este cometa monstruoso que se acerca a la Tierra? Elegí la primera que me salió en el buscador, y me pareció súper graciosa. Acá van algunas perlitas:

Primero y principal, ¿de donde sacaron que el cometa Pons-Brooks se llama “Diablo”?

“El Cometa Diablo ha capturado la atención mundial debido a su insólita estela rojiza” ¿Cuál estela rojiza? Busquen fotos en la web del 12P y vean si la encuentran…

“ha generado un interés excepcional tanto en la comunidad científica como en el ámbito cultural” El interés que ha generado es el de todos los cometas de cierta magnitud en el “ la comunidad científica”, si encuentran repercusión en “el ámbito cultural”, me encantaría conocerlas…

“pasará cerca de la Tierra, un evento astronómico notable que no requerirá de telescopios para su observación. Este fenómeno permitirá que el cometa sea visible a simple vista gracias a su proximidad con nuestro planeta” ¿Qué entiende el lector promedio? Una especie de Halley en 1910, cuando tendremos suerte si alcanza magnitud 0 o 1 y se verá como una manchita diminuta solamente en cielos muy oscuros.

“su luminosidad incomparable”: hubo y habrá miles de cometas más brillantes.

“En el plano cultural y espiritual, la aparición de cometas ha sido interpretada desde tiempos antiguos como presagios o mensajes de los dioses. La representación del Cometa Diablo no ha sido la excepción, dejando una huella significativa en diversas tradiciones y creencias” Así, en negrita. Ahora bien, el cometa fue descubierto en 1812, tiene una órbita de 71 años, por lo que solamente ha tenido 4 apariciones en la Tierra, y la segunda en 1883 se pensó que era un cometa independiente, por lo que es imposible que haya tenido influencia alguna como cometa independiente. Claro que los cometas tienen influencia cultural, pero como fenómeno general, no como cometas en particular. Pensemos que recién hace pocos siglos se sabe que los cometas retornan periódicamente. Por ello, nunca puede  tener “presencia en el arte antiguo”.

“A su vez, en la esfera espiritual, diferentes comunidades y movimientos han visto en el cometa una señal de renovación o cambio trascendental, reforzando la conexión entre el cosmos y la esencia humana (…) insta a reflexionar sobre nuestra posición en el vasto universo y nuestra búsqueda continua de respuestas ante lo desconocido. La convergencia de ciencia, cultura y espiritualidad en torno al Cometa Diablo demuestra el poder de los fenómenos celestes para unir distintos aspectos de la experiencia humana” Sobre esto, ¡qué puedo decir!

Bien, esta nota, publicada en Infobae (medio argentino) prueba que el interés de la población sigue intacto. Eso sí, no esperen del Cometa Diablo mucha espectacularidad, no va a asustar como no asusta la imagen que ilustra la nota sobre el Diablo o, como decimos por estas pampas, el Coludo.

Fuente:

https://www.infobae.com/mexico/2024/01/28/el-diablo-se-acerca-a-la-tierra-esta-es-la-fecha-en-la-que-podra-verse-el-cometa-en-su-paso-por-nuestro-planeta/#:~:text=Este%20domingo%2021%20de%20abril,su%20proximidad%20con%20nuestro%20planeta

lunes, 12 de febrero de 2024

El tesoro escondido en un meteorito: un cometa

 Un fragmento de un cometa encontrado escondido dentro de un meteorito ofrece nuevos conocimientos sobre la dinámica de nuestro joven sistema solar.

Por Mary Caperton Morton

 


Esta imagen de luz reflejada del meteorito LaPaz revela la inclusión rica en carbono de un cometa. La inclusión tiene 100 micrómetros de ancho. Crédito: Carles Moyano-Cambero

Hace unos 4.500 millones de años, cuando nuestro sistema solar todavía era un disco protoplanetario que giraba alrededor del joven y tenue Sol, un pequeño fragmento de un cometa fue capturado por un asteroide que pasaba. En algún momento, este asteroide se rompió en pedazos, uno de los cuales atravesó la atmósfera terrestre y aterrizó en la Antártida, donde fue descubierto en 2002.

El cometa recién descrito dentro de un meteorito es muy inusual porque los cometas y asteroides se forman en diferentes regiones remotas del sistema solar.

Un nuevo estudio analizó este artefacto único, el primer cometa dentro de un meteorito encontrado hasta la fecha, y los resultados brindan una visión rara vez vista de los años de formación de nuestro sistema solar.

El cometa recientemente descrito dentro de un meteorito es un tipo de condrita carbonosa primitiva conocida como LaPaz Icefield 02342 por el lugar donde fue encontrado en el campo de hielo LaPaz en la Antártida. Es muy inusual porque los cometas y asteroides se formaron en diferentes regiones remotas del disco protoplanetario hace unos 4.500 millones de años, dice Larry Nittler, cosmoquímico de la Carnegie Institution de Washington y autor principal del nuevo estudio, publicado en Nature Astronomy.

"Los cometas y asteroides se formaron mediante el mismo proceso de acumulación de polvo, pero son químicamente diferentes debido a las condiciones del lugar donde se formaron", dice Nittler.

