Hay dos cosas pésimas en “Deep
Impact”.
La primera sorprende, porque ya que
tuvieron un asesoramiento científico de primera sobre el aspecto de la
superficie cometaria (como vimos en la entrada anterior), podrían haberle
preguntado cómo es el procedimiento de descubrimiento y registro de un cometa.
En la película, el cometa es descubierto por un joven de secundaria en un paseo
con el Profesor de Ciencia, el alumno ve una estrella nueva y el Profesor niega
y lo relata, y resulta que sí había un cometa. Un cometa que tardará un año o
más para llegar a la Tierra (en la cronología de la película) se ve como una
estrella brillante, para nada difuso y difícil de encontrar, los alumnos miran
menos de un segundo para verlo. Un papelón. Y después llaman a un Observatorio
y el que recibe la llamada hace 10 segundos de cálculos y se da cuenta que va a
chocar con la Tierra y sale a toda velocidad a hacer el anuncio (¿no se había
inventado el teléfono en 1997?) y por eso choca en la ruta. ¿Para qué tanto
apuro si faltaba al menos 1 año? Es más, cualquiera sabe que con una
observación la órbita que se determina es prácticamente inútil por lo
inexacta. Si el astrónomo de la película
hubiera sabido algo de astronomía, no se hubiera matado en la ruta.
La segunda no me sorprende. El plan del gobierno norteamericano para afrontar el desastre es doble y secreto. Enviar una misión a destruir el núcleo del cometa, como vimos en el post anterior. Y cuando esto falla, anunciar que se han construido refugios ante el evento de extinción planetaria: se construyeron refugios (con la plata de los impuestos, obviamente) … pero solamente para un millón de personas. ¿Cuáles? 200.000 seleccionadas por el Gobierno (los famosos expertos) y 800.000 sorteados en una lotería sin ningún control. Muy magnánimo. Obviamente, entre los 200.000 están los líderes del Estado, los periodistas, los científicos. Entre los científicos se encuentra el chico que descubrió casualmente el cometa con toda su familia, que gracias a la casualidad se salva del desastre. Una ridiculez total, y encima se casa con la novia para poder incorporarla a los privilegiados a los que se salvará. ¿Se puede concebir una canallada más grande? Encima, hay gente que protesta y los muestran como ignorantes y resentidos… que no entienden que tienen que salvarse los buenos: políticos, científicos, periodistas y sus familias. Yo estaría entre los que protestaban contra losprivilegiados elegidos por un Presidente sospechosamente parecido al futuro Presidente Obama.


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