miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA TEORÍA COMETARIA EN 1744. “TRATADO DEL COMETA QUE APARECIÓ EN DICIEMBRE DE 1743”

Ya hemos abrevado en esta belleza de libro del siglo XVIII escrito por Jean Philippe Loys de Cheseaux. Ahora quería traducir algunos párrafos que exponen la teoría cometaria vigente en 1744, cuando salió este libro inspirado por el Gran Cometa de 1743. Es un curioso momento, en el que se sabía todavía poco:
 “Un gran volumen no sería suficiente si se quisiera reunir todo los que los filósofos y los astrónomos han escrito sobre los cometas, pero si nos atenemos a las opiniones que parecen más verosímiles, bastarían algunas páginas” (p.12/13)
Pero las leyes de la gravitación de Newton ya mostraban el camino, aunque la gran prueba todavía no se había producido: el retorno del cometa Halley. Pero las propias leyes newtonianas empezaban a confirmar la antigua teoría que Séneca reportaba como propia de los caldeos y de los estoicos: los cometas son una “especie de planetas”:
“Se considere a los cometas como una especie de planetas tan antiguos como nuestro mundo o se los considere como exhalaciones pasajeras, lo cierto es que sus movimientos y rutas están determinadas por las leyes de gravitación o atracción de Newton, cuya realidad parecen demostrar todos los fenómenos celestes. Esto dicho, si los cometas son exhalaciones emanadas del Sol, deberían (aplicando dichas leyes) salir de este astro en línea recta, lo que es manifiestamente contrario a las observaciones de todos los cometas. Pero si los cometas son una especie de planetas, es cierto que son muy distintos de los planetas propiamente dichos (…) Los cometas pueden ser cometas menos densos que los otros planetas y por ello menos calientes porque están destinados a pasar la mayor parte de su órbita lejos de la fuente de calor que es el Sol. Esa poca densidad les impide tener satélites. En ninguno de los cometas que se han observado con telescopios desde hace 80 años y que se han acercado a la Tierra más que ningún otro planeta se han observado satélites”. (p.36/37).
Sorprende la conclusión del sabio francés, a casi 3 siglos, una verdadera anticipación de la nube de Oort y de la pluralidad de sistemas planetarios:

“Los cometas serían planetas singulares, destinados a ocupar la parte del espacio que se encuentra entre el Sol y las estrellas fijas, espacio realmente inmenso y necesario para separar a los diferentes sistemas del Universo y evitar la atracción entre ellos” (p.40).

sábado, 26 de diciembre de 2015

COMETAS GIGANTES PODRÍAN PONER EN PELIGRO LA VIDA EN LA TIERRA


Están tan distantes de la Tierra que los Centauros aparecen como puntos de luz, incluso en los telescopios más grandes. 200 km luna de Saturno, Phoebe, el satélite de 200 kilómetros de Saturno, probablemente es un Centauro capturado por la gravedad de ese planeta en algún momento en el pasado. Hasta que se envíen naves espaciales a visitar otros centauros, sabemos cómo se ven por imágenes como ésta, obtenida por la sonda espacial Cassini que orbita Saturno. La nave espacial New Horizons de la NASA, después de haber sobrevolado Plutón hace seis meses, realizará una aproximación a un objeto trans-neptuniano de 45 kms. de ancho a finales de 2018.
Crédito: JPL-Caltech / Space Science Institute de la NASA /

Un equipo de astrónomos del Observatorio Armagh y de la Universidad de Buckingham informa que el descubrimiento de cientos de cometas gigantes en el sistema planetario exterior en las últimas dos décadas significa que estos objetos representan un peligro mayor para la vida que los asteroides. El equipo, compuesto por los  profesores Bill Napier y Duncan Steel de la Universidad de Buckingham, el profesor Mark Bailey y el Dr. David Asher del Observatorio Armagh, publicó el resumen de sus investigaciones recientes en la edición de diciembre de la revista “Astronomy and Geophysics”, la revista de la Royal Astronomical Society.
Estos cometas gigantes, llamados centauros, se mueven en órbitas inestables que cruzan los caminos de los planetas exteriores masivos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Los campos gravitacionales planetarios ocasionalmente pueden desviar estos objetos hacia la Tierra.
Los Centauros tienen típicamente 50 a 100 kilómetros de diámetro y uno sólo de ellos contiene más masa que toda la población de asteroides que cruzan la Tierra encontrados hasta la fecha. Los cálculos de la velocidad a la que los centauros entran en el sistema solar interior indican que uno será desviado hacia un camino que cruza la órbita de la Tierra alrededor de una vez cada 40.000 a 100.000 años. En el espacio cercano a la Tierra  se espera que se desintegren en fragmentos grandes y en polvo, inundando el sistema solar interior de escombros del cometa y haciendo los impactos en nuestro planeta inevitables.
Trastornos graves del medio ambiente terrestre y las interrupciones en el progreso de las civilizaciones antiguas, junto con nuestro creciente conocimiento de la materia interplanetaria en el espacio cercano a la Tierra, indicarían la llegada de un Centauro hace alrededor de 30.000 años. Este cometa gigante habría sembrado el sistema planetario interior con restos que van en tamaño desde polvo hasta fragmentos de varios kilómetros de diámetro.
Episodios específicos de agitación del medio ambiente entre los años 10.800 AC y 2300 AC, identificados por los geólogos y paleontólogos, también son consistentes con esta nueva comprensión de las poblaciones cometarias. Algunas de las mayores extinciones masivas en el pasado distante, por ejemplo la muerte de los dinosaurios hace 65 millones de años, pueden también  estar asociadas con esta hipótesis de un cometa gigante.
El profesor Napier comenta: "En las últimas tres décadas hemos invertido mucho esfuerzo en el seguimiento y análisis del riesgo de una colisión entre la Tierra y un asteroide Nuestro trabajo sugiere que tenemos que mirar más allá de nuestro vecindario inmediato también, y mirar más allá de la órbita de Júpiter para encontrar centauros. Si estamos en lo cierto, entonces estos cometas distantes podrían ser un peligro grave, y es el momento para entenderlos mejor".
Los investigadores también han descubierto pruebas de distintos campos de la ciencia en apoyo de su modelo. Por ejemplo, las edades de los cráteres submilimétricos identificados en rocas lunares traídas por el programa Apolo se remontan casi todos a menos de 30.000 años, lo que indica un gran aumento en la cantidad de polvo en el interior del sistema solar desde entonces.
Traducción de:

miércoles, 23 de diciembre de 2015

martes, 22 de diciembre de 2015

INTERNATIONAL COMETARY EXPLORER-LA PRIMERA SONDA EN CONTACTAR UN COMETA (Y LA PRIMERA EN SER MANEJADA POR AFICIONADOS)

En el imaginario colectivo ha quedado la impresión de que el primer cometa visitado por una sonda espacial fue el Halley, pero ese dato no es exacto (aunque solamente por una jugada oportunista de la NASA).
El primer cometa visitado por un artefacto humano fue el 21P/Giaconini-Zinner y la sonda fue la International Cometary Explorer (ICE), nacida como International Sun-Earth Explorer-3 (ISEE-3). La ISEE-3 fue lanzada en 1978 a un punto de Lagrange entre la Tierra y el Sol (fue la primera en hacerlo), en una misión conjunta entre la NASA y la ESA, para estudiar la interacción entre el campo magnético de la Tierra y el viento solar.