Los cometas provienen de los confines exteriores más fríos del disco y normalmente contienen mucho hielo y sustancias orgánicas como el carbono, mientras que los asteroides son principalmente cuerpos rocosos que se formaron en el disco interior más cálido, más cerca del Sol. Cuando se desprenden fragmentos de cometas o asteroides, se les conoce como meteoros. Los meteoritos se convierten en meteoritos si sobreviven a la atmósfera protectora de la Tierra y aterrizan en la superficie.

 




Esta ilustración muestra un cometa, el meteorito LaPaz, y una delgada sección de la inclusión del cometa en el meteorito. Crédito: Larry Nittler/NASA

Estudios anteriores han demostrado que los materiales del sistema solar interior pueden haber sido transportados en ocasiones al sistema solar exterior, pero, hasta ahora, no al revés.

"Esta idea de que el polvo y los escombros del sistema solar exterior pueden haberse movido hacia adentro para interactuar con los asteroides que se forman en el sistema solar interior es algo de lo que aún no tenemos mucha evidencia", dice Nittler.

La evidencia de que la inclusión rica en carbono escondida dentro del meteorito LaPaz proviene de un cometa es clara, dice Jean Duprat, un astrofísico de la Universidad de París que no participó en el nuevo estudio.

"Hay al menos dos líneas de evidencia sólidas de que esta inclusión provino de un cometa o protocometa que se formó en el sistema solar exterior", dice Duprat.

El alto contenido orgánico del clasto incrustado indica que se formó en un ambiente muy frío, lejos del Sol. Y el contenido mineral de la muestra también contiene fases minerales asociadas únicamente con material cometario.

 “No sólo es parte de un cometa, sino que es parte de un cometa muy antiguo. No es como mirar una pieza que se rompió recientemente. Es una reliquia”, dice Duprat. "Desde esa perspectiva, este es realmente un hallazgo sorprendente".

El siguiente paso, coinciden Nittler y Duprat, será excavar en los extensos archivos de meteoritos para buscar ejemplos de cometas escondidos dentro de meteoritos.

"Estamos empezando por observar meteoritos del mismo tipo que este", incluidas otras secciones del mismo meteorito, LaPaz Icefield 02342, utilizando un microscopio electrónico de barrido, entre otras herramientas, dice Nittler. “Si nunca encontramos otro ejemplo, lo consideraremos una rareza extrema. Pero si encontramos más, podría tener implicaciones sobre cómo modelamos la dinámica del sistema solar interior y exterior primitivo”.

 

Fuente:

https://eos.org/articles/meteorites-hidden-treasure-a-comet#:~:text=The%20newly%20described%20comet%20within%20a%20meteorite%20is%20a%20type,LaPaz%20ice%20field%20in%20Antarctica

viernes, 9 de febrero de 2024

LA DISPUTA POR UN COMETA




En el texto de Santiago Paolantonio que citamos en la anterior entrada, cuya lectura recomendamos (https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/cometa1941/) hay una caricatura del tradicional diario cordobés "La voz del interior", del número del 28 de enero de 1941, satirizando la disputa entre los astrónomos por la prioridad del descubrimiento del cometa 1941 B2 que nos pareció interesante y simpático compartir.

martes, 6 de febrero de 2024

UN COMETA DESCUBIERTO EN ARGENTINA (Y NO RECONOCIDO)

 


Este estupendo texto de Santiago Paolantonio (como todos los de esa colección maravillosa sobre Historia de la Astronomía que lleva adelante) narra una historia de injusticias en la época de oro de la astronomía argentina, referida al cometa al que nos referimos en la entrada anterior:

Quién descubrió el cometa 1941 B2?

por Santiago Paolantonio

 

Mientras las bombas caían en un mundo en guerra, a principios de 1941 hizo su aparición en los cielos australes un notable cometa, de gran brillo y extensa cola.

El nuevo objeto (1941c, C/1941 B2, 1941 IV) fue observado el 24 de enero por los astrónomos Martín Dartayet, Jorge Bobone y Armando Cecilio desde el Observatorio Nacional Argentino en Córdoba (Willemöes 1999, Paolantonio 2010). El evento tuvo una inmediata repercusión en la prensa local y nacional[1], producto de un hábil manejo del Dr. Enrique Gaviola, director del observatorio, que aprovechó la oportunidad para promocionar el actuar de la institución. Los periódicos locales lo anunciaron como el cometa Dartayet – Bobone – Cecilio.

Sin embargo, otros varios observadores divisaron el cometa, R. P. de Kock y J. S. Paraskevopoulos desde Sudáfrica, E. Roubaud y A. Pochintesta desde Montevideo y R. Grandon desde Santiago de Chile (Sisteró 1973, Gaviola 1941).Este hecho y la presencia de otro cometa, generaron confusión y una diputa sobre la “paternidad” del nuevo objeto.

