domingo, 30 de junio de 2019

GIORDANO BRUNO Y LOS COMETAS



Giordano Bruno es una de las personalidades de la filosofía menos conocidas. Suele aparecer en las historias de la astronomía para la divulgación, en las que se lo menciona como un científico adelantado a su tiempo que postulaba la infinitud del universo y que nuestro Sol era una estrella más en ese universo sin centro en el que muy probablemente casi todas las estrellas tuvieran planetas habitados como el nuestro. Esas eran sus ideas, pero no provenían de los datos científicos. En la segunda mitad del siglo XVI el único dato científico era el muy poco conocido libro de Copérnico que postulaba que el centro del universo era el Sol. Sus ideas provenían del estudio concienzudo de la filosofía y la física antigua, de la recuperación de ideas minoritarias como las de Aristarco. La descripción del universo que hace Giordano Bruno es asombrosamente moderna, mucho más acertada que las que pudieron hacer Galileo o Kepler posteriormente, pero no provenía de la experimentación científica sino del análisis filosófica de la física aristotélica. Fue un filósofo y no un científico, y como filósofo tuvo una muerte digna, luego de años en los calabozos de la Inquisición en Roma, negándose a abjurar y hasta a besar el Crucifijo que quizás lo hubiera salvado de ser quemado vivo en la plaza Campo dei Fiori en Roma el 17 febrero de 1600, Muerte de filósofo, con más dignidad que la que tuvo Galileo al retractarse (pero quien puede culparlo). Otro error común es hacerlo un mártir de la ciencia, cuando fue un mártir del libre pensamiento, ya que fue ejecutado por herejía religiosa, ya que la Iglesia en ese momento no tenía una posición tomada oficialmente sobre el geocentrismo.
Hemos rescatado dos párrafos en su obra, de muy engorrosa lectura, sobre los cometas, en los que afirma que son planetas errantes, otra vez teniendo más claras las ideas que Galileo o Kepler. Cita a los antiguos, es probable que su fuente sea Séneca:
“Los cometas son indiscutiblemente planetas, que se mueven también regularmente, como la Tierra, la Luna, Mercurio, etc., por eso el número de los planetas que se mueven en torno a este Sol todavía no está definido, pues no se ha investigado ya que tampoco se le ha dado crédito. Ahora bien, no es difícil de descubrirlo al que lo investigue, si bien no de manera total, sino teniendo en cuenta, con los que siempre son visibles, aquellos que lo son de vez en cuando, pues puede ocurrir que haya otros que nunca nos sean visibles. Por tanto, el orden de los cuerpos de la esfera mundana, tal como se la imaginan y la pintan estos pobres (astrónomos contemporáneos) no existe en ningún sitio” (En “Ciento Sesenta Artículos contra los matemáticos y filósofos de nuestra época”).
Del infinito: el Universo y los mundos
“Concluiremos que los llamados cometas son una especie de astro, como bien dijeron y entendieron los antiguos, y que son un astro tal que (aproximándose a este astro nuestro y alejándose de él con un movimiento propio en virtud de un acercamiento y retroceso) parece en primer lugar que aumente, como si se encendiera, y luego disminuya, como si se extinguiera; y no se mueve alrededor de la Tierra, sino que su movimiento propio es el que es, con independencia del movimiento diario propio de la Tierra, la cual al girar sobre sí misma produce las salidas y ocasos de todas esas luces que hay fuera de su circunferencia” (En: “Del infinito: el Universo y los mundos”).

viernes, 28 de junio de 2019

LA MISIÓN MULTICOMETARIA QUE NO FUE. ORÍGENES DE LA SONDA GIOTTO



En la edición 30 de Cápsula Espacial (nuestra revista favorita) nos sorprendió la forma en que se planificó originariamente la misión al cometa Halley. Lo que iba a ser una misión ESA_NASA al Halley y al Tempel-2, se fue reduciendo hasta llegar a la misión final:

