El cometa interestelar expulsa metanol a unos 40 kilogramos por segundo, muy por encima de lo observado en cometas locales, lo que apunta a una química poco común en este visitante de otro sistema estelar.
El
cometa interestelar 3I/ATLAS captado por el observatorio espacial STEREO-A
entre el 11 y 25 de septiembre de 2024.Imagen: NASA/Lowell
Observatory/Qicheng Zhang
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Habrá
que acostumbrarse a las noticias sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS, al
menos hasta que abandone definitivamente nuestro sistema solar tras su máxima
aprobación a la Tierra el 19 de diciembre y su posterior paso cercano a
Júpiter en marzo de 2026.
Y
es que su presencia resulta especialmente relevante para la ciencia: es apenas
el tercer objeto identificado que procede de más allá de nuestro sistema solar
y se está revelando como un laboratorio químico excepcional, capaz de ofrecer
pistas sobre la química de objetos formados en otros sistemas estelares.
Metanol
y cianuro en el cometa interestelar
Ahora,
gracias a observaciones realizadas con el Atacama Large Millimeter/submilliter
Array (ALMA) en Chile, un equipo encabezado por Martin Cordiner, del
Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, detectó en 3I/ATLAS abundantes
cantidades de metanol (CH₃OH) –una molécula considerada fundamental en la
química prebiótica por su papel en la formación de compuestos orgánicos más
complejos– y de cianuro de hidrógeno (HCN), otro precursor clave en la síntesis
de aminoácidos y bases nitrogenadas, componentes esenciales del ADN y el ARN.
Si
bien ambos compuestos se han identificado anteriormente en otros cometas, lo
que distingue a 3I/ATLAS es su proporción relativa. Según el nuevo estudio
publicado en la revista de preimpresión arXiv, aún pendiente de revisión
por pares, la relación entre metanol y cianuro en este objeto alcanza valores
solo superados por un caso registrado previamente: el del cometa C/2016 R2
(PanSTARRS), perteneciente a nuestro propio sistema solar.
"Moléculas
como el cianuro de hidrógeno y el metanol están en abundancias traza y no son
los constituyentes dominantes de nuestros propios cometas", explicó
Cordiner a New Scientist. "Aquí vemos que, en realidad, en
este cometa alienígena son muy abundantes", agregó.
Mapas
espectrales integrados muestran la distribución de cianuro de hidrógeno (HCN)
en el cometa 3I/ATLAS durante observaciones realizadas en Chile.Imagen: N.
Roth et al./Creative Commons
Cuatro
veces más metanol que en cometas locales
En
concreto, según reporta el medio científico, el metanol representa alrededor
del 8 % del vapor total que emana del cometa –cuatro veces más de lo habitual
en los cometas locales– y se está produciendo a un ritmo de unos 40 kilogramos
por segundo.
El
cianuro de hidrógeno, por su parte, alcanza una tasa de entre 0,25 y 0,5
kilogramos por segundo, pero proviene principalmente del núcleo rocoso del
cometa. En cambio, el metanol también aparece en la coma, la nube de polvo y
gas que lo rodea, lo que sugiere un origen más complejo, posiblemente debido a
reacciones químicas adicionales en su entorno.
Desde
un punto de vista químico, este hallazgo resulta provocador. Y es que, aunque
el metanol es relativamente simple, su importancia es fundamental en la cadena
que lleva hacia moléculas más complejas esenciales para la vida, como proteínas
y aminoácidos, según recogen medios científicos.
"Parece
realmente implausible químicamente que pudieras seguir un camino hacia una
complejidad química muy alta sin producir metanol", afirmó Cordiner
a New Scientist.
Mapas
de flujo del metanol (CH₃OH) detectado en el cometa 3I/ATLAS el 18 de
septiembre y el 1 de octubre de 2024.Imagen: N. Roth et al./Creative Commons
Características
únicas del visitante interestelar 3I/ATLAS
Además
de su composición poco común, 3I/ATLAS presenta también características
visuales inusuales: su aspecto rojizo sugiere una química superficial distinta,
y, además, mostró actividad gaseosa cuando aún estaba muy lejos del Sol lo
que sugiere que podría haber pasado cientos de millones de años viajando sin
acercarse a otra estrella. En conjunto, estos rasgos apuntan a un cometa muy
distinto de los que orbitan dentro de nuestro sistema solar.
El
estudio describe además una curiosa asimetría en la distribución de gases:
mientras el cianuro parece agotarse en la cara del cometa expuesta al Sol, el
metanol se intensifica precisamente en esa dirección. Esta discrepancia podría
reflejar diferencias térmicas o estructurales en el núcleo, lo que a su vez
ofrecería pistas sobre el origen y la evolución de este inusual visitante
interestelar, según explican los investigadores.
Algunos
científicos, como Josep Trigo-Rodríguez del Instituto de Ciencias del
Espacio en España, ya habían predicho que un cometa rico en metales, como el
hierro, podría generar cantidades significativas de metanol debido a reacciones
químicas desencadenadas por el calor del Sol, según recoge New
Scientist.
Según
su hipótesis no se trataría necesariamente de agua líquida en el sentido
clásico, sino de un flujo de líquido oxidante dentro del núcleo –posiblemente
resultado de procesos de criovolcanismo– capaz de transformar materiales
metálicos en compuestos como el metanol. Que ahora se observe precisamente esa
firma química en 3I/ATLAS parece dar peso a esa teoría, aunque aún no permite
confirmarla.
El
visitante interestelar 3I/ATLAS mostró actividad gaseosa a gran distancia del
Sol, sugiriendo cientos de millones de años viajando por el espacio.Imagen:
Gianluca Masi/AP Photo/picture alliance
¿Semillas
de vida extraterrestre en la Tierra?
Y
aunque la explicación científica es ya de por sí apasionante, no han faltado
interpretaciones más creativas. El astrónomo de Harvard Avi Loeb, conocido
por sus teorías poco ortodoxas sobre visitantes alienígenas, escribió en
su blog que esta desproporcionada presencia de metanol podría ser una
señal de "amistad interestelar" y bromeó con que 3I/ATLAS podría ser
un "jardinero cósmico" más que una amenaza.
Excentricidades
aparte, hallazgos como este invitan inevitablemente a un viejo debate: ¿podrían
objetos como este haber sembrado los ingredientes de la vida en la Tierra hace
miles de millones de años? No se trata de una conclusión del estudio ni existen
pruebas directas, de modo que la idea permanece en el terreno de la
especulación. Aun así, funciona como un recordatorio de cuánto nos queda por
descubrir sobre los visitantes que llegan desde otras estrellas.
Editado
por Felipe Espinosa Wang con información de New Scientist, arXiv y Futurism.
Fuente:




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