Múltiples descubridores y una gran confusión

El 5 de septiembre de 1940, Leland Erskin Cunningham del Harvard Observatory, había descubierto el cometa C/1941 R2 en los cielos del norte. El cometa aumentó su brillo y desarrolló una larga cola, llamando la atención de astrónomos y público en general. Fue destacado en la prensa como el más brillante desde el paso del Halley ocurrido en 1910 (Revista Life, 23/12/1940, p. 40). En su camino al máximo acercamiento al Sol, que ocurriría a fines de 1940, se desplazó rápidamente a declinaciones australes. Desde los primeros días del nuevo año, un gran número de observadores del hemisferio sur esperaron ansiosamente el retorno del gran cometa.

J. Bobone y M. Dartayet fueron los primeros en observar nuevamente al Cunningham el 21 de enero, que se presentó con una luminosidad muy inferior a la anticipada, por lo que resultó difícil de identificar. Como era costumbre desde hacía varios años, el avistamiento fue comunicado a los observatorios de La Plata, Chile, Montevideo, Río de Janeiro y al de Harvard, encargado de difundirlo al resto de las instituciones astronómicas del mundo (Gaviola 1941).

El hecho de que el Cunningham fuera mucho más débil de lo previsto, y que el nuevo cometa (1941c) hiciera su aparición relativamente próximo a la posición de aquél, como se verá, provocó múltiples confusiones.

Reginald Purdon de Kock, un prolífico observador de estrellas variables de Paarl, Sudáfrica, encontró accidentalmente en la madrugada del 15 de enero, un objeto nebuloso con una pequeña cola, se trataba de la primera observación de 1941c. Ubicado en la constelación de Norma, estimó su magnitud en 5,8. Inmediatamente comunica la novedad a los observatorios de Ciudad del Cabo y Johannesburgo, donde el objeto fue fotografiado tres días más tarde (Stoy 1941, Sisteró 1973). Sin embargo, no queda claro si de Kock lo identificó como un nuevo cometa, ni la causa por la que no se envió la novedad a Harvard, teniendo en cuenta que de cualquier modo, se trataba de una observación muy importante.

También desde Sudáfrica, el Dr. John S. Paraskevopoulos, director de la “Boyden Station” – perteneciente al observatorio de Harvard, ubicada en Bloemfontein –, observa el cometa el 23 de enero a las 5h 24min, tiempo de Greenwich (UT). Comunica la noticia a Harvard por medio de un telegrama que llega el 24, en el que destaca que si se trataba del Cunningham, las efemérides estaban sumamente equivocadas (Gaviola 1941), comentario que pone en evidencia sus dudas. Aparentemente, Paraskevopoulos no estaba al tanto de lo observado por de Kock.

El mismo 23 de enero a las 8h 36min (UT), Rómulo Grandon del Observatorio Nacional de Chile, en Santiago, también identifica el cometa, del que determinó su posición precisa en el cielo, esa noche y la siguiente (Gaviola 1941). Los valores encontrados fueron comunicados a Harvard por el director del observatorio Rosauro Castro, recién el 25 de enero. El atraso en el envío del telegrama solo se justifica si consideraban que el objeto observado era el Cunningham, el cual sabían había sido recuperado en Córdoba unos días antes.

A las 6h (UT) del 24 de enero, Eduardo Roubaud y Alberto Pochintesta del Observatorio de Montevideo, también observan el cometa, al que le realizaron una fotografía (Gaviola 1941). Esta observación tampoco fue comunicada, nuevamente por considerar que se trataba del Cunningham.

En la madrugada de ese mismo día, en Córdoba, Dartayet, Bobone y Cecilio, obtienen una placa fotográfica del Cunningham a las 8h 13min (UT) con la intención de determinar su posición. Al revelarla, se percataron de la presencia de otro cometa ubicado a unos 30° de distancia. Una nueva toma realizada con la astrocámara Saegmüller – Brashear, permitió obtener su posición con precisión. Convencidos de ser los primeros en observar el nuevo cometa, el descubrimiento fue anunciado sin demoras al observatorio de Harvard.

También en Córdoba, ese 24, el cometa fue divisado y fotografiado por Dr. Martínez Villada[2], minutos antes que en el observatorio – 7h 54min (UT) –. Por la tarde, Martínez Villada se acercó al Observatorio Nacional preguntando si se trataba del Cunningham. Su observación fue inmediatamente comunicada al observatorio norteamericano (La Voz del Interior 27/1/41).

Reclamos y una decisión injusta

Como puede verse, la detección del Cunningham en Córdoba y su rápida comunicación, la proximidad entre éste y el nuevo cometa y el hecho de que el brillo de este último fuera como el esperado para el primero, generó una gran confusión.

A modo de síntesis, 1941c fue detectado primeramente por de Kock. Sin embargo, los astrónomos del observatorio cordobés fueron los primeros en reconocer sin ambigüedad que se trataba de un nuevo cometa. Mientras que Paraskevopoulos tenía sus sospechas, el resto de observadores lo identificaron como el Cunningham.

Enterado de estas circunstancias[3], el Dr. Gaviola pide aclaraciones a Harvard sobre los telegramas recibidos en relación al nuevo cometa. En un artículo publicado en la Revista Astronómica (Gaviola 1941) argumenta que, de acuerdo a sus averiguaciones, el nombre del nuevo cometa debía ser Dartayet – Bobone – Cecilio. Convencido de tener la razón, organiza una cena en reconocimiento a los descubridores, en el hotel España de la ciudad de Córdoba.