“En 1976/78 un Grupo de Trabajo para el Estudio del Sistema Solar del Consejo Europeo de la ESA crea un Programa de Investigación Planetaria y formula una propuesta para una misión cometaria, este panel organizado en un taller sobre misiones cometarias» se reúne el 19-04-1978 en Darmstad, Alemania, en el Centro de Operaciones Espaciales (ESOC), la reunión tenía como objetivo recomendar una misión multicometaria (Halley-Enke y Tempel-2) junto a la NASA, pero en una trayectoria balística hacia los objetivos de manera independiente, el panel sugiere que si la NASA decide seguir adelante con la misión de encuentro, la misión de la ESA debería ser considerada como complementaria en lugar de una competencia, las diferentes cargas útiles serían tanto europeas como estadounidenses y si la NASA debía posponer su misión, la ESA debía seguir delante de manera independiente luego de una de una posterior revisión y discusión.
Después de una revisión adicional y discusión en organismos de asesoramiento científico, ESA acepta la invitación de la NASA considerando la participación en su misión cometaria, esta misión involucraba un sobrevuelo del Cometa Halley a 1,53 Unidades Astronómicas de la Tierra a fines de 1985 y un encuentro con el Cometa Tempel-2 en 1988, la participación de la ESA en el proyecto fue la provisión de una sonda puramente pasiva siendo lanzada desde  la nave espacial principal de la NASA unos 15 días antes del encuentro con Halley y  dirigida hacia el núcleo cometario, la nave espacial estadounidense tendría una masa de 3350 kg, propulsada por una nueva tecnología consistente en un sistema de propulsión eléctrica (SEPS) considerado como un elemento necesario en una misión de encuentro cometario y  teniendo un pequeño espacio para la sonda de la ESA (basada en el diseño del ISEE-B)  se dejaría caer hacia el Cometa Halley en diciembre de 1985 sobrevolándolo a 57 Km de distancia, antes de que llegara el cometa al perihelio, la nave madre haría un sobrevuelo a cientos de Km del núcleo continuaría a una eventual cita con el Cometa Tempel-2, estudiándolo durante un período de varios meses.
En enero de 1980 se anuncia que el SEPS no será incluido en la nave debido a recortes presupuestarios, como reemplazo inmediato, la ESA presenta el HAPPEN (Halley Post Misión Perihelion Encounter) esta nave consiste en un satélite Geos-3 (derivado de los Geos-1 y 2), sin embargo, esta nave no es recomendable para este tipo de misión, ya que debía cruzar la cola del cometa y encontrarse con partículas cometarias que destruirían la misma, la Comunidad Científica Europea estudia otra opción, dos naves lanzadas a bordo de un cohete Ariane, basadas en el concepto de los satélites Geos donde una (Geos-3) cruzaría la cola cometaria y la otra (Giotto) interceptaría el núcleo cometario.
La propuesta HAPPEN sufriría de severas restricciones financieras, otra restricción importante que surgió inmediatamente fue la ventana de lanzamiento, los primeros análisis mostraban una ventana de lanzamiento de unas pocas semanas en el mes de julio de 1985 para que el encuentro fuera satisfactorio, por estas razones de costo y riesgo técnico, se decidió basar el diseño Giotto en un aparato  existente (el satélite Geos), único estabilizado por giro capaz de proporcionar los recursos correctos y disponibles dentro del programa y presupuesto de la ESA.
En una fase A muy comprimida, fue realizado un estudio junto con la empresa British Aerospace PLC (contratista de los satélites Geos 1 y 2), aunque radicalmente diferente, esta sonda inicial ya tenía algunas características básicas que fueron precursoras de la evolución del diseño del Giotto, en primer lugar, el sobrevuelo iba a ser dirigido muy cerca del núcleo, el cual implicaba el peligro del polvo cometario, para este objetivo se diseño un doble protector, separados entre si a 250 mm, (cercanos de los 230 mm finalmente implementados en Giotto) sería estabilizada por giro, esto proporcionaba un menor control de actitud más robusto en el entorno altamente turbulento que se esperaba en las cercanías del núcleo cometario”.

