El 8 de Agosto de 1769 el famoso Charles
Messier (famoso como buscador de cometas y famoso por el catálogo de falsos
cometas que lleva su nombre) descubrió un nuevo cometa mientras realizaba sus
búsquedas de rutina en el Observatorio Naval de Paris. Era una pequeña nebulosa
en la constelación de Aries, similar a tantos cúmulos globulares que integran
el Catálogo Messier. Pero esta nebulosidad se movió a la noche siguiente. Era
el C/1769 P1 Messier, que brilló poco, menos de dos meses, pero de manera
espectacular.
El 15 de agosto de 1769 nacía en Córcega
Napoleone Bonaparte, bajo el signo del cometa al que la posteridad le atribuyó
un tono rojizo convenientemente marcial. Años después, el propio Charles
Messier escribió un pequeño tratado sobre el cometa de 1869. Era 1808 y
Napoleón era Emperador y parecía invencible en los campos de batalla. El
título: “Gran cometa que apareció al nacimiento de Napoleón
el Grande, descubierto el 8 de agosto de 1769, y observado durante cuatro meses
por el señor Messier”. La adulación era obvia: “apareció al nacimiento de Napoleón el Grande, en un momento destacado,
para atraer la atención de todo el mundo, y especialmente de los franceses”.
Lo cierto es que Napoleón no desdeñó la relación
entre los signos de cambio en el cielo y su destino. Excesivo en todo, lo bueno
y lo malo, fue como un cometa, poderoso en su apogeo y en su caída.
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