Fuera de de Kock, los demás astrónomos observaron el cometa en un lapso de 24 horas, por lo que todos deberían tener el derecho al honor de figurar en el nombre del objeto.

Los múltiples descubridores y las circunstancias en que se dieron las observaciones, hicieron difícil la decisión sobre como denominar a 1941c, en particular teniendo en cuenta la recomendación de no incluir más de tres nombres en la misma.

Finalmente, el cometa 1941c fue llamado “de Kock – Paraskevopoulos”.

A todas luces, se trata de una denominación que deja injustamente sin el preciado anhelo de ver perpetuados sus nombres, a varios sacrificados observadores (lamentablemente todos latinoamericanos).

Sin embargo, hay que admitir que no sería práctico llamar al notable cometa 1941 B2 “de Kock, Paraskevopoulos, Dartayet, Bobone, Cecilio, Grandon, Rouband, Pochintesta, Martínez Villada”.


Fuente:

Paolantonio, S.  (2010). ¿Quién descubrió el cometa 1941 B2. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/ cometa1941/. Recuperado el 7-2-2024.


miércoles, 31 de enero de 2024

LA HERMOSA COLA BIFURCADA DEL COMETA C/1941 B2 Kock–Paraskevopoulos

 

El 15 de enero de 1941 el astrónomo aficionado sudafricano Reginal de Kock, mientras observaba la estrella variable R Lupi descubrió un cometa de magnitud 5.8 y lo notificó al Royal Observatory de Ciudad del Cabo. El 23 de enero, el astrónomo profesional John Paraskevopoulos, del Harvard College Observatory en Estados Unidos lo observó y, sin saber que ya había sido descubierto, lo reportó como descubrimiento. Este cometa llegó a alcanzar una magnitud de 2.2 y fue visible a simple vista cerca del perihelio el 27 de enero de 1941 y su máximo acercamiento a la Tierra el 29 de ese mes, pero a mediados de febrero ya había caído a magnitud 6. La última observación fue el 27 de septiembre de 1941. De este cometa poco conocido nos ha quedado esta hermosa imagen de su cola bifurcada, obtenida desde el Yerkes Observatory. Este cometa tiene una conexión con la astronomía argentina, en su época de oro, que revisaremos en la próxima entrada.


jueves, 25 de enero de 2024

10 AÑOS DE COMETARIA


 

El 25 de enero cumplimos diez años, nada menos que diez años desde nuestra primera entrada en 2014. Cada aniversario intento compartir con los lectores mis vivencias sobre los historia de este blog, quienes lo hacemos y la experiencia de vida. Nuestro formato ha cambiado desde que dejamos de tener experiencias de observaciones (que de 2014 a 2017 fueron una fracción muy importante de las entradas), al dejar de tener acceso a un telescopio de porte mediano, lo que generó que cerráramos el blog en 2017. Y así como fue a instancias de Juan Manuel Biagi, al que también he recordado en otras ocasiones como mi mentor en compartir cosas en la web,  que iniciamos el blog, siguiendo el ejemplo de su revista digital Cápsula Espacial, también fue el ejemplo de Juanma el que nos hizo volver en enero de 2018, con menos observaciones pero con más ganas de compartir. Así que, elevamos nuestra copa al cielo y festejamos con todos ustedes, queridos lectores. Nosotros disfrutamos haciendo “Cometaria”, disfrutamos tantas noches hablando sobre cometas, naves espaciales y el espacio con Juanma, esperemos que ustedes también disfruten.

sábado, 13 de enero de 2024

LA CAMPAÑA INTERNACIONAL DE OBSERVACIÓN DEL COMETA HALLEY (INTERNATIONAL HALLEY WATCH)


 

Si bien la aparición del Halley en 1985-1986 fue desilusionante para ser observada, fue fascinante por la movilización de los astrónomos, aficionados y público general. El punto culminante fue la International Halley Watch (IHW), una iniciativa de la National Aeronautics and Space Administration (NASA). Recordemos que la astronomía la hacían en un 90% los aficionados hasta, digamos, mediados del siglo XX, pero posteriormente se empezó a discriminarlos y a relegarlos a la divulgación. Por eso es que fue tan importante que se convocara a científicos y aficionados para obtener la mayor cantidad de datos posibles sobre el Halley. Fue en 1980 cuando el Jet Propulsion Laboratory (JPL) designó a Ray Newburn como coordinador, lo que se replicó en Alemania Federal, a cargo de Juergen Rahe. Ambos lanzaron una serie reuniones y estudios interdisciplonarios que culminaron en 1981 con la convocatoria a los astrónomos, a la que se suma la Unión Astronómica Internacional en 1982, a crear una red internacional de observadores, que incluso llegó a interactuar con la flotilla de sondas que se enviaron la Agencia Espacial Europea, soviéticos y japoneses al encuentro del Halley. La experiencia fue muy estimulante y las observaciones se terminaron publicando en CD-Roms que estarían disponibles para los participantes, que pocos podían leer en la época y que, por su evidente escasa capacidad de almacenamiento limitó mucho lo que ahora podemos investigar, por ejemplo, de las imágenes solo tenemos los datos y no las imágenes en sí mismas. Los estudios se centraron en: astrometrías, imágenes y espectros en longitudes de onda infrarrojas, imágenes del cometa, incluidas coma y colas, del núcleo del cometa, fotometrías de banda estrecha y ancha, polarimetría y propiedades derivadas, radiociencia (continuo, ocultación, línea OH y observaciones de radar). espectroscopia y espectrofotometría, recuentos de meteoros visuales y de radar para lluvias asociadas. Además del Halley se observaron otros dos cometas, como para calibrar las observaciones: 27P/Crommelin 1 y 21P/ Giacobini-Zimmer. Ahora incluso los que no participamos en la campaña podemos disfrutar de los resultados, con las limitaciones del formato de CD-Rom en:

https://pdssbn.astro.umd.edu/data_sb/missions/ihw/index.shtml

Acercarse a Júpiter o a Saturno convierte centauros en cometas

 

Fuente:

https://www.infobae.com/america/agencias/2024/01/09/acercarse-a-jupiter-o-a-saturno-convierte-centauros-en-cometas/

Un súbita alteración de órbitas resultante de un encuentro cercano con Júpiter o Saturno puede llevar a los centauros a exhibir actividad similar a la de los cometas, revela un nuevo estudio. Los centauros son pequeños cuerpos similares en tamaño a los asteroides pero a los cometas en composición, que giran alrededor del Sol en el Sistema Solar exterior, principalmente entre las órbitas de Júpiter y Neptuno. "Hemos encontrado algunas respuestas al misterio de por qué algunos centauros se volvieron activos como cometas mientras que el resto parecen asteroides regulares y silenciosos. Nadie sabía por qué se comportan de esta manera. No tenía ningún sentido. No hubo correlación con el tamaño, el color o incluso los tipos de órbitas", dijo en un comunicado Eva Lilly, científica principal del Instituto de Ciencias Planetarias (PSI) y autora principal del nuevo estudio, que aparece en Astrophysical Journal Letters. "En nuestro trabajo hemos estudiado la historia dinámica de todos los centauros conocidos, tanto activos como inactivos, y hemos combinado nuestros hallazgos con modelos térmicos. Estábamos interesados en encontrar algún tipo de patrón común para los centauros activos que carecían los cuerpos inactivos de la población. Mapear la historia dinámica de los centauros es una tarea complicada: orbitan en el reino de planetas gigantes y su evolución orbital se rige por la influencia caótica de la atracción gravitacional de los gigantes", dijo Lilly en un comunicado. "Usamos un integrador numérico, un código que puede predecir cómo evoluciona la órbita de un cuerpo celeste, pero para los centauros esto sólo puede saberse durante un corto período de tiempo, generalmente varios cientos de años, después del cual el caos hace que las predicciones sean inexactas. Descubrimos que todos los centauros activos sufrieron un encuentro cercano con Júpiter o Saturno y que este encuentro provocó un gran cambio orbital que llamamos 'salto-a'. "El salto-a es principalmente una disminución en el semieje mayor de la órbita del Centauro, mientras que al mismo tiempo lo remodela de órbitas elípticas a órbitas más circulares y de perihelio más bajo. Este cambio es muy rápido, del orden de varios meses, y el semieje mayor puede disminuir en varias unidades astronómicas", dijo Lilly. "El salto-a coloca efectivamente a los centauros afectados en órbitas donde sus superficies pueden calentarse durante más tiempo, y de esta manera la onda térmica puede alcanzar el hielo en el interior, que luego se sublimará y activará efectivamente al centauro. Los centauros son helados por naturaleza, se originan en el cinturón de Kuiper de cuerpos pequeños más allá de Neptuno, pero pasan la mayor parte de su vida dinámica en las regiones lejanas del Sistema Solar donde el ambiente es demasiado frío para que el agua y otros hielos se sublimen", dijo Lilly. "Los saltos-a simplemente acercan algunos de ellos rápidamente al Sol, donde hace suficiente calor como para que los hielos experimenten transiciones de fase como la sublimación y conviertan a Centauro en un cometa. Nuestro modelo térmico lo confirma. Nuestros resultados sugieren que cada centauro por naturaleza tiene la capacidad de volverse activo, pero todo depende de cómo evoluciona su órbita". Se ha observado actividad en sólo alrededor del 10% de los centauros, y hasta ahora no ha quedado claro por qué. Todos los cometas de la familia de Júpiter están periódicamente activos y se comportan en su mayor parte como cometas normales. "Por lo tanto, sugerimos que los saltos a podrían ser un importante desencadenante de la actividad cometaria en centauros. Nuestros resultados implican además que los análisis de las historias dinámicas recientes podrían usarse para identificar objetos que están actualmente activos o que pueden volverse activos pronto, donde hemos identificado tres centauros con saltos recientes que deberían considerarse objetivos de alta prioridad para el monitoreo observacional para buscar actividad", dijo Lilly.


miércoles, 3 de enero de 2024

10 GRANDES COMETAS DE TIEMPOS RECIENTES

 

Esta es la traducción de una nota de la BBC muy interesante:

Ha habido numerosos cometas famosos a lo largo de la historia, pero ¿cuáles han tenido el mayor impacto en los observadores?