Ver Cápsula Espacial Nº 30:

miércoles, 19 de junio de 2019

COMET INTERCEPTOR, ¿NUEVA MISIÓN COMETARIA DE LA ESA?



Misión inédita en el espacio: irán a la “caza” de un cometa que nunca visitó el sistema solar

La Agencia Espacial Europea lanzará “Comet Interceptor”, que aportará información sobre la evolución de estos cuerpos celestes.

La Agencia Espacial Europea (ESA) seleccionó la primera misión espacial a un cometa nuevo u otro objeto interestelar que apenas está comenzando su viaje hacia el Sistema Solar interior, lo que podría brindar nueva información sobre estos cuerpos celestes. 
Las misiones anteriores de este tipo, incluida la nave espacial pionera de la ESA, Giotto y Rosetta, se encontraron con cometas de cortos períodos orbitales, de menos de 200 años, que se han acercado al Sol muchas veces a lo largo de sus órbitas en tiempos relativamente recientes. Como consecuencia, sufrieron cambios significativos: el cometa de Rosetta, 67P / Churyumov-Gerasimenko orbita al Sol una vez cada 6,5 años. El cometa 1P / Halley, visitado por Giotto y otras naves espaciales en 1986, regresa a nuestros cielos cada 76 años.
Según destaca la ESA en un comunicado, la misión "Comet Interceptor" es diferente porque se enfocará en un cometa que visite el Sistema Solar interior por primera vez, tal vez desde la vasta nube de Oort que se cree que rodea los alcances externos del reino del Sol. Como tal, el cometa contendrá material que no ha sido procesado mucho desde los albores del Sol y los planetas. Por lo tanto, la misión ofrecerá una nueva visión de la evolución de los cometas a medida que migran hacia el interior desde la periferia del Sistema Solar.
La misión viajará a un cometa aún por descubrir, haciendo un sobrevuelo del objetivo elegido cuando se acerque a la órbita de la Tierra. Sus tres naves espaciales realizarán observaciones simultáneas desde múltiples puntos alrededor del cometa, creando un perfil 3D de un objeto "dinámicamente nuevo" que contiene material no procesado que sobrevive desde los albores del Sistema Solar.
Comet Interceptor es una misión "rápida" o clase F. El "rápido" se refiere al tiempo de implementación, con una duración de desarrollo total desde la selección hasta el lanzamiento de preparación de aproximadamente ocho años.
El equipo de ESA de Comet Interceptor. (Cometinterceptor.space)
Las misiones clase F, que tienen una masa de lanzamiento de menos de 1.000 kilos, compartirán el viaje al espacio con una misión de clase media, aprovechando el espacio adicional en el lanzador y el impulso al punto Lagrange Sol-Tierra L2, que está a 1,5 millones de kilómetros "detrás" de la Tierra vista desde el Sol.


Rosetta, durante su viaje cósmico, en 2016. (AFP)
Lanzamiento en 2018
Está previsto su lanzamiento como un copiloto con la nave espacial Ariel que estudia el exoplaneta de la ESA en 2028. Ambas misiones se entregarán a L2 y desde allí, el Comet Interceptor viajará hacia el objetivo elegido utilizando su propio sistema de propulsión.
El proceso de selección también ha sido rápido. Tras una convocatoria de misiones en julio de 2018, la comunidad científica espacial realizó 23 lanzamientos, y seis equipos fueron invitados posteriormente a presentar propuestas más detalladas. Entre ellos, Comet Interceptor fue elegido en el Comité del Programa Científico ahora para pasar a una fase de definición más detallada.
"Comet Interceptor" comprende tres naves espaciales. La nave espacial compuesta esperará en L2 un objetivo adecuado, luego viajará junto antes de que los tres módulos se separen unas semanas antes de interceptar el cometa. Cada módulo estará equipado con una carga útil científica complementaria, que brindará diferentes perspectivas del núcleo del cometa y su entorno de gas, polvo y plasma.
Dichas mediciones de "múltiples puntos" mejorarán en gran medida la información 3D necesaria para comprender la naturaleza dinámica de un cometa prístino mientras interactúa con el entorno del viento solar en constante cambio.
El conjunto de instrumentos de la misión se basará en el patrimonio de otras misiones, incluida una cámara basada en la que actualmente está volando en el ExoMars Trace Gas Orbiter, junto con instrumentos de polvo, campos y plasma, así como un espectrómetro de masas, como los que volaron en Rosetta.
Fuente:

