viernes, 19 de mayo de 2023

EL COMETA QUE MATÓ A UN PAPA: GRAN COMETA DE 1264

 

El Gran Cometa de 1264 fue un objeto espectacular, uno de los cometas más brillantes, visible por más de dos meses. Apareció en julio como cometa del atardecer y semanas más tarde al amanecer, mucho más espectacular. Parecía tener una cabeza formada por una estrella oscura (gran metáfora) y una cabellera que se extendía a, nada menos, más de 100 grados de la misma. Pero si algo faltaba a tan grande portento fue haberse cargado a nada menos que Su Santidad el Papa. Las crónicas de la época sostienen que Urbano IV se sintió enfermo el mismo día de la primera observación y falleció en el momento exacto en que desapareció, el 3 de octubre de 1264. Sea cierto o no el dato histórico, ayuda a comprender el mito de que los cometas traían desgracia para los poderosos y para los imperios