Por Neil Norman

Fuente:

https://www.skyatnightmagazine.com/space-science/greatest-comets-of-recent-times

¿Por qué los cometas de hoy no son como los de los viejos tiempos? Los cometas del pasado eran lo suficientemente brillantes como para ser vistos a simple vista o con binoculares, tal vez incluso a la luz del día.

Se le podría perdonar que crea en afirmaciones como ésta porque innumerables libros y artículos, junto con imágenes e ilustraciones, muestran grandes cometas del pasado que ardieron en los cielos, enormes colas que se extienden de horizonte a horizonte o cometas que eran visibles a plena luz del día.

Eche un vistazo más de cerca a los libros de historia y verá que hubo 32 cometas que fueron excepcionalmente brillantes, y 4 de ellos fueron apariciones del cometa Halley.

Desde 1800, no menos de 20 cometas han alcanzado la “grandeza”. Se trata de una cifra muy respetable, pero demuestra que, de hecho, hoy no estamos en peor situación que los astrónomos aficionados del pasado.

Nuestra percepción del tiempo ha comprimido las apariciones del pasado distante y ha extendido aún más las del pasado reciente.

En cualquier momento dado hay docenas de cometas en el cielo de diferente brillo, la mayoría de los cuales requieren grandes telescopios para poder verlos. Entonces, ¿qué es lo que hace que uno de estos sea grandioso?



El primero en el conjunto de criterios necesarios para una aparición histórica es la órbita del cometa. El paso de un gran cometa alrededor de nuestra estrella local debe acercarlo a la Tierra o al Sol, respectivamente.

En segundo lugar, un gran cometa debe tener un núcleo grande; cuanto más grande sea el núcleo, mejor, ya que esto dará la posibilidad de que una gran fracción de la superficie se vuelva activa.

En tercer lugar está la visibilidad: los cometas que pasan cerca de la Tierra tienen el potencial de ser brillantes, pero también serán fugaces y, en el mejor de los casos, durarán sólo unos días. Un cometa a mayor distancia de la Tierra permanecerá en el cielo por más tiempo y permitirá tiempo suficiente para una observación sostenida.

Cuarto y último, para que un cometa sea grande debe tener una composición polvorienta. La abundancia de polvo es un requisito para una cola grande y visible: un rasgo esencial de los grandes cometas.

La tabla anterior enumera los 10 cometas más brillantes de los últimos 162 años, junto con su distancia a la Tierra cuando están en su punto más brillante, distancia del perihelio, magnitud absoluta (la magnitud visual que aparecerían si se ubicaran a una distancia de 1 AU de la Tierra y del Sol). ), magnitud más brillante observada y, finalmente, longitud máxima de la cola.

Ahora que tenemos nuestra lista de los cometas más brillantes, podemos explorar las razones por las que cada uno se volvió grande, en comparación con los miles de otros cometas que se han aventurado en el Sistema Solar interior.

Aquí, en orden cronológico, están nuestros 10 principales cometas recientes. ¡Desplácese hasta el final para descubrir qué cometa lleva el título principal!

1

C/1858 L1 Donati



El cometa Donati, como se muestra en una pintura de 1859 de William Turner de Oxford. (William Turner / Dominio público de EE. UU.)

El cometa Donati fue descrito por muchos como el cometa más hermoso jamás visto. Sin duda causó una gran impresión en el mundo del arte, con numerosas pinturas que lo muestran en todo su esplendor.

Incluso se dice que Abraham Lincoln se sentó junto a su ventana para contemplarla. Donati cumple fácilmente con nuestros criterios: un vistazo rápido nos dice que el cometa estaba cerca de la Tierra en el perihelio y, debido a eso, tuvimos todos los beneficios del encuentro.

También era un cometa muy polvoriento que producía una cola arqueada de unos 50° de longitud.

2

C/1882 R1 Gran cometa de septiembre



El gran cometa de septiembre, capturado en una fotografía de David Gill. Crédito: Sir David Gill, 1843-1914 - Observatorio Astronómico de Sudáfrica

El Gran Cometa de Septiembre fue uno de los miembros más destacados de la familia de cometas Kreutz.

En el perihelio del 17 de septiembre, el cometa alcanzó una magnitud de –17,0 cuando pasó a sólo 480.000 kilómetros de la superficie del Sol y fue visible a plena luz del día.

La zona del coma apareció alargada el 30 de septiembre y se observaron dos fragmentos. El 17 de octubre se habían observado cinco fragmentos.

Incluso con su núcleo sufriendo tanta desintegración en el perihelio, el cometa permaneció visible hasta el 1 de junio de 1883.

La posterior alteración del núcleo después del perihelio también proporcionó una gran cantidad de polvo para impulsar la cola.

El tamaño del núcleo debe haber sido bastante grande (tal vez unos pocos kilómetros) y esto, junto con el encuentro extremadamente cercano del perihelio, aseguró el lugar de este cometa en los anales de la grandeza.