El equipamiento que transportaba la hacía ideal para estudiar la interacción del viento solar con la coma de un cometa, y así fue que tras completar su misión la ISEE-3 pasó a llamarse ICE y en 1982 comenzó una serie de maniobras, incluidas varias asistencias  gravitacionales de la Luna, para llegar a una órbita heliocéntrica que le permitiera encontrar la cola de plasma del cometa Giacobini-Zinner.

El 11 de septiembre de 1985 atravesó la cola del 21P a unos 7.800 kms. del núcleo (la sonda no tiene cámara, así que no hay imágenes de ese momento). Algunos meses después, en marzo de 1986, atravesó la cola del cometa Halley a casi treinta millones de kilómetros del núcleo, asistiendo a la distancia a la “Armada Halley”, las sondas europeas, japonesas y soviéticas que se aproximaron por primera vez al núcleo de un cometa.
Y si bien es cierto que colaboraron a la distancia, también es cierto que la maniobra que cambió el destino, y el nombre, de la sonda fue una simple maniobra política de la NASA para no quedar fuera de la “moda cometaria”, tras haberse retirado de la “Armada Halley” por problemas presupuestarios. Carl Sagan compara la maniobra política del ICE con el frustrado intento de los soviéticos de traer muestras de la Luna justo antes de que lo hiciera el Apolo XI con la sonda no tripulada Luna 15.
En 1991 la NASA definió una nueva misión solar para la ICE: la investigación de las eyecciones de masa coronarias, en coordinación con el equipo de la sonda Ulysses. Dicha misión terminó en 1997. Tras un breve contacto en 1999, cuando la NASA verificó la señal, no hubo más señal de la ICE. En 2008 se especuló con despertar a la ICC durante su acercamiento a la Tierra de 2014 para poder lanzarla hacia otros cometas, pero nada se intentó.
Esta peculiar sonda también fue la primera en ser “reanimada” de su estado de hibernación por …¡un grupo de aficionados privados!
Un grupo de ingenieros, programadores y científicos lanzaron en abril de 2014 el “ISEE-3 Reboot Project”, que se proponía “recapturar” la sonda para lanzarla hacia otros cometas. Se juntó dinero via Crowfounding para los gastos de programación y uso de antenas de comunicación en mayo de 2014, con el tiempo corriendo para la inminente aproximación de la sonda (en órbita solar) a la Tierra a principios de junio, aproximación que permitiría ahorrar mucho combustible, del poco que quedaba en la sonda.
Era una verdadera hazaña, la Nasa había informado en enero de 2014 que el equipamiento de señales para contactar la sonda había sido dado de baja en 1999 y que sería demasiado costoso reemplazarlo. Pero como la NASA no tenía siquiera intenciones de volver a usar la sonda, le concedió al ISEE-3 Reboot Project la misma, así como un viejo edificio en el NASA Ames Research Park como centro de control de la misión.
Reemplazando viejo equipo con software que lo simulaba y usando tiempo del radiotelescopio de Arecibo, el equipo estableció contacto el 29 de mayo de 2014 con la sonda dormida y el 2 de julio pudo encender sus propulsores, preparando la maniobra de mediados de julio, con la que se intentaría un tirón gravitatorio de la Luna. Pero los posteriores intentos de encender los propulsores fallaron, probablemente por la pérdida del nitrógeno necesario para presurizar los tanques de combustible. El 24 de julio de 2014 se anunció que el control de la propulsión de la nave había fallado y que se trataría de realizar mediciones científicas usando el equipamiento de la sonda (funcionaban 5 de los 13 instrumentos).
Pero no funcionó, el  25 de septiembre de 2014 se anunció que se había perdido todo contacto con la sonda y que sería difícil reestablecerlo, por cuanto la órbita de la misma luego del sobrevuelo de la Luna era incierta. A su vez, lejos del Sol sus paneles solares dejaron de funcionar y con tan poca energía la nave entró en modo seguro. Para despertarla se necesitaría transmitir información a un punto preciso de una órbita que se desconocía (tras tantos años de vagar sometida a los antojos de la gravitación).
Y así la ICE, antigua ISEE-3, sigue su sueño eterno, tras ese breve y heroico despertar, su vuelo en sueños eléctricos.

lunes, 21 de diciembre de 2015

UNA OBSERVACIÓN DEL SIGLO XVIII. “TRATADO DEL COMETA QUE APARECIÓ EN DICIEMBRE DE 1744” POR JEAN PHILIPPE LOYS DE CHESEAUX

En Google Books, un arcón de tesoros para los que amamos los libros antiguos pero no podemos comprarlos, se puede encontrar el tratado de Jean Philippe Loys de Cheseaux sobre el cometa de 1744, que el lector recordará como el cometa con muchas colas y una extraña melodía:
El libro se llama “Traité de la comete qui a parut en decembre 1743” y el título sigue ocupando toda la primera hora, como era de estilo en 1744.
El libro tiene una parte teórica que he disfrutado mucho y que pronto compartiré, pero ahora les dejo la descripción de la primera observación de Jean Philippe Loys del Gran Cometa de 1744 (en mi traducción):

“Este cometa fue visto por primera vez en Harlem el 10 de diciembre de 1743 por Mr. D…, quien fue, según creo, el descubridor. Nosotros no lo observamos hasta tres días después, de la siguiente manera.
El 13 del mismo mes, después de varios días de cielo nublado, deseoso de ver si había algo nuevo en el cielo, distinguí entre las constelaciones del Triángulo y Piscis una estrella que me pareció extraordinaria, era más grande que las estrellas fijas de cuarta magnitud y más pequeña que las de tercera magnitud. Cuando se la observaba atentamente, su diámetro parecía más grande que el de cualquier estrella, pero su luz más débil las asemejaba a las fijas, a simple vista no presentaba ni cola ni cabellera, pero con una lente de 3 pies se veía una pequeña cola y con una de 14 se veía más ostensiblemente, aunque igualmente corta. Esta estrella, que debía ser un cometa, se parecía bastante a la Nebulosa de Andrómeda, aunque más luminosa. En su centro no se distinguía un punto brillante como una estrella sino solamente un resplandor de luz más brillante que en los bordes”.
Cualquiera que haya observado un cometa de magnitud 3.5 como el Gran Cometa de 1744 cuando lo observó nuestro autor, 3 días después de descubierto, podrá reconocer la apariencia de lo que habrá visto, incluso podríamos fijar la densidad de la coma por las indicaciones (centro difuso en vez de puntual).

Por último, un poco de envidia por los astrónomos de los siglos en los que no había luz eléctrica, que podía simplemente salir a “ver si había algo nuevo en el cielo”.

jueves, 17 de diciembre de 2015

LAS IMÁGENES DE OSIRIS AL ALCANCE DE TODOS

El 14 de diciembre la misión Rosetta de la ESA anunció que se encontraban disponibles online las tan esperadas imágenes de las cámaras OSIRIS de ángulo amplio (WAC) y de ángulo  estrecho (NAC).

