Como observador visual, de cometas y de la Luna, siempre ha resultado muy interesante cómo los observadores visuales de cometas han registrado con exactitud los detalles del interior de las comas cometarias. Estos detalles son muy elusivos (alguna vez los vi, con algún cometa muy brillante) y hace un tiempo se los consideraba producto de la fantasía de los observadores. Con nuestro moderno instrumental, cámaras y telescopios, hemos podido comprobar estructuras internas en la coma muy similares a las que se reportaban. Pero solamente en este siglo, diría, las imágenes fotográficas pudieron alcanzar el grado de detalle que observadores visuales registraban y registran. Esto es un hecho que no se suele admitir, por una especie de prejuicio contra la observación visual, supuestamente subjetiva. Y hasta este siglo XXI el ojo humano fue más agudo que la cámara fotográfica (y todavía lo es en algunos aspectos).
Hace un tiempo publicamos una entrada sobre la aparición del cometa Halley en 684 y lo que sería su primera representación, en la imagen que sigue, donde vemos líneas perpendiculares que, a mi criterio, sería indicación de algo que es visible con telescopios y que, en los cielos prístinos del siglo VII se debe haber visto a simple vista: la condensación central de la coma (que por mucho tiempo se confundió con el núcleo, por lo que a veces se la llama “falso núcleo”).
Ahora
veamos algunas representaciones del interior de la coma y la cola.
Así
se veía en 1682:
Así
se veía en 1759, los detalles de la coma pueden compararse con imágenes de los últimos
cometas observados:




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