3

C/1910 A1 Cometa de luz diurna



El gran cometa diurno. Crédito: Percival Lowell - Observatorio Lowell, publ. 1910

El cometa diurno de 1910 se iluminó muy rápidamente a medida que se acercaba al Sol. Fue descubierto por varios astrónomos del hemisferio sur el 12 de enero cuando ya tenía una magnitud de –1,0.

El cometa alcanzó el perihelio el 17 de enero y era visible a plena luz del día con una magnitud de –5,0.

Después del perihelio, su magnitud disminuyó rápidamente a medida que avanzaba hacia los cielos del hemisferio norte. Pero una magnífica cola de polvo compensó la atenuación y a principios de febrero había alcanzado los 50°.

En circunstancias normales, este objeto no habría sido un gran cometa: su magnitud absoluta era insuficiente y su distancia a la Tierra no era demasiado cercana.

Sin embargo, su perihelio cercano y su composición rica en polvo inclinaron la balanza a su favor. El largo período orbital de este cometa significa que no regresará hasta dentro de unos 57.000 años.

4

C/1956 R1 Arend-Roland



El cometa Arend Roland. Crédito: Donn, Bertram; Rahe, Jürgen; Brandt, John C. (dominio público)

El 8 de noviembre de 1956 se descubrió el cometa Arend-Roland en placas fotográficas con una magnitud de 10,0. Los cálculos orbitales indicaron un paso por el perihelio el 8 de abril de 1957.

Cuando comenzó el cuarto mes de 1957, la dinámica de la cola del cometa ya había comenzado a cobrar vida. El 29 de abril se informó de una longitud de 15°, serpentinas e incluso tres haces.

C/1956 R1 es mejor conocido por su apariencia de dardo debido a una cola anómala, o anti-cola, reportada por primera vez el 22 de abril, que mide 5° de longitud.

El 25 de abril tenía 12° de longitud, pero el 29 había desaparecido por completo. Cabe señalar también que Arend-Roland fue el tema del primer programa de televisión Sky At Night el 24 de abril.

Comparado con el resto de la lista, este cometa logró sólo un paso medio por la Tierra, siendo su gracia salvadora un perihelio cercano y una composición polvorienta.

Debido a su órbita hiperbólica, Arend-Roland eventualmente será expulsado del Sistema Solar.

5

C/1965 S1 Ikeya-Seki



Cometa C/1965 S1 (Cometa Ikeya-Seki). Crédito: Maynard Pittendreigh (Wiki Commons)

El cometa Ikeya-Seki estaba a casi un mes del perihelio cuando fue descubierto el 18 de septiembre de 1965.

Quedó claro que se acercaría mucho al Sol en el perihelio el 21 de octubre y que, de hecho, era un miembro de la familia de cometas Kreutz.

El día del perihelio, el cometa pasó a sólo 450.000 km del Sol y fue ampliamente observado a plena luz del día en todo el mundo con una magnitud de –10,0.

Curiosamente, justo antes del perihelio, se vio que el cometa se fragmentaba en al menos tres pedazos, tal como lo había hecho su cometa hermano en 1882. Su núcleo debe haber tenido un tamaño de un par de kilómetros en el mejor de los casos, como sugeriría su magnitud absoluta.

Al ser miembro de la familia Kreutz, tenía una composición muy polvorienta y su paso cercano al Sol significaba que tenía asegurado su brillo. Los períodos de los fragmentos oscilan ahora entre 876 y 1.060 años.

6

C/1969 Y1 Bennet

Cometa C/1969 Y1 Bennett © Roger Ressmeyer/Corbis/VCG / Getty

El primero de los dos cometas que se hicieron grandes durante la década de 1970, el cometa Bennett, fue descubierto el 28 de diciembre de 1969.

En febrero de 1970, el cometa alcanzó una magnitud de 3,0 mientras que su cola de polvo había crecido hasta 12º de longitud. Su coma mostraba chorros cortos y débiles en ese momento.

A medida que se acercaba el perihelio el 20 de marzo, el cometa se hizo aún más brillante y alcanzó una magnitud de 0,0.

Luego comenzó a alejarse tanto de la Tierra como del Sol respectivamente, pero fue seguido telescópicamente hasta febrero de 1971.

Bennett era otro cometa polvoriento con un núcleo activo que aseguraba la grandeza. Su período es del orden de 1.678 años, lo que significa que debería haber aparecido en la Edad Media, en el año 292 d.C. o alrededor de esa fecha.

Sin embargo, las búsquedas no han mostrado señales de este regreso histórico.

7

C/1975 V1 Oeste

Cometa Oeste, 1976. Crédito: J. Linder/ESO

Descubierto en una placa fotográfica el 10 de agosto de 1975, el cometa West se convertiría en el gran cometa de 1976.

Cuando alcanzó el perihelio el 26 de febrero, a sólo 6,4° del Sol, tenía una magnitud de –3,0 y entre el 25 y el 27 de febrero fue visible a plena luz del día.

Este cometa también se fragmentó en dos pedazos el 7 de marzo y posteriormente se rompió en otros dos pedazos el 18 de marzo.

Muchos observadores no vieron el cometa debido a que sólo era visible en el cielo antes del amanecer, y también debido a la falta de atención de los medios causada por el fracaso del cometa Kohoutek en cumplir su promesa unos tres años antes.