martes, 18 de junio de 2019

Los cometas nos están enseñando a hacer oxígeno respirable en el espacio.


Al imitar cómo los asteroides convierten naturalmente el dióxido de carbono en oxígeno molecular, los investigadores esperan que algún día las exhalaciones humanas se conviertan en respiraciones de aire fresco.
Por Korey Haynes




La nave espacial Rosetta de la Agencia Espacial Europea observó material y gases, incluido oxígeno, que brotaron de la superficie del cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko.
ESA / Rosetta / MPS para el equipo OSIRIS MPS / UPD / LAM / IAA / SSO / INTA / UPM / DASP / IDA

El espacio es un lugar inhóspito. Por ahora, cuando los humanos se adentran en él en cápsulas y estaciones espaciales, necesitan traer su propio aire y agua, y prescindir de la gravedad, durante su estadía. En el futuro, si los humanos quieren permanecer en el espacio a largo plazo, deberán encontrar una manera de afrontar estas necesidades.
Afortunadamente, lo esencial ya está ahí fuera. El agua es abundante en los asteroides. La gravedad puede ser inducida con estaciones espaciales giratorias. Pero el oxígeno puede ser difícil de conseguir en la forma que necesitamos. Como elemento, es ubicuo. Pero los humanos necesitan oxígeno molecular, O2, para respirar, y eso es mucho más escaso.
Una nueva investigación de Caltech muestra que los cometas producen oxígeno por sí mismos, y a partir de una sustancia mucho más frecuente en el sistema solar: el dióxido de carbono. La sorprendente conversión, que ocurre naturalmente en los cometas, podría proporcionar una forma para que los futuros del espacio puedan crear aire respirable a partir de un gas que los humanos expulsan con cada respiración, y que constituye la mayor parte de la delgada atmósfera de Marte.
Moléculas aplastantes
Los investigadores dirigidos por Konstantinos Giapis y su compañero postdoctoral Yunxi Yao, querían averiguar por qué los científicos a veces ven la transmisión de oxígeno molecular de algunos cometas, por ejemplo, el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko, que fue orbitado y estudiado cuidadosamente por la nave espacial Rosetta de 2014 a 2016.
Los cometas pueden ser lugares ajetreados. Viajan a velocidades rápidas, y la transición desde los fríos helados del sistema solar exterior a la luz solar cálida a medida que se acercan al Sol puede provocar cambios dramáticos en sus superficies. Uno de estos fenómenos ocurre cuando las moléculas de agua (hidrógeno más oxígeno) se disparan a altas velocidades sobre otras superficies que contienen oxígeno, como óxido o arena, ambas comunes en los cometas. La reacción no es química sino física, ya que el hidrógeno se desprende y las moléculas de oxígeno se unen en su lugar. Pero el agua no es la única molécula que contiene oxígeno que se estrella contra las superficies de los cometas a altas velocidades. Los investigadores de Caltech querían saber si el dióxido de carbono podría producir el mismo resultado.

