miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL C/2014 Q2 LOVEJOY SIGUE AUMENTANDO SU BRILLO… Y GEMÍNIDAS ESPECTACULARES

El sábado a la noche tuvimos suerte y las nubes que han cubierto los cielos de diciembre nos dieron una tregua mínima, pero suficiente para observar al que se ha transformado en el cometa del año, el C/2014 Q2 Lovejoy. Es un cometa muy particular el descubierto por Terry Lovejoy: lo hizo en agosto de este año en la constelación de Puppis y 4 meses después sigue en la misma constelación, pero no ha parado de aumentar su brillo, pasando de magnitud 15 a magnitud 6.5, según nuestra estimación del domingo. Es impresionante las diferencias entre el reporte del domingo pasado y el de éste: de magnitud 7 a magnitud 6.5 y la coma pasó de 5 a 12 minutos de arco. Incluso es claramente distinguible con binoculares, y si las nubes ceden un poco en algún momento de la semana seguramente será visible con binoculares en cielos urbanos y a ojo desnudo para un observador agudo en cielos oscuros.
Al sostenido incremento de su brillo (que hace esperable una magnitud de 4.0 para la segunda semana de enero) le corresponde un espectacular crecimiento de su coma que prácticamente duplica su tamaño cada semana, coma muy gaseosa con fuerte emisión de C2.
Las fechas a esperar son el 7 de enero, cuando pasará a distancia mínima de la tierra (70 milones de kilómetros) y comenzará su etapa de brillo máximo, y el 30 de enero, cuando llegue al perihelio, aunque su brilo máximo se espera para el 15 de enero.
Actualmente es un cometa que desde la Argentina podemos ver toda la noche, pero a medida que pasen las semanas pasará a ser un cometa vespertino.
Nos esperan días emocionantes.

Aquí va la foto obtenida por Walter Elias en una única toma de 30 segundos a ISO 1600 a las 2.36 hora argentina del 14-12-14:
Y aquí van las cartas publicadas por Sky and Telescope para ubicar al cometa en diciembre y enero:

La gran emoción de la noche no fue el C/2014 Q2 Lovejoy, sino el espectacular máximo de la lluvia de meteoros “gemínidas”. Personalmente, nunca había tenido una experiencia semejante: las estrellas fugaces cruzaban el cielo cada pocos minutos, a veces varias simultáneamente. Por un lado me arrepiento de no haber tenido tiempo de imprimir antes de llegar al Observatorio de Oro Verde una carta para marcarlas, o de no haber seguido el protocolo de observación y haber contado las que veía sin apartar la vista del mismo lugar, pero fueron horas tan emocionantes que no puedo quejarme. No esperaba tanto de las Gemínidas porque a pesar de tener un máximo de 120 por hora, ese es un valor para un cielo muy oscuro y con el radiante en el zenit, mientras que el radiante nunca sube por encima de los 30 grados. Pero aún con un radiante no muy alto en el horizonte, personalmente calculo (mis amigos de la AEA me corregirán si me equivoco) haber visto entre unas 45 y 50  por hora, por lo que si aplicamos el índice de corrección por altura del radiante desarrollado por el Observatorio Skalnate Pleso de la antigua Checoslovaquia, con un radiante a 30 grados del horizonte daría un máximo de entre 124 y 139 meteoros por hora, un poco superior al máximo esperado de 120.
Fue un espectáculo similar a éste (bueno, casi):

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Es un espectáculo que se repite todos los años, un verdadero regalo que podremos aprovechar toda nuestra vida. Saludos!

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