Sin embargo, aquellos que sí lo vieron disfrutaron de una larga y ancha cola de polvo de inmensa belleza.

El cometa West era un cometa muy rico en polvo y otro con una distancia de perihelio pequeña, lo que aseguraba su grandeza.

Con una enorme distancia de afelio, calculada en alrededor de 70.000 AU (la friolera de 1,1 años luz), el período orbital de este gran cometa es tan vasto que no lo volveremos a ver hasta dentro de unos 558.000 años.

8

C/1996 B2 Hyakutake

El cometa Hyakutake. Crédito: andykazie/Getty Images

El cometa Hyakutake alcanzó su grandeza sólo brevemente después de ser descubierto el 30 de enero de 1996, brillando débilmente con una magnitud de 11,0, a unas 2 AU del Sol.

El entusiasmo creció cuando los cálculos orbitales indicaron un paso cercano a la Tierra de sólo 0,1 AU a finales de marzo de 1996 y que sería visible en lo alto del cielo oscuro del hemisferio norte.

El cometa permaneció con un brillo medio hasta mediados de marzo, cuando alcanzó una magnitud de 4,0.

Cuando llegó la fecha de mayor aproximación a la Tierra, el cometa se hizo más brillante rápidamente y, el 25 de marzo, se convirtió en un objeto de magnitud 0,0 con una cola de más de 80° de longitud.

Esta era la cola de iones de Hyakutake; su cola de polvo no se formó hasta que llegó el perihelio el 1 de mayo de 1996.

El cometa fue Se determinó que el cometa tenía un núcleo de 4,2 km de diámetro y, aparte de su proximidad a la Tierra, sus características eran relativamente corrientes.

Tanto es así que, si hubiera pasado por la Tierra a 1 UA, apenas habría tenido visibilidad binocular.

9

C/1995 O1 Hale-Bopp



Cometa Hale-Bopp, fotografiado por Alan Hale, Cloudcroft, Nuevo México, 1996. Crédito: Alan Hale (usado con autorización)

Auténtico grande de los tiempos modernos, el cometa Hale-Bopp estaba situado entre las órbitas de Júpiter y Saturno cuando fue descubierto el 23 de julio de 1995 con una magnitud de 10,0.

Cuando todavía faltan unos 21 meses para el perihelio, su descubrimiento temprano estableció un récord para los cazadores de cometas aficionados, que aún se mantiene hasta el día de hoy.

Posteriormente, Hale-Bopp fue localizado en imágenes tomadas antes de su descubrimiento que datan de 1993, que mostraban que el cometa estaba activo a una distancia de 13 UA del Sol, donde la mayoría de los cometas todavía están inactivos.

Se convirtió en un objeto visible a simple vista en mayo de 1996 y permaneció así hasta diciembre de 1997, unos impresionantes 569 días, o alrededor de 18 meses, otro récord más de este cometa.

El cometa Hale-Bopp era un cometa monstruoso con un núcleo estimado entre 60 y 80 km de diámetro; Si hubiera pasado por la Tierra a una distancia similar a la del cometa Hyakutake, allí sin duda habría sido aclamado como el "Cometa del Milenio".

10

C/2006 P1 McNaught



El cometa McNaught P1 visto desde Mount Macedon, Victoria, Australia, el 24 de enero de 2007. Crédito: Stocktrek Images / Getty Images

El cometa más reciente en nuestra lista de grandes, el cometa McNaught, fue descubierto en imágenes CCD el 7 de agosto de 2006, cuando brillaba con una magnitud bastante tenue de 17,0.

Su brillo sólo había aumentado a magnitud. 9,0 cuando entró en conjunción solar en diciembre, pero cuando volvió a captarse en enero de 2007 había alcanzado una magnitud a simple vista de 2,5 y se hizo visible en la parte baja del cielo del hemisferio norte al anochecer.

El perihelio llegó el 12 de enero a una distancia de sólo 0,17 AU del Sol, lo que hizo que la magnitud del cometa aumentara a –5,5, haciéndolo visible en el cielo diurno a unos 7º al sureste del Sol.

El acercamiento más cercano a la Tierra se produjo el 15 de enero, a una distancia bastante grande de 0,82 AU. Después del perihelio, de McNaught surgió una magnífica cola de polvo curvada que mostraba bandas y estrías sincrónicas a lo largo de sus 35º de longitud.

Este fue nuevamente un caso de un cometa que se hizo grande debido a su aproximación cercana al perihelio y su composición muy polvorienta.

La órbita de este cometa se estimó inicialmente en 6,5 millones de años, cifra que ahora se ha reducido a 93.000 años.

Y el ganador es...

Hemos disfrutado de algunos cometas muy especiales durante los últimos 160 años, pero en términos de grandeza pura sólo puede haber un verdadero ganador: el cometa C/1995 O1 Hale-Bopp.

Es una pena que no regrese hasta dentro de 2.500 años aproximadamente. Mientras esperamos su regreso, seguramente habrá muchos otros descubiertos por astrónomos aficionados que observan los cielos. Quién sabe, quizás el próximo lleve tu nombre.