Aunque el dióxido de carbono (CO2) ya tiene dos átomos de oxígeno, están dispuestos en una línea con el átomo de carbono en el medio. Esto significa que la mayoría de las veces se estrella en una superficie y la molécula se rompe, se astilla completamente en C + O + O o se rompe en CO + O. Pero algo así como el 5 por ciento de las veces, la molécula se doblará en un triángulo, conectando los dos átomos de oxígeno. Este es un estado extraño y de alta energía para la molécula, y no permanece así durante mucho tiempo, se rompe en pedazos más pequeños casi de inmediato. Pero ahora, una de las posibilidades es el C + O2, que produce oxígeno molecular, lo que los humanos necesitan para respirar.
Giapis y Yao probaron esta interacción arrojando moléculas de dióxido de carbono en una lámina de oro: el oro no tiene oxígeno propio para enturbiar los resultados. Pero señalan que cualquier material funcionaría, siempre que el dióxido de carbono lo impacte a una velocidad suficientemente alta. Publicaron sus resultados el 24 de mayo en Nature Communications.
El proceso aún es improbable, algo así como 65 veces de cada 10,000 colisiones, o menos del 1 por ciento de las veces. Pero los investigadores tienen la esperanza de que con más estudio y al modificar su técnica, algún día puedan cultivar oxígeno, el combustible de la vida, a partir del dióxido de carbono, el aliento inútil del ser humano.

Traducción de:

jueves, 6 de junio de 2019

Los cometas hiperactivos podrían ser la clave del origen de los océanos de la Tierra


Un nuevo estudio sugiere que el agua de mar primordial puede esconderse en los corazones de muchos cometas
Por Nola Taylor Redd



Las columnas de vapor de agua y otros gases emanan del cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko en esta imagen capturada por la nave espacial Rosetta. Crédito: ESA, Rosetta y NAVCAM.


