martes, 6 de noviembre de 2018

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL HUEVO COMETARIO



Nuestra historia comienza el 2 de diciembre de 1680. En el Palazzo Massimo de Roma una gallina, que nunca había puesto un huevo,  cacareó de la manera más extraña y puso un huevo de extraordinario tamaño en el que se podía discernir la forma de un cometa. Sobre los cielos de Europa se cernía uno de los cometas más espectaculares del siglo. ¿Este prodigio marcaba la prueba de la correspondencia entre cielo y Tierra? Lo que hace interesante la historia es el brete en el que se encontró la Academia de Ciencias de París cuando el público y varios aristócratas les pidieron que se expidieran sobre el prodigio. Como Giovanni Cassini tenía en su poder un huevo puesto durante un eclipse por una gallina de Bologna en el que supuestamente se veía un sol eclipsado, y para no desairar a los aristócratas, la Academia tuvo que emitir un dictamen sobre el huevo remarcando que lo que se veían eran estrellas y no un cometa y que no era un prodigio. Pero los protestantes se apuraron a dictaminar que era una advertencia de la próxima caída del catolicismo.

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