El álbum está disponible en http://imagearchives.esac.esa.int/ . Son dos secciones, NAC y WAC. Ambas tienen distintos 2 álbumes que cubren las fases de crucero y la cometaria. Hay fotos de los sobrevuelos de la Tierra, Marte y los asteroides Lutetia y Steins.







Las fotos cometarias son el plato fuerte y se trata de las imágenes que se utilizaron para elegir el sitio de aterrizaje de Philae.
Se ha anunciado una nueva entrega, en enero, con las imágenes de la fase de observación cercana (a 10 kms.) y de la fase de la órbita alrededor del núcleo.





sábado, 12 de diciembre de 2015

LAS DOS COLAS DEL COMETA CATALINA


Una espléndida imagen del C/2013 US10 CATALINA de Damian Peach, probablemente el mejor fotógrafo cometario. La cola azul y quebrada es la cola de iones, formada por el gas del cometa ionizado por el viento solar que brilla por fluorescencia. La cola blanca está formada por el polvo eyectado del núcleo y brilla reflejando la luz solar.

ESPERANDO LAS GEMÍNIDAS CON MI ABUELO Y UN JEREZ

En la madrugada del sábado, después de trabajar unas horas en la computadora, salí a disfrutar del diáfano cielo de fines de primavera, una rareza en nuestra temporada de lluvia. Cerca del máximo de la lluvia de las Gemínidas, y recordando la espectacularidad que habían mostrado estos meteoros el año pasado, salí a “pescar” alguna. No digo a observar, porque eran cerca de las 4 y el radiante se encontraba un poco por debajo de los 25 grados sobre el horizonte, el límite que la IMO (International Meteor Organization) fija para que la observación sea válida, por la extinción atmosférica.
Con el fresco en la piel, cómodamente sentado y tomando un poco de jerez (soy un viejo carcamán de 45 años, por eso suelo tomar bebidas de antaño como cognac o anís) recordé que mi abuelo solía dormir en verano “al sereno” en un “catre” en la galería, en las épocas en que la gente no tenía la paranoia del aire acondicionado. Y así, hermanados por la sensación del fresco en la piel luego de un día agobiante, me dejé llevar por el flujo de los recuerdos, estimulado por Sirio y las Híadas. Recuerdos que dejan, a medida que envejecemos, menos dolor por lo que nos falta y más serena alegría, pensando en cómo nos recordarán a nosotros, y que en todo estos años (de nuestras vidas, la de nuestros padres, la de nuestros abuelos), todos los 12 de diciembre las estrellas están en el mismo lugar de la bóveda nocturna.

Ah, no vi ninguna Gemínida (¿este año habrá menos?).

jueves, 10 de diciembre de 2015

EL VINO DEL COMETA EN “SOBRE LOS ACANTILADOS DE MÁRMOL” DE ERNST JÜNGER


¿Se acuerdan de el “vino del cometa” (http://cometasentrerios.blogspot.com.ar/2015/08/el-vino-del-cometa.html )? Fue una grata sorpresa encontrar una referencia a esta bella superstición en una de las grandes obras de uno de mis escritores favoritos, el alemán Ernst Jünger. En “Sobre los acantilados de mármol” Jünger logra un relato de una belleza transparente y clásica. La interpretación de que el “Gran Guardabosque”, la ominosa figura que va destruyendo el mundo perfecto de los habitantes de la Ermita sobre los acantilados de mármol, dedicados al estudio, es Hitler (la novela es anterior a la II Guerra Mundial), parece difícil de refutar. Los jóvenes estudiosos deben animarse a conocer las profundidades del valor por imperio del deber, en la lucha contra el caos.
En una de las tantas alabanzas al poder transformador de la locura dionisíaca, se habla del vino del cometa:
“En tales días, dominados como estábamos por la nostalgia, también cerrábamos las puertas que daban al jardín, pues el perfume de las flores era demasiado fuerte para nuestros sentidos. Llegada la tarde, enviábamos a Erio a la cocina de las rocas para que Lampusa le entregara un cántaro del vino obtenido el año del cometa”
La descripción de la biblioteca del herbario, como un santuario del placer tranquilo del estudio (“cuando estamos satisfechos, las más frugales dádivas de la vida colman nuestros sentidos”) les recordará muchas sensaciones a todos los que tienen la suerte de haber pasado aunque sea una noche en un observatorio:
“Una puerta vidriera comunicaba la terraza con la biblioteca. Por las mañanas, cuando hacia buen tiempo, la puerta permanecía abierta de par en par, de manera que hermano Othon, sentado ante su gran mesa de trabajo, gozaba de las delicias del jardín. Siempre me gusto entrar en aquella habitación, en cuyo techo se dibujaban grandes sombras verdes y, cuyo silencio era suavemente rasgado por el gorjeo de los pájaros y el zumbido de las abejas (…) De noche me reunía con hermano Othón en el pequeño vestíbulo, junto a la chimenea, donde un haz de maderas bien resecas ardían vivamente. Cuando el trabajo del día había ido bien nos gustaba explayarnos en indolentes conversaciones en las que uno avanza por caminos trillados, saludando fechas y autores al pasar. Nos entreteníamos jugando con mil rarezas del saber: recordando citas poco frecuentes, que a veces rozaban lo absurdo. Y para tales juegos la muda legión de esclavos aherrojados en cuero o pergamino nos prestaba un excelente servicio. Por regla general, sin embargo, no tardaba a subir al herbario, donde trabajaba hasta bien pasada la media noche…Mis recuerdos se abrían entonces como las páginas de un libro viejo y revivía las horas de feroz plenitud...Y sentía como al mismo tiempo que nuestra ciencia, me crecían las fuerzas que nos permiten afrontar los cálidos impulsos de la vida y dominarlos y conducirlos como caballos por la brida” (traducción de Tristán La Rosa para Ediciones Destino, Barcelona, 1993).
Nuestras horas de feroz plenitud tras el telescopio. 

martes, 8 de diciembre de 2015

VOLVIÓ EL CATALINA!

Después de casi 3 mese sin poder observar un cometa (hicimos varios intentos infructuosos con cometas a muy baja altura y de magnitudes superiores a 12), pudimos volver a observar, y lo hicimos con el último que habíamos observado, el C/2013 US10 Catalina.Si no hubiera sido por “Pancho” Alsina Cardinalli, nos habríamos ido a dormir sin observarlo, fascinados por la Luna que asomaba sobre el horizonte del próximo día. Pero, ahí estaba, a sólo 4 grados sobre el horizonte, pero visible en el ocular de 40 mm. Por supuesto, no era hora de volver a conectar la cámara, hacer foco e intentar una foto, que tampoco seria muy nítida. Solo nos quedó para compartir el reporte que hicimos a la LIADA:

C2013US10 2015 Dec. 08.30 UT: m1=6.6, Dia.=5’, DC=4, Cola:NO; 25 cm. SC-T (40x); Mét. Sidgwick, Cat. Tycho II; Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina). 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿ENJAMBRE DE COMETAS O ESFERA DE DYSON?

El debate astronómico más interesante del momento es, sin lugar a dudas, la causa del extraño comportamiento de la estrella KIC 8462852, una estrella de la secuencia principal de tipo espectral F3 a casi 1500 años luz de nosotros y ligeramente más grande que el Sol. Fue registrada por el telescopio espacial Kepler en su búsqueda de exoplanetas mediante el método del tránsito (registrando la disminución del brillo de la estrella cuando algo-un planeta-se interpone entre ella y el Kepler). Esta noticia que ha puesto en vilo a astrónomos y ufólogos por igual se ha originado gracias a la ciencia ciudadana, aunque pocas veces aparezca mencionada su participación, ya que los datos de Kepler son analizados por los participantes de la iniciativa Planet Hunters.
La gran anomalía de KIC 8462852 es que la disminución de brillo no es la típica de un exoplaneta (mucho menos que un 1%) sino que la curva de luz indicaba que algo pasa cada cierto tiempo por delante del disco de la estrella reduciendo su brillo en un 20%, sin que esa disminución aparezca a intervalos regulares, como sería si se debieran a un planeta.
La explicación más razonable, la de un disco de escombros orbitando la estrella, sería imposible, ya que los discos protoplanetarios aparecen en estrellas jóvenes, mientras que nuestra estrella ya está madura, en su secuencia principal.
¿Y entonces? Y entonces aparecieron dos versiones contrapuestas y extremas.

1.- El astrónomo Jason Wright sostiene que la luz de las estrella sería bloqueada por un sistema de paneles “solares” que la orbitarían y que aprovecharían su energía para una civilización tecnológicamente avanzada-que habría construido una “esfera de Dyson”. La hipótesis venía avalada por los radiotelescopios del SETI apuntando hacia ella en búsqueda de señales. Señales que los seguidores de Carl Sagan se negarían a analizar si no fueran “matemáticas avanzadas”, si los ET quieren decir “hola” simplemente, serán apropiadamente ignorados.

 Hubo un gran revuelo con la bendita esfera de Dyson, los escépticos a ultranza se negaban a la duda, hasta desconfiaban del SETI, el gran puente entre creyentes y cientificistas.
2.-Hasta que apareció un paper de Tabetha Boyajian et al., que afirma que la disminución se debe a la fragmentación de uno o varios cometas que recorren una trayectoria alterada por el paso de una estrella cercana (que estaría identificada) que los lleva a una órbita muy próxima a KIC 8462852.
El enjambre de cometas era una hipótesis científica y el misterio de KIC 8462852 se dignó así aparecer en muchos medios que lo habían ignorado mientras no hubiera una hipótesis astronómica viable.
Ambas hipótesis tienen sus contras. Una esfera de Dyson (cuyo funcionamiento especulativo puede encontrarse en el artículo correspondiente de Wikipedia) produciría muy probablemente un aumento en la cantidad de radiación infrarroja en el espectro emitido por la estrella, lo que no se ha comprobado en este caso (por el telescopio espacial Spitzer). Los eventos de disminución se registraron sólo en 2011 y 2013 y no son periódicos. Además, la esfera de Dyson es una idea humana, implicaría una civilización extraterrestre que fuera muy similar a la nuestra, al menos en sus enormes necesidades de energía.
La hipótesis cometaria, a mi entender, sería en cierta manera una hipótesis ad-hoc, porque sería el primer caso de un cometa o familia de cometas con una masa tan enorme como para producir un eclipse de la estrella central (los cometas son los “restos” de la formación de un sistema estelar, por lo que su masa es una fracción muy diminuta de la masa del sistema en su conjunto). Pero los datos a su favor son más pesados: la falta de aumento de la emisión en infrarrojo sería una prueba a favor de la hipótesis cometaria. Esta hipótesis tiene la ventaja de poder ser comprobada analizando las emisiones de gas y polvo de los cometas y, sobre todo, analizando futuras disminuciones en el brillo de la estrella: la hipótesis cometaria no predice nuevas disminuciones.
En lo que están de acuerdo ambos “bandos” es que se necesitan nuevas observaciones para apoyar las hipótesis. Es que modernamente no podemos vivir sin hipótesis.


 Esta ilustración de artista muestra una estrella detrás de un cometa fragmentado. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

“NIGHT OF THE COMET”: UN BODRIO COMETARIO

Sabía de la ubicación de esta película de 1984 en muchos rankings de las películas más malas de la historia. Pero era optimista: ¿acaso las películas del peor director de la historia (Ed Wood) no son geniales?
Así que me puse a ver “The night of the comet”. De “cometa” sólo tiene el inicio. Pocos días antes de Navidad la gente espera el paso de un cometa que pasa cada 65 millones de años (¿les suena la cifra?) con una gran fiesta en las calles, muy ochentosa. En eso se parece a otra película de la que hablamos (“Coherence” en http://cometasentrerios.blogspot.com.ar/2015/03/coherence-un-film-sobre-cometas-y.html ). Ambas contienen el increíble error de que un cometa se vea aparecer de la nada durante una noche (como el que sale en una de las geniales películas de la serie de “Hercules Poirot”, no sé si también en la novela de Agatha Christie, en el que los personajes se asoman a ver una lluvia de meteoros que dura … ¡10 segundos!). Pero “Coherence” es una gran película de hondura metafísica y la que reseñamos un bodrio inclasificable.
La hermosa protagonista (¡al menos eso!) pasa la noche de la fiesta cometaria con su novio en la cabina de proyección de un cine, blindada por “motivos de seguridad” (¿?), cuando sale al amanecer a la calle se encuentra con un desierto: las personas han sido reducidas a cenizas y algunas se transformaron en zombies-no sabemos la causa de la diferencia-y comienza una película de desastre apocalíptico.
Pude terminarla adelantando un poco. O bien ya estoy viejo y las películas muy malas no me gustan como antes o bien ésta rompe records de invisibilidad.

Quizás la fiesta cometaria se inspiró en el clima de espera que ocasionó el cometa Kohoutek y quizás también anticipaba el furor del Halley del año 1985.

sábado, 21 de noviembre de 2015

MERCURIO RECIBE UNA LLUVIA DE METEOROS DEL COMETA ENCKE

FUENTE:
https://rastreadoresdecometas.wordpress.com/2015/11/20/residuos-del-encke-sobre-mercurio/
    

Mercurio parece experimentar una lluvia recurrente de meteoros cuando su órbita cruza el rastro de escombros dejados por el cometa Encke. (representación artística)
Crédito: NASA / Goddard

El planeta Mercurio está siendo apedreado regularmente por partículas de polvo de un antiguo cometa, de acuerdo con un nuevo estudio. Esto tiene un efecto discernible en la tenue atmósfera del planeta y puede dar lugar a un nuevo paradigma sobre la forma en que estos cuerpos sin aire mantienen sus envolturas etéreas.
Los hallazgos se presentarán en la reunión anual de la Division of Planetary Sciences de la American Astronomical Society en National Harbor, Maryland, por Apostolos Christou, del Observatorio Armagh de Irlanda del Norte, Rosemary Killen del Goddard Space Flight Center de la NASA, en Greenbelt, Maryland, y Matthew Burguer, de la Morgan State University, de Baltimore, quien trabaja en el Centro Goddard.
Los terrícolas no somos ajenos a los efectos del polvo cometario en un planeta y su entorno. En una noche clara y sin luna, somos testigos de la desaparición de innumerables granos de polvo cometario que se queman en la atmósfera de la Tierra en forma de meteoros o "estrellas fugaces". En ciertas épocas del año, su número aumenta exponencialmente, creando un espectáculo natural de fuegos artificiales: una lluvia de meteoros. Esto se debe a que la Tierra pasa a través de una corriente de partículas de polvo dejadas por ciertos cometas.
Una de las lluvias más conocidas, las Perseidas de agosto, tiene su origen en el cometa Swift-Tuttle, que fue visto por última vez en 1992 y no va a estar de vuelta en el sistema solar interior hasta dentro de otro siglo. Pero la Tierra no es el único planeta en el sistema solar que atraviesa el polvo de los cometas de esta manera. El año pasado, el cometa Siding Spring estuvo a 100.000 millas de Marte, cargando su atmósfera superior con varias toneladas de material cometario. Las secuelas fueron registradas por los instrumentos a bordo de varias naves espaciales en la órbita de Marte, como la misión de la NASA “Mars Atmosphere and Volatile Evolution” y la “Mars Express” de la ESA.
Siempre se ha considerado a la Luna y Mercurio como cuerpos sin atmósfera. Pero se sabe, desde la época de los alunizajes del Apolo, que están rodeados por nubes de partículas atómicas, ya sea lanzadas desde la superficie o traídas por el viento solar. Aunque débil en comparación con las densas atmósferas de la Tierra o Marte, el registro observacional ha revelado estas "exosferas sujetas a la superficie" como entidades complejas y dinámicas, fascinantes para ser estudiadas por derecho propio.
La MErcury Surface Space ENvironment, GEochemistry, and Ranging (MESSENGER) de la NASA, la primera nave espacial en orbitar Mercurio, registró cómo ciertas especies en la exosfera varían con el tiempo. Los análisis de los datos relizados por Burger y sus colegas encontraron un patrón en la variación del elemento calcio que se repite de un año de Mercurio al siguiente. Para investigarlo, Killen se asoció con Joe Hahn, del Space Science Institute, con sede en Austin, Texas, para entender lo que sucede cuando Mercurio se abre camino a través de la llamada nube zodiacal de polvo interplanetario en torno al Sol y su superficie es acribillada por meteoroides a alta velocidad.
Los investigadores encontraron que tanto la cantidad observada de calcio como el patrón en el que varía podrían explicarse en términos de material arrojado a la superficie del planeta por los impactos. Pero una característica de los datos no tenía sentido: el pico de emisión de calcio se ve justo después de Mercurio pasa por su perihelio - el punto de su órbita más cercano al Sol - mientras que el modelo de Killen y Hahn predice que el pico que se produzca justo antes perihelio. Algo faltaba.
Ese "algo" llegó en la forma de una corriente de polvo cometario. Descubierto en el siglo 18, el cometa Encke lleva el nombre del matemático alemán que primero calculó su órbita. Es el cometa con un periodo más corto, volviendo al perihelio cada 3,3 años a una distancia de 31 millones de millas (casi 50 millones de kilómetros) del Sol. Su órbita, y la de las partículas de polvo lanzadas fuera de él, es lo suficientemente estable como para, durante milenios, formar una densa corriente de polvo. Killen y Hahn propusieron que el polvo del cometa Encke impactando contra Mercurio podría levantar más calcio de la superficie y explicar lo que estaba registrando MESSENGER. Seguía faltando algo, sin embargo. Por un lado, Encke está más cerca de la órbita de Mercurio alrededor de una semana más tarde que el pico de calcio. Los investigadores postularon que la evolución del torrente de polvo durante miles de años la habría de alguna manera desplazado de la órbita actual cometa del Encke.
¿Qué estaba causando ese desplazamiento? Para averiguarlo, Killen y Burger se asociaron con Christou para simular la evolución de la corriente del Encke durante varias decenas de miles de años - la vida útil probable del cometa. Christou tuvo que calcular primero una "estimación aproximada" de la órbita del cometa  muchos miles de años antes de que fuera observado por primera vez. A partir de ese momento, siguió una nube de granos de polvo simulados lanzados desde el núcleo del cometa para averiguar si - y, más importante, donde - sus órbitas actuales se cruzarían con Mercurio. Él encontró que el polvo, en lugar de desplazarse fuera de la órbita del cometa, simplemente se extendió a lo largo de ella, formando un torrente que se encuentra con Mercurio exactamente cuando el cometa lo hace.
Luego se volvió a ejecutar el modelo, para permitir una interacción sutil entre los granos de polvo y la luz solar llamado efecto Poynting-Robertson. Esto crea una fuerza adicional, aunque pequeña, en los granos que, durante largos períodos de tiempo, podría aportar un cambio significativo en la órbita. El resultado fue que la órbita del torrente en las simulaciones se movió detrás de la órbita del cometa y hacia el lugar en el que se observó el pico de emisión de calcio. Por otra parte, el tamaño del desplazamiento depende del tamaño de los granos de polvo - granos más grandes producen una fuerza de arrastre más pequeña - y de cuánto tiempo atrás se liberaron del cometa. Christou descubrió que podía reproducir el momento del pico de calcio para los granos de un milímetro o menos de tamaño, expulsados del Encke hace entre 10.000 y 20.000 años. Esto es coherente con lo que sabemos del polvo cometario: grandes cantidades de granos cometarios de milímetros de tamaño entran en la atmósfera de la Tierra cada día, creando meteoros visibles. También está de acuerdo con la mejor estimación actual de la edad del enjambre en base a estudios de meteoros desde Tierra.
"Encontrar que podemos mover la ubicación del torrente para que coincida con las observaciones de Messenger es gratificante, pero el hecho de que el desplazamiento está de acuerdo con lo que sabemos de Encke y de su flujo por fuentes independientes nos hace estar seguros de que la relación causa-efecto es real”, explicó Christou.
El trabajo ha sentado un precedente interesante sobre la importancia de las diferentes poblaciones de polvo en la producción de la exosfera.
"Ya sabíamos que los impactos fueron importantes en la producción de las exosferas", dijo Killen. "Lo que no sabíamos era la importancia relativa de las corrientes cometarias más el polvo zodiacal. Al parecer, las corrientes cometarias pueden tener un enorme, pero periódico, efecto".
Killen espera con interés la búsqueda de la firma de la corriente del Encke en otras especies exosféricas. "Esta será una nueva confirmación de la relación", agregó.
Un artículo que describe la investigación apareció en la edición del 28 de septiembre de “Geophysical Research Letters”.
Fuente:

jueves, 19 de noviembre de 2015

EL MISTICISMO COMETARIO DE ISAAC NEWTON

Todos sabemos que la gran prueba de la ley de gravedad fue la determinación de la órbita del cometa Halley, calculada por éste en base a la teoría newtoniana. Menos sabido es el papel trascendente que le otorgaba en su visión religiosa del universo, nada menos que fecundadores y destructores de nuestro mundo.
En su obra más famosa, “Philosophia Naturalis Principia Mathematica”, sostenía que las estrellas iban perdiendo con los siglos su fuerza al emitir luz y vapor (sólo hace pocos años sabemos cual es la fuente de energía del Sol) y que la consecuencia del carácter elíptico de las órbitas cometarias era que los cometas terminarían acercándose tanto al Sol que terminarían impactando con el mismo. Esos impactos les darían nueva energía y serían la fuerza que mantendría eternas a las estrellas. A su vez, cada paso de un cometa por las cercanías de nuestro planeta permitiría que la humedad presente en sus colas se depositara en la superficie y reemplazara los “fluidos vegetales” que se perdían con cada ciclo de la vegetación. Hay pasajes en los “Principia” en el que la humedad de las colas cometarias es entendida como “el Espíritu sutil que transforma los sólidos en fluidos” (recordemos la formación alquímica de Newton).
El papel de los cometas en la metafísica newtoniana era el de proveedores de humedad vital, una curiosa anticipación de nuestra moderna búsqueda del agua primordial en ellos.
Pero los cometas también serían el instrumento de Dios para nuestra destrucción. Según el amigo de Newton, John Conduit, en sus “Memorias de Sir Isaac Newton”, la teoría de que los impactos cometarios renovaban a las estrellas tenía para Newton un carácter apocalíptico. Halley había calculado mal la órbita del cometa de 1680-como dijimos en una entrada anterior: http://www.cometasentrerios.blogspot.com.ar/2015/10/el-cometa-halley-durante-el-reinado-de.html

y el consenso científico de la época es que retornaba cada 500 años. Según Newton, quedaban apenas 5 o 6 pasos del cometa por el perihelio antes de impactar en el Sol, renovando su energía pero destruyendo todo ser vivo en nuestro planeta. Los cometas, según Newton, serían los emisarios de la voluntad divina que terminarían con nuestro mundo por el fuego, como tantas cosmogonías y escuelas filosóficas auguraban. Sabida es la rivalidad del sabio inglés con el científico y filósofo alemán Gottfried Leibnitz, que se vio claramente en la disputa por la paternidad del cálculo infinitesimal. Pero también eran dos concepciones sobre el universo: Leibnitz pensaba que el mundo que “funcionaba” por si mismo y para siempre, sin ningún final apocalíptico, para Newton el “sistema del mundo” requería la activa participación de Dios. Tendemos a olvidar esta concepción newtoniana porque, paradójicamente la física de Newton permitió creer en un universo inmutable funcionando como un reloj eterno, pero esa no era la concepción de Newton.

lunes, 16 de noviembre de 2015

La cola de un cometa puede arrojar luz sobre el calentamiento del viento solar

El cometa Encke nos ha estado cayendo encima en forma de bólidos durante los últimos 20 días, pero también nos ha hecho comprender más al viento solar:
Fuente:

Las turbulencias del viento solar ayudan a explicar su naturaleza variable y altas temperaturas. No podemos ver el viento, pero podemos aprender sobre él mediante la observación de las cosas que impulsa. Y mediante el estudio de los cambios en la brillante cola de gas e iones de un cometa los científicos intentan solucionar dos de los grandes misterios sobre el viento solar, el flujo supersónico de gas eléctricamente cargado desde la corona superior del Sol.
Cúmulos individuales de material de la cola del cometa Encke sacudidos y retorcidos por el turbulento viento solar, en esta imagen altamente procesada del instrumento HI-1 a bordo de la sonda STEREO-A de la NASA. Los puntos circulares marcan cúmulos individuales que fueron rastreados por el equipo de SwRI / Universidad de Delaware para medir el flujo del viento solar.
Crédito: © 2015 Southwest Research Institute®. Imagen cortesía de NASA / SwRI

Un equipo de científicos dirigido por el grupo de heliofísica del Southwest Research Institute (SwRI), que utilizó las observaciones de la cola del cometa Encke del Solar and Terrestrial Relations Observatory (STEREO) de la NASA, reveló que el viento solar fluye a través del vacío del espacio interplanetario de la misma manera que el viento sopla en la Tierra, de manera turbulenta, en ráfagas y con vórtices. Esa turbulencia puede ayudar a explicar dos de las características más curiosas del viento solar: su naturaleza variable y sus extrañamente altas temperaturas. Un paper sobre los resultados de STEREO fue publicado en “The Astrophysical Journal” el 13 de octubre de 2015.
"El viento solar hacia la Tierra es aproximadamente 70 veces más caliente de lo que uno podría esperar de la temperatura de la corona solar y de lo mucho que se expande a medida que cruza el vacío", dijo el doctor Craig DeForest, un físico solar del SwRI en Boulder, Colorado, y autor principal del estudio. "La fuente de este calor extra ha sido un misterio de la física del viento solar durante varias décadas".
Los científicos saben mucho acerca de las propiedades y el comportamiento del viento solar, pero no están de acuerdo sobre la forma en que se acelera, sobre todo en sus velocidades más rápidas. Por otra parte, el viento solar puede ser muy variable, por lo que las mediciones pueden variar en cortos periodos de tiempo o desde puntos con escasa separación espacial, con resultados muy diferentes. También es muy caliente - más caliente de lo que debería estar a tan grandes distancias de la corona solar.
El equipo dirigido por SwRI aprovechó algunas de las características más inusuales del cometa Encke para estudiar el viento solar. A diferencia de la mayoría de los cometas, el cometa Encke tiene lo que se llama una cola compacta. Los torrentes de la cola de iones del Encke no tienen una estructura suelta que permita una amplia pulverización, sino que fluyen en una cinta apretada y brillante de gas resplandeciente, de características compactas.
Utilizando el generador de imágenes heliosférico de STEREO, los científicos estudiaron los movimientos de cientos de "grumos" densos de gas ionizado brillante dentro de la cinta de la cola del cometa Encke, que pasó cerca de STEREO en 2007. Las fluctuaciones en el viento solar se reflejan en los cambios en la cola. Mediante el seguimiento de estos “grumos”, los científicos fueron capaces de reconstruir el movimiento del viento solar, logrando una mirada sin precedentes de su turbulencia.
Las turbulencias en el viento solar podrían proporcionar una respuesta al misterio del calentamiento del viento solar. Basado en el análisis de los movimientos de la cola del cometa, los investigadores calcularon que las turbulencias a gran escala proporcionan suficiente energía cinética para producir las altas temperaturas observadas en el viento solar.
Las turbulencias también pueden explicar la variabilidad del viento solar. "El movimiento turbulento produce la rápida variación que vemos en la Tierra", dijo DeForest. "Las mediciones in situ son limitadas, porque no pueden seguir la turbulencia a lo largo de su trayectoria", dijo William Matthaeus, profesor de física y astronomía en la Universidad de Delaware y co-autor del estudio. "Ahora, por primera vez, se observaron los movimientos turbulentos a lo largo de sus trayectorias complejas y cuantificaron la mezcla. Se puede, de hecho, observar la turbulencia misma".
Estas observaciones proporcionan un anticipo de lo que la NASA planea observar más directamente con la misión Solar Probe Plus, que viajará dentro de los 10 radios solares del Sol Sin embargo, como los cometas pasan más cerca del Sol que cualquier nave espacial, proporcionan información única sobre el viento solar y el espacio interplanetario.

200 ENTRADAS

Hoy el lector me perdonará la autoreferencia. Ésta es nuestra entrada número 200. Empezamos el blog allá por enero de 2014. Parece mucho, pero no hemos llegado a los 2 años. En este blog hemos hecho conocer nuestras observaciones cometarias. La Sección Cometas de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA) tuvo su primera observación el 9 de abril de 2010 y recién pudimos realizar nuestro primer reporte el 7 de septiembre de ese año. Pero a partir de esa fecha hemos logrado seguir reportando regularmente nuestros observaciones, sumando nuestro granito de arena a la observación de los cometas.
Pero nuestros amigos son esquivos, no siempre están al alcanzado de nuestros telescopios. Así que mientras las nubes los ocultaban, o estaban muy cerca del Sol, o eran tan débiles que no podíamos observarlos, tratamos de comprenderlos mejor y de comprendernos a nosotros también, porque los cometas son más que nada un símbolo de nuestra existencia en el cielo. Por eso es que solemos incluir historias cometarias, así como su representación en el arte y la literatura.

Los dejamos con una foto, de Juan Manuel Biagi, de nuestro observatorio de Oro Verde, en el que hemos pasado tantas horas mirando al cielo y observándonos a nosotros mismos.


martes, 10 de noviembre de 2015

TAMBIÉN NOSOTROS OBSERVAMOS LAS TAÚRIDAS

Los amantes de los meteoros asistimos complacidos a una andanada de bólidos procedentes del radiante de las Taúridas. Las Taúridas son restos del cometa 2P/Encke, una lluvia cuya tasa horaria es de 5, lo que las hace en principio muy poco atractivas.
Para conocer la información necesaria para observar una lluvia de meteoros:
Pero la buena altura en la que se encuentra el radiante, en la constelación de Tauro, las hace atractivas, pero mucho más el hecho de que sean una lluvia que proviene de restos cometarios más grandes que lo normal, como explicamos antes:
También son especiales por presentar dos picos: Las Taúridas del Sur el 5 de noviembre y las Táuridas del Norte el 12 de noviembre. Aunque no hubo necesidad de esperar al pico para registrar los espectaculares bólidos provenientes del cometa Encke, como se puede comprobar en los registros de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos española:

El astrónomo británico David Asher, (del Observatorio de Armagh), experto en meteoros, había predecido, analizando la órbita del flujo de partículas cometarias, que este año, al igual que en 2005, tendríamos un incremento de estos meteoros superbrillantes. Y nosotros lo pudimos comprobar durante la madrugada del sábado 6 de noviembre, pocas horas después del pico de las Táuridas del Sur. No teníamos cartas de meteoros con nosotros con las que hacer una observación científica, ya que no era nuestro objetivo y nos arrepentimos. En menos de una hora pudimos observar al menos 4 meteoros con un brillo cercano a Venus, incluso uno con estela persisten por un par de segundos.

El máximo de las Taúridas del Norte no nos encontrará desprevenidos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El COMETA DONATI POR EL MUNDO


Cerramos una trilogía de entradas dedicada al Cometa Donati de 1858. En una entrada del año pasado (http://www.cometasentrerios.blogspot.com.ar/2014/06/los-cinco-grandes-cometas-del-siglo-xix.html) sostuvimos que el siglo XIX fue la mejor época para disfrutar de un cometa porque ya existían una serie de adelantos tecnológicos que hicieron avanzar mucho el conocimiento astronómico y a la vez había una cierta globalización del conocimiento, que permitía (gracias al telégrafo) que las noticias se conocieran mundialmente en pocos días, pero todavía no había luz eléctrica que pudiera arruinar los cielos, por lo que fueron los últimos años en que se observaron masivamente cometas espectaculares. Y el cometa Donati no fue la excepción:
De algunas pinturas no tenemos la ubicación geográfica:





Así se veía en Londres:



Así se veía en Florencia:


Y en París:


jueves, 5 de noviembre de 2015

LA PRIMERA FOTOGRAFÍA COMETARIA

En nuestro post anterior hablamos de las “misteriosas capas” del cometa Donati de 1858. Este cometa tiene un record: fue el primer cometa fotografiado. Lo hizo precisamente el autor del libro que reseñamos en el post anterior, George Bond, director del Harvard College Observatory, el 28 de septiembre de 1858. La imagen se tomó con un refractor de 15 pulgadas y con una exposición de seis minutos. Sólo se percibe el núcleo del cometa. Lo curioso es que el propio Bond no dio importancia a su hazaña, de hecho ni siquiera la menciona en su libro. Por mucho tiempo quedó olvidada entre las placas del Observatorio de Harvard y de hecho se pensaba que el primer cometa había sido fotografiado en 1881. La fotografía fue por primera vez publicada en 1996 por el “Journal for the History of the Astronomy” con el artículo “The earliest comet photographs: Usherwood, Bond and Donati 1858”, que se puede consultar aquí: http://adsabs.harvard.edu/full/1996JHA....27..129P


martes, 3 de noviembre de 2015

LOS MISTERIOS DEL COMETA DONATI

El 2 de junio de 1858 el astrónomo italiano Giovanni Battista Donati descubrió el cometa que lleva su nombre, uno de los grandes cometas del siglo XIX. Si uno realiza una búsqueda en Google Books de libros relativos a este cometa puede disfrutar, entre tantos otros, de “An account of Donati’s comet of 1858”, un opúsculo de George Bond, resumen del material aparecido en la revista inglesa “Mathematical Monthly”.
El libro es muy interesante en dos aspectos. El primero de ellos es que encontramos un resumen del conocimiento cometario de la época. En 1858 se consideraba que los cometas estaban (la traducción es siempre nuestra) “compuestos principalmente, y en muchos casos totalmente, de una tenue sustancia gaseosa o nebulosa, dotada de propiedades tan extraordinarias que prácticamente la hacen distinta de la materia, en el sentido ordinario del término” (pág.1). No se conocía el carácter gaseoso de la coma, que comenzará a develarse con la aplicación de la espectroscopía, por el propio Donati en 1864. Tampoco se sabía como era el núcleo y ni siquiera se sabía con certeza si todos los cometas lo tenían: “Todos los cometas presentan una condensación interna. Muchos tienen un pequeño punto estelar llamado núcleo” (hoy sabemos que no podemos observar el núcleo sino la parte más condensada de la coma) “que ocupa la posición de máxima densidad. En otros, esta característica está ausente” (pág.2).
El segundo aspecto interesante es la constatación de dos misterios para la ciencia astronómica de la época, para uno de ellos sabemos hoy la respuesta, para el otro podemos sólo adivinarla.
El libro es un informe detallado de cómo el Cometa Donati se va haciendo más brillante y grande y luego empieza a desarrollar su cola. Pero el 25 de septiembre de 1858 los observadores constatan asombrados dos características extrañas y que consideran relacionadas.

La primera de ellas es la emisión de un “rayo” de luz muy tenue que no sigue la curva de la cola “propiamente dicha” sino una línea recta opuesta al Sol, lo que hoy sabemos es la cola de gas ionizado.

 La segunda de ellas, que hace único al Donati, es “la interposición entre el núcleo y el Sol de varias pantallas redondeadas de densa nebulosidad llamadas “capas”, que rodean parcialmente el núcleo” (pág.3) en su lado cercano al Sol.
A partir del 25 de septiembre de 1858 los astrónomos pudieron observar como estos “envoltorios del núcleo”, que hoy sabemos serían capas de la coma cercana al núcleo, se formaban y eran eyectados por “la influencia de la luz y el calor del Sol, o posiblemente por alguna emanación desconocida de la misma fuente” (pág.14), que sería responsable también por los “rayos” rectos en dirección contraria al Sol. Los astrónomos no conocían la existencia del llamado “viento solar”, que sería descubierto en 1951, pero presentían la existencia de una fuerza cuyo cómputo les faltaba.
En los grabados de la época se ven perfectamente las misteriosas “capas” expulsadas por el Donati:



Estas capas surgían a intervalos promedios de 4 días, pero sin una regularidad clara. Entre el 2 y el 20 de octubre se observaron 4: una el 4, otra entre el 8 y el 9, otra el 15 y la última el 20.
Como dijimos antes, la astronomía no conocía la acción del viento solar y mucho menos la rotación del núcleo. La explicación que se ha dado tiene que ver precisamente con la rotación del núcleo y la exposición al Sol: “La explicación más inmediata es que un trozo de superficie helada queda expuesta a la luz solar y se evapora explosivamente; la rotación del cometa puede exponer consecutivamente esta superficie a la noche y al día y cada rotación genera nuevas comas en la cara dirigida al Sol” (“El Cometa”, de Carl Sagan, pág.190).

viernes, 30 de octubre de 2015

EL COMETA HALLEY DURANTE EL REINADO DE JUSTINIANO. “HISTORIA DE LA DECLINACIÓN Y CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO” DE EDWARD GIBBON.



Leer los tomos de “Historia de la declinación y caída del imperio romano” de Edward Gibbon es una experiencia que los aficionados a la historia romana no olvidamos. Concluye su capítulo 43 con los desastres que asolaron el reinado del más grande emperador del imperio romano de Oriente y en ellos hay una sabrosa digresión sobre los cometas, ya desde la perspectiva post-newtoniana del siglo XVIII, a partir de los regresos cada 575 años del Gran Cometa de 1680, uno de los más espectaculares de la historia. También es interesante notar que ese error de cálculo de órbita del cometa de 1680 (cuya órbita en realidad es de 15.000 años) se debe nada más y nada menos que al mismísimo Halley. El cálculo de la órbita del cometa que lleva su nombre fue su segundo cálculo, el primero fue el del Gran Cometa de 1680, cálculo erróneo. A la segunda, acertó.
Con la base del cálculo de Halley de los 575 años para el cometa de 1680, Gibbon confundió dicho cometa con el de 1682, que es el 1P/Halley. Ese es el primer cometa mencionado en el texto a continuación en el año 531.

“Voy a concluir este capítulo con el cometa, los terremotos y la peste que asombraron y estremecieron el siglo de Justiniano. Al quinto año de su reinado en el mes de septiembre, se estuvo viendo por veinte días un cometa hacia la parte de Occidente, flechando sus destellos hacia el Norte. Ocho años después (531-539 d.C.) hallándose el sol en Capricornio, se apareció otro cometa encaminándose hacia Sagitario; iba creciendo y abultando más y más su extensión, con su frente a levante y la cola al ocaso, permaneciendo visible más de cuarenta días. Contemplábanlos con asombro las naciones aguardando guerras y desdichas con su ponzoñoso influjo, y se cumplieron colmadamente sus anuncios. Disimulaban los astrónomos su total ignorancia acerca de aquellos astros centelleantes, que aparentaban conceptuar como meteoros volanderos de la atmósfera, y eran poquísimos los que se atenían a la opinión de Séneca y los caldeos, reputándolos únicamente como planetas de mayor período y movimientos más extensivos. El tiempo y la ciencia han ido revalidando las conjeturas y predicciones del sabio romano; el telescopio ha desentoldado nuevos mundos a la vista de los astrónomos, y en el reducido plazo de la historia y la fábula se ha deslindado ya que un cometa idéntico ha venido a visitar la Tierra en siete giros iguales de quinientos setenta y cinco años. El primero, que se remonta a mil setecientos sesenta y siete años tras la era cristiana, es contemporáneo de Ogiges, el padre de la Antigüedad griega. Aquella aparición concuerda con la voz que ha conservado Varrón, de que en su reinado el planeta Venus varió de matiz, tamaño, figura, y carrera; portento sin ejemplar en las edades antepasadas y posteriores. La visita segunda en el año mil ciento noventa y tres, se viene enmarañadamente a rastrear por la fábula de Electra y las siete Pléyades, que han quedado en seis desde la guerra de Troya. Aquella ninfa, esposa de Dárdano, jamás pudo avenirse al exterminio de su patria; se soslayó a las danzas de sus hermanas, lucientes, huyó del zodíaco al polo, y le cupo en su desgreñada cabellera el nombre de cometa. Fenece el tercer período en el año seiscientos dieciocho, fecha que cabalmente concuerda con el cometa pavoroso de la Sibila, y quizás de Plinio, que asomó a Occidente dos generaciones antes del reinado de Ciro. La cuarta venida, cuarenta y cuatro años antes del nacimiento de Cristo, es la más descollante y esplendorosa. Tras la muerte de César, un astro cabelludo y centelleante embargó a Roma y a las naciones mientras estaba el joven Octavio ostentando los juegos en obsequio de Venus, y de su tío. La religiosidad del estadista fomentó y consagró la opinión vulgar de que se llevaba por el cielo el alma del dictador, al paso que su entrañable superstición refería el cometa a la gloria de su propio reinado. Ya se colocó la quinta visita en el año quinto de Justiniano, que corresponde al quinientos treinta y uno de la era cristiana; y es del caso recordar que en ambos trances el cometa llevó el acompañamiento de una palidez peregrina en el sol, con más o menos inmediación. Las crónicas de Europa y de la China mencionan su sexta venida en el año mil ciento seis; y en el sumo acaloramiento de las Cruzadas; cristianos y mahometanos eran árbitros de soñar con igual fundamento que estaba anunciando el exterminio de los infieles. El séptimo fenómeno, de mil seiscientos ochenta, asomó en un siglo ilustrado; la filosofía de Bayle aventó una vulgaridad que la musa de Milton acababa de engalanar: “que el cometa sacude guerras y pestes de su cabellera desgreñada”. Flamstead y Cassini estuvieron deslindando su carrera por los espacios con extremada maestría, y la ciencia matemática de Bernoulli, Newton y Halley desentrañaron las leyes de sus giros. Quizás los astrónomos de alguna capital venidera de Siberia o de los páramos de América comprobarán sus cálculos en el octavo período del año dos mil trescientos cincuenta y cinco”.