La misteriosa fuente del  agua de la Tierra ha intrigado a generaciones de científicos. Aprender cómo este líquido, la piedra angular de la vida tal como lo conocemos, se abrió camino hacia nuestro planeta tiene amplias implicaciones, por la posibilidad de que las biosferas extrañas no solo se encuentren en otras partes del sistema solar, sino también en mundos que orbitan otras estrellas. Pero comprender cómo llegó el agua a la Tierra ha resultado ser sorprendentemente difícil.
Después de que el Sol se formó a partir de una nube de polvo y gas, el disco protoplanetario de material restante era probablemente rico en ingredientes crudos de agua, hidrógeno y oxígeno. Pero la sabiduría convencional sostiene que el resplandor de la estrella recién nacida hirvió gran parte de esos gases volátiles del sistema solar interior, dejando en su mayor parte material seco para construir la Tierra y los otros planetas rocosos. La mayoría de la humedad de la Tierra debe haber llegado más tarde, por algún otro medio.
Durante décadas, los científicos consideraron que los cometas helados del sistema solar exterior eran los sospechosos más probables, hasta que las observaciones revelaron que la composición del agua presente en la mayoría delos cometas no coincidía con el agua de los océanos de la Tierra. Y así, el consenso se desplazó hacia los asteroides como la fuente de los mares de la Tierra, ya que estos cuerpos rocosos también contienen cantidades no despreciables de agua y están convenientemente ubicados para haber llevado el agua hacia la joven Tierra. Ahora, sin embargo, una investigación del cometa 46P / Wirtanen sugiere que la mayor parte del agua de la Tierra podría haber provenido de cometas, a pesar de que los asteroides probablemente conservan un papel importante.
Usando el Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de la NASA, un telescopio montado en un avión que puede volar sobre gran parte de la atmósfera de la Tierra, un equipo de investigadores midió la proporción de agua pesada, o deuterio, respecto al agua normal en el cometa 46P. Mientras que el núcleo de hidrógeno del agua regular contiene un neutrón solitario, el núcleo de deuterio contiene un protón y un neutrón, lo que lo hace el doble de pesado y, lo que es más importante, lo evapora más lentamente que el agua normal. Esto significa que se esperaría que la relación de deuterio a hidrógeno (D / H) de cualquier objeto dado varíe dependiendo de la distancia a la que se formó y permaneció alrededor del Sol joven, permitiendo que la relación sirva como una huella dactilar para rastrear los orígenes del agua. . Encuentre un cometa o asteroide con una relación D/H idéntica a la del agua de mar terrestre, y quizás haya encontrado una porción de océano sin entregar; la obtención de relaciones D/H para múltiples objetos puede producir patrones que revelan la migración de agua alrededor del sistema solar temprano. De un puñado de cometas cuya relación D/H se ha estudiado, el cometa 46P es el tercero que se sabe que tiene una proporción D/H similar a la de la Tierra.
"Es fantástico que tengan otra relación D/H", dice la científica cometaria Karen Meech, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai. Meech no fue parte de la nueva investigación. "Es muy importante para tratar de entender lo que está pasando".
La relación deuterio/hidrógeno puede trazar las huellas de agua en el disco planetario joven, pero resulta ser un proceso difícil. Algunos modelos sugieren que la abundancia de deuterio crece linealmente alejándose del sol; otros sugieren que la abundancia se reduce en esas mismas circunstancias. Varios de los que buscan replicar la mezcla caótica y turbulenta de material en el sistema solar temprano predicen abundantes cantidades de deuterio que varían enormemente en diferentes puntos sin ninguna razón discernible. Y las observaciones han demostrado que los cometas, incluso los que aparentemente nacen cerca unos de otros, pueden tener proporciones D/H dramáticamente diferentes. "Hasta ahora, teníamos una docena de mediciones que parecían aleatorias", dice el líder del equipo Dariusz Lis, astrofísico del Instituto de Tecnología de California. Pero el 46P reveló una nueva relación sorprendente que hace que al menos algunas de las mediciones parezcan un poco menos aleatorias. Junto con el 46P, los otros dos cometas que se sabe tienen relaciones D/H similares a los océanos de la Tierra, los cometas 103P/Hartley y 45P/Honda-Mrkos-Pajdušáková, son objetos "hiperactivos", lo que significa que arrojan más agua de la que se podría predecir solo en su superficie. "Ahora, por primera vez, vemos una correlación entre la relación D/H y la fracción activa", dice Lis.
Los resultados pueden tener implicaciones para todos los cometas. El exceso de actividad en los cometas hiperactivos proviene del agua que sale de su interior. Si, como sugieren Lis y sus coautores, el agua de los núcleos de cometas hiperactivos tiene una huella digital D/H más parecida a la Tierra, esto puede significar que el agua similar a la Tierra podría estar oculta en el interior de otros cometas no hiperactivos, poniendo de relieve nuevamente en los cometas como fuente de agua temprana.
El estudio, que próximamente se publicará en la revista Astronomy & Astrophysics, no solo podría reforzar la postura de los cometas como fuente del agua de la Tierra, sino también modificar las condiciones iniciales que llevaron a los orígenes de la vida. "Si supieras que los cometas estaban lloviendo en la Tierra durante las primeras etapas de la formación, eso tendría profundas implicaciones para el material disponible para las primeras etapas de la vida", dice Maria Womack, investigadora de cometas en la University of South Florida, que no formó parte del nuevo estudio.
COMETES HIPERACTIVOS
Cuando los cometas se acercan al sol, su superficie helada se calienta, saltando de sólido a gas a través de un proceso llamado sublimación. Los cometas hiperactivos como el cometa 46P, sin embargo, hacen algo más, de alguna manera escupen grandes trozos de hielo a su coma, la nube nebulosa que rodea el núcleo del cometa. Los trozos de hielo que giran permanecen sólidos, se subliman en la coma en lugar de en la superficie y proporcionan el "hiper" en la hiperactividad.
Esos trozos sólidos podrían explicar la relación D/H cercana a la Tierra en cometas como 46P. Lis y sus colegas sugieren que, incluso si el sol calienta y altera el material de la superficie de un cometa, su núcleo interno podría permanecer relativamente prístino por eones. En la superficie, el calor solar y la radiación podrían evaporar parte del agua regular, cambiando la proporción de agua normal y pesada. Sin embargo, en el fondo, esas proporciones pueden permanecer sin cambios desde su huella digital inicial (una que podría coincidir con los océanos de la Tierra) establecida hace miles de millones de años durante la formación del sistema solar. Las presiones inducidas por el calor en el cometa provocan la liberación de gases volátiles, como el dióxido de carbono o el monóxido de carbono, que se encuentran enterrados en el núcleo. A medida que aumentan los volátiles calentados, pueden empujar material desde el núcleo a la superficie, donde se lanza para sublimar en la coma, revelando una huella dactilar similar a la de la Tierra. Si ese es el caso, los investigadores sugieren que todos los cometas pueden llevar agua en su núcleo con una relación D/H más parecida a la de nuestro planeta.

Meech todavía no está convencida. En 2005, la misión Deep Impact de la NASA excavó un cráter en el cometa Tempel 1. Meech, que formaba parte de esa misión, dice que mostró que el material fresco estaba solo a unos pocos centímetros por debajo de la superficie en lugar de estar oculto en las profundidades del núcleo. Por lo tanto, el material soplado desde el corazón de un cometa debe ser similar a lo que se sublima desde la superficie cercana. Otras misiones a cometas parecen apoyar ese hallazgo. "Basándome en lo que se vio con las misiones Deep Impact, EPOXI y Rosetta, no veo ninguna razón por la que la materia expulsada de un cometa hiperactivo sea más o menos primitiva que cualquier otro cometa", dice.
Otros, como el investigador de cometas David Jewitt de la University of California en Los Ángeles, están más interesados ​​en simplemente traer esa agua a la Tierra. Además de las relaciones D/H, la mecánica celeste es un argumento sólido para los asteroides como fuente dominante del agua de la Tierra. Los asteroides del cinturón principal pueden estrellarse contra la Tierra mucho más fácilmente que incluso los cometas más cercanos en el sistema solar exterior, y la investigación ha revelado que muchos asteroides contienen agua con huellas similares a la Tierra encerradas dentro de minerales. Y, dada la relativa facilidad con que los asteroides pueden golpear a los planetas interiores, es sencillo imaginarlos bombardeando la Tierra en los números necesarios para llenar los océanos, algo que no se puede decir fácilmente para los cometas. Según Jewitt, toda el agua en los océanos de la Tierra formaría una sola bola de unos 600 kilómetros de ancho o aproximadamente mil millones de cometas del tamaño de un kilómetro aproximadamente del tamaño de 46P. (El cometa promedio tiene menos de 10 kilómetros de ancho.)
La idea de que todos los cometas llevan agua similar a la Tierra en su núcleo sigue siendo "una idea muy provocativa", dice Sean Raymond, investigador del Laboratoire d’Astrophysique de Bordeaux en Francia, que modela la evolución temprana del sistema solar. "Definitivamente vale la pena hacer una prueba". Las pruebas de laboratorio más profundas podrían ayudar a revelar si un cometa que esconde agua similar a la Tierra podría estar emitiendo una relación D / H diferente, dice Jewitt, y eso podría proporcionar información sobre el agua en la energía solar temprana. sistema. Pero solo, no es suficiente.
En este momento, con solo tres cometas hiperactivos y un puñado de cometas regulares que han medido las relaciones D/H, la conexión entre los dos sigue siendo nebulosa. Fundamentalmente, la forma más importante de probar si todos los cometas albergan agua similar a la Tierra en sus núcleos es encontrar y estudiar muchos más. "Tenemos que salir y obtener más de estos y ver si esa predicción es cierta", dice Edwin Bergin, un investigador de la Universidad de Michigan que busca agua en los discos protoplanetarios alrededor de otras estrellas. Bergin no fue parte de la nueva investigación.
La mejora de la tecnología debería seguir haciendo que sea más fácil medir la proporción D / H de más cometas desde el suelo, mientras que las misiones futuras podrían realizar observaciones aún más detalladas desde el espacio. "Necesitamos más medidas", dice Lis. “Hemos reunido un poco más de una docena de mediciones en los últimos 25 años. Eso no es suficiente para hacer un estudio estadístico".